19 sep 2020

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CRÓNICA DE MÚSICA

Burning, un último sueño de rock'n'roll en Apolo

La banda madrileña recorrió sus clásicos con oficio y emoción en la penúltima noche de su gira de despedida

Jordi Bianciotto

La banda ’Burning’.

La banda ’Burning’. / EL PERIÓDICO

El goteo de retiradas que sugiere el fin de una era en el imaginario del rock se lleva por delante estos días a Burning tras 45 años de peleona singladura. Su última noche no podía ser sino en su Madrid natal (este sábado), pero 24 horas antes la banda quemó las naves ante el público barcelonés, que llenó La 2, de Apolo, y le dedicó ovaciones honoríficas y algún que otro amago de lagrimón.

Hace mucho que decir Burning (pronúnciese marcando la ‘u’ como si fuera una palabra española) es decir Johnny Cifuentes, único superviviente de la formación que se abrió paso en los años 70, imprimiendo su deslenguado vocabulario rocanrolero a una escena que derivaba hacia los virtuosismos y los experimentos. Macarras con corazón, el suyo no fue nunca un rock cafre o nihilista, sino más bien asociado a la diversión y a cierto romanticismo urbano: la idealización de la noche y sus cuitas, el "sueño del rock’n’roll" al que Johnny aludía el otro día en este diario. Y ahí estuvo él, con su aparatoso teclado anclado en el centro del escenario, gafas de sol y camiseta del grupo, cantando a ‘Las chicas del Drugstore’ y dejándose querer por penúltima vez.

El chulo del barrio

El sonido 'filo de la navaja', punzante y no exento de finura, en su versión moderna de tiros largos: banda amplia, septeto, con el saxo de Miguel Slingluff, extra de percusiones y el juego de guitarras de Nico Álvarez y el docto Eduardo Pinilla (Ñu, Coz, Luz Casal, Sabina...), manejando 'riffs' y punteos fugaces. No tardó en caer ‘Jim Dinamita’, el retrato del chulo de barrio, dispuesto a “chulearte la piba por el morro”, con Johnny levantándose y tomando el micro quizá para ver más de cerca las caras de excitación de los fans.

Ellos son también, a su vez, admiradores de sus mayores en el oficio: desde el viejo 'bluesman' en la explícita ‘Willie Dixon’ (canción de su último disco de estudio, ‘Pura sangre’, 2013), a las menciones a Chuck Berry en 'Miéntelas' y a los Rolling Stones en 'Jack Gasolina'. Rock'n'roll bien asentado, con poso, y mano izquierda con las baladas y medios tiempos: 'Como un huracán'. Sensibilidad en el ambiente y atacando la línea de flotación de Johnny. "Sois maravillosos. Me gustaría meteros a todos en el bolsillo y llevaros siempre".

Sin tratar de disimular su deuda 'stoniana', 'Ginebra seca' derivó en el 'riff' de 'Jumpin' Jack Flash', rumbo a 'Esto es un atraco' y 'Mueve tus caderas'. Ya en territorio de bises, Burning quiso despedirse en su versión más suave, otra manera de servir al rock'n'roll, con '¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?', la canción (y la película de Fernando Colomo) cuyo título se convirtió en el latiguillo de una era para los seductores de madrugada, y 'Una noche sin ti', pensando en el calor del público y anticipando quizá la melancolía que acompañará a Johnny el día después del adiós.