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LA GRAN CITA DEL CINE FANTÁSTICO

Vincenzo Natali y Patrick Wilson abren Sitges con 'En la hierba alta'

Juan Manuel Freire

El director Vicenzo Natali y el actor Patrick Wilson.

El director Vicenzo Natali y el actor Patrick Wilson. / EFE / SUSANNA SAEZ

Hace ahora 21 años, Vincenzo Natali ganó el premio a la mejor película en el festival de Sitges con 'Cube', la turbadora historia de un laberinto-puzle del que era complicado emerger con vida. Este jueves, el director de Detroit ha inaugurado la 52ª edición del festival con otro cuento de laberinto, 'En la hierba alta', estreno en Netflix mañana viernes, día 4. "¡Me gusta torturar a los actores!", dijo Natali en rueda de prensa cuando le preguntaron por su gusto por encerrar a personajes, o actores, en lugares imposibles de descifrar. "Por otro lado, el terror es una especie de metáfora de la vida diaria. Y así me siento yo la mayor parte del tiempo: perdido y tenso".

'En la hierba alta' toma como punto de partida la novela corta de igual nombre que Stephen King y uno de sus hijos escritores, Joe Hill, escribieron juntos en el 2012. Resaltemos eso de 'punto de partida', porque Natali se ha permitido ensanchar y enriquecer el argumento a su gusto. "Una buena adaptación no tiene por qué ser fiel a su material de base", señaló en determinado momento, aunque todavía nadie le había preguntado por los añadidos. "En realidad, ese material de base puede ser solo una inspiración para escribir un guion. La película es una entidad en sí misma".

A decir verdad, el punto de partida es la mejor parte del viaje. Poco después de ver escrito el título del filme en, claro, la fuente ITC Benguiat, como en las ediciones yanquis de King de los 80, 'Stranger things' y los productos Hacendado, vemos a una pareja de hermanos, Cal y la embarazada Becky, atender a la llamada de auxilio del niño Tobin desde lo (en apariencia no tan) profundo de un campo de hierba alta. Con él está, o eso parece, su madre, haciendo comentarios que disuadirían a cualquiera de poner un pie en la hierba. Pero los hermanos acaban ahí dentro, y se pierden el uno al otro, y empiezan a encontrarse con fenómenos extraños.

O presencias extrañas, como la del padre de Tobin, el agente inmobiliario Ross, encarnado por un Patrick Wilson en fase lunática. El actor popularizado con las sagas 'The conjuring' e 'Insidious' también vino a Sitges para apadrinar este estreno europeo del filme. "En mi personaje hay humor, peligro, un poco de carisma, todo ello cosas que me atraen", explicó. "Nunca busco personajes que sean simplemente buenos o malos; los quiero complejos, difíciles. No quiero que el público me ame o me odie, sino que sienta algo con mis interpretaciones". Cuando le preguntaron qué personaje le costó más dejar atrás, Wilson habló del adicto al sexo del drama indie 'Zipper'. "Sea como sea, ante todo soy padre, así que intento quitarme cada papel de encima antes de llegar a casa".

El panteón del Rey

Wilson es ya casi un icono del terror, pero nunca antes había participado en una adaptación de King. "Es una especie de rito iniciático por el que debía pasar", ha dicho. "Crecí en los ochenta y mi relación con Stephen King se fraguó, sobre todo, a través de las películas. Formar parte de este panteón es un gran honor".

Natali también es un apasionado de las historias del genio, pero sabe que hay que acercarse con pies de plomo a sus adaptaciones fílmicas. Para este relato de terror rural no se inspiró tanto en 'Los chicos del maíz', o alguna de sus ¡nueve! secuelas, como en la japonesa 'Onibaba' de 1964, también situada en un paisaje de hierba alta. Quizá arrastrado por esta influencia nipona, quiso contar para el arte conceptual con Shintaro Kago, artista clave del llamado ero-guro, variante extrema, sexualizada y violenta del cómic japonés.

En la mente del director de 'Splice', como en la de todo gran director, el sonido es la mitad de una película. Natali lo trabajó a conciencia para desarrollar una experiencia de total sumersión, o casi podríamos decir sumisión. "El sonido es mi parte favorita del proceso, en parte porque, muchas veces, el público no es muy consciente de cómo le afecta. Aquí debía ayudar a que la gente se sintiera tan perdida como nuestros personajes".