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ESTRENO EN EL LICEU

'Turandot' entra en un mundo paralelo

Las nuevas tecnologías son fundamentales en esta versión futurista creada por Franc Aleu que enfrenta la vida real a la virtual

Iréne Theorin, Ermonela Jaho y Jorge de Leon protagonizan el estreno el próximo lunes con Josep Pons al frente de la orquesta y coros del Liceu

Marta Cervera

Ensayos de ’Turandot’, a punto para el estreno en la apertura del Liceu, este viernes. 

Ensayos de ’Turandot’, a punto para el estreno en la apertura del Liceu, este viernes.  / FERRAN NADEU

El Liceu celebra los 20 años de su reconstrucción con una versión futurista de ‘Turandot’, el mismo título que Giacomo Puccini dejó inacabado con el que se reabrió el coliseo en 1999. En aquella ocasión fue Núria Espert quien lo dirigió cambiando el final feliz de Franco Alfano. Esta nueva versión la dirige Franc Aleu, un genio de la imagen vinculado a La Fura dels Baus, y es muy diferente. Aleu asume por primera vez la dirección de escena en el Liceu, con la colaboración de Susana Gómez. Más allá de las videocreaciones, Aleu también ha diseñado la escenografía giratoria junto a Carles Berga, increíble artefacto de precisión que se va tansformando. 

'Turandot' narra la historia de una princesa china que ejecuta sin compasión a todos los pretendientes que se arriegan a adivinar sus acertijos. Aleu traslada la trama a una China futurista dominada por la tecnología. El reino de Turandot es el de las realidades paralelas, un mundo virtual que precisa de unas gafas especiales y atrapa a todo el que entra en él. Al margen se queda el mundo real y orgánico al que pertenecen Calaf, su padre Timur, rey que lo ha perdido todo, y la esclava  Liù. El mundo de Turandot impregna todo lo que la rodea y en él quedará atrapado Calaf cuando en el primer acto se ponga las gafas 3D que llevaba el último pretendiente de la princesa. "Con las gafas la atracción hacia Turandot es irresistible y convierten a Calaf, de algún modo, en acosador de una mujer que está diciendo no", afirma el director. Para él Turandot es en realidad una esclava, una mujer condenada a casarse para mantener la tradición de su estirpe.

'Dream team' vocal

Esta es la más ambiciosa producción que asume el Liceu en solitario de un  título ‘mainstream’ en mucho tiempo. Frente a la orquesta, la sólida batuta de Josep Pons, director musical del Liceu, y el coro de la casa estrenarán la nueva temporada con un tremendo reparto encabezado por la robusta soprano sueca Iréne Theorin (Turandot), el tenor canario Jorge de León (Calaf) y la soprano albanesa Ermonela Jaho (Liù). El segundo 'cast' también cuenta con voces destacadas: Lise Lindstrom, Gregory Kunde y Anita Harting. "Tenemos un 'dream team' de cantantes", destaca Víctor Garcia de Gomar, director artístico incorporado oficialmente al Liceu hace un mes. Este montaje es fruto del trabajo desarrollado por el anterior equipo formado por Christina Scheppelmann, responsable artística, y Roger Guasch, anterior director general de la entidad.

El vestuario que Chu Uroz ha diseñado para  el personaje que da título a la obra emite imágenes y colores que se transforman. "Aumentan de intensidad con la voz y se controlan por wi-fi", explica Uroz, otro colaborador habitual de La Fura. Turandot además cuenta como aliados con unos brazos robóticos que obeden sus órdenes. Están situados a ambos lados de la pirámide desde donde ejerce su poder Turandot, que ocupa un lugar central en una escenografía donde todo gravita a su alrededor mediante unas plataformas circulares con escalones. "Mi intención no es hacer cosas raras que dificulten el trabajo de los cantantes porque su trabajo es primordial", aclara el director del montaje. "El espacio se va transformando. Un único 'set' nos sirve para crear ambientes muy diferentes. Son cercanos a los del Puccini clásico, solo que en clave más futurista".