02 abr 2020

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PEQUEÑO DICCIONARIO

Guía de seres sobrenaturales de la cultura vasco-navarra y la religión vudú

Ambas tradiciones mágicas están presentes en la nueva novela de Dolores Redondo, 'La cara norte del corazón'

Anna Abella

La escritora Dolores Redondo, en el valle de Baztán.

La escritora Dolores Redondo, en el valle de Baztán. / CARLOS RUIZ

Dolores Redondo fusiona de forma natural en ‘La cara norte del corazón’ los mitos vasco-navarros que ha imbricado en la trama de la trilogía de Baztán con los de la cultura cajún y las creencias de la religión vudú de Nueva Orleans. He aquí una pequeña introducción a este universo mágico e inquietante donde todo ser tiene un papel: 

EN LA CULTURA CAJÚN Y EL VUDÚ: 

Bazagrá: palabra que se usa para invocar una maldición que toma el nombre de un demonio del vudú. 

Loas: espíritus que hacen de intermediarios en el vudú entre los humanos y el dios. Implican muerte, caos, lujuria y vicio. 

Barón Samedi: uno de los 'loas'. Espíritu maléfico que representa a la muerte y aparece como un esqueleto de cuencas hundidas con sombrero de copa y un puro en la boca (recordarán haberlo visto en Halloween y Carnaval). 

Filolets: Fuegos fatuos, luces azules de los pantanos de Luisiana que se cree que son los espíritus de los muertos. 

Lutins: espíritus traviesos, normalmente de niños fallecidos sin bautizar, que actúan como duendes y que solo los menores de dos años pueden ver. Les gusta trenzar el pelo de los humanos dormidos.

Rougarou: especie de hombre lobo que habita en los pantanos. 

Traiteur: curandero o brujo cajún de magia blanca que puede curar con la oración y la imposición de manos. 

EN LA MITOLOGÍA VASCO-NAVARRA:

Basajaun: el señor del bosque, versión local del Yeti normalmente bondadoso y protector del equilibrio entre los humanos y la naturaleza. Inspira el título de la primera entrega de la trilogía, ‘El guardián invisible’, y siempre está presente.

Gauekos: espíritus de la noche, criaturas oscuras y malignas que vagan sin hogar buscando un resquicio de oscuridad en las almas para quedarse a vivir en ellas. 

Belagiles: las brujas. 

Mari: caprichosa y poderosa diosa de la naturaleza y la fecundidad. 

Flor del cardo: talismán que se coloca en las puertas de las casas (Redondo tenía uno, confiesa) que al evocar el sol protege de las criaturas de la noche y de las brujas y sus hechizos. 

Itxururia: corredor de las almas, situado entre el tejado de las casas y la línea que marca el agua hasta el suelo, donde se enterraba a los bebés fallecidos sin bautizar (sus fantasmas se llaman 'mairus', similares a los 'lutins', y protegen el hogar; sus huesos son codiciados para prácticas de brujería) y que la Iglesia católica impedía enterrar en el cementerio.

Tarttalo: cíclope caníbal que descubre Redondo en 'Legado en los huesos'. Ser bestial que marca el lugar donde vive con huesos de sus víctimas.

Inguma: ser terrorífico que se lleva el cuerpo y el alma de los bebés y los mata en sus cunas. Aparece en 'Ofrenda a la tormenta'.