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NOVEDAD EDITORIAL

Delphine de Vigan: "Los adolescentes de hoy esperan el apocalipsis"

La autora de 'Nada se opone a la noche' presenta su última novela 'Las lealtades'

Elena Hevia

La escritora francesa, en el Instituto Francés de Barcelona, este martes.

La escritora francesa, en el Instituto Francés de Barcelona, este martes. / SERGI CONESA

A la francesa Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, 1966) nadie la convencerá de que la familia es siempre una garantía de amor y seguridad. El suicidio de su madre, bipolar y probablemente víctima de abusos, la marcó de por vida y dio lugar a su libro más impactante, 'Nada se opone a la noche', una disección en vivo y sin anestesia sobre esa experiencia que impactó a miles de lectores. Por eso no es extraño que en sus ficciones suela aparecer ese latido que nos indica que el infierno pueden ser los tuyos, los miembros de tu familia. Eso es lo que ocurre en 'Las lealtades' (Anagrama /Edicions 62), una novela breve a cuatro voces que coloca a dos amigos, Théo y Mathis, que abrumados por los problemas y las neurosis de los adultos -tras una separación difícil, el madre y la madre de Théo se odian profundamente- buscan una salida en el alcohol. Los contrapuntos serán Hélène, la maestra capaz de apreciar que por debajo de la superficie hay un problema en los niños que no ha sido detectado, y Cécile, la madre de Mathis, quien empieza a darse cuenta de cómo una enorme grieta se está instalando en su matrimonio.

"La disfuncionalidad interna de la familia en la que crecí es algo que ha alimentado todos mis libros, ya sea consciente como inconscientemente. Para mí ha sido una forma de descubrir las heridas que ha dejado nuestra infancia una vez nos hemos convertido en adultos. No estoy muy segura de que se puedan reparar pero sí es necesario detectarlas y han acabado convirtiéndose en claves de mi trabajo", dice la autora en su visita a Barcelona. Naturalmente, la experiencia de la niña que fue poco tiene que ver con la de dos chicos adolescentes en la actualidad pero el dolor con su experiencia le ha permitido una empatía particular con ellos aunque sus vidas estén ocupadas por teléfonos móviles y videojuegos.

Entre los algodones y la tecnología 

A la autora, madre de un hijo que ha rebasado ampliamente la adolescencia, no le es ajena la paradoja en la que hoy viven los más jóvenes, que en líneas generales, han sido niños muy mimados y sobreprotegidos, pero al empezar a adquirir la madurez su desarrollo emocional se vincula a las relaciones virtuales.  Y eso, según ella, tiene consecuencias. "Se encuentran en un terrible soledad. No sé si ocurre también en España, pero en Francia los médicos están advirtiendo que los chicos empiezan a beber a edades muy tempranas y lo hacen de forma abrumadora, en grandes cantidades". Lo que se desprende de esa situación, para la autora, no es una utilización festiva del alcohol. "A mí me parece más bien una muestra de angustia, la constatación de una pulsión autodestructiva".

Que Greta Thunberg, a sus 16 años se haya convertido en el rostro visible y no muy alegre de una gran preocupación por el futuro del planeta, podría estar en la línea de muchas de las angustias que expresan los más jóvenes. "Creo que ser adolescente hoy es algo muy difícil, todos esperan el apocalipsis, el fin del mundo está muy presente. Cuando yo tenía 20 años la idea de tener hijos era algo que iba a suceder, algo natural, ahora muchos se preguntan si es lícito traer niños a un mundo que camina hacia su propia destrucción. Pero, en fin, para ser más positiva diré que en estos jóvenes hay muchas ganas de compromiso. Ellos se expresan pero nosotros no les escuchamos".

La mejor prueba de que esta novela está en sintonía con muchas de las inquietudes de los adolescentes es que en Francia, donde apareció hace dos años, se ha convertido en habitual en los clubs de lectura de los institutos. "Ahí he apreciado que ellos se sienten interpelados por la novela, quizá porque perciben que se está hablando de ellos y se reconocen".     

Temas: Libros Francia