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CRÓNICA

Appl y la fiesta del 'lied'

El barítono de moda inauguró el ciclo Grans Veus del Palau de la Música

Pablo Meléndez-Haddad

El barítono Benjamin Appl. 

El barítono Benjamin Appl.  / FERRAN NADEU

Benjamin Appl está de moda. Tanto que el ciclo Palau Grans Veus ‘Lied’ inauguró el curso con este joven barítono alemán. Por supuesto que se trata de una voz educada y bien formada (tomó clases con Fischer-Dieskau, toda una autoridad en el repertorio), pero todavía está en plena evolución; es innegable que Appl sabe decir como pocos las poesías puestas en música en los ‘Lieder’, pero, aun así, no parece ser la opción óptima para inaugurar un ciclo que pretende crear afición en un repertorio que hay que regar y cuidar, más todavía si se anuncia como de “grandes voces”. Sobre todo porque la suya, por el momento, no es un gran voz: carece de agudos y de graves rotundos y por lo mismo no se entiende esta apuesta, más todavía teniendo en cuenta sus recientes actuaciones en la ciudad, dos y hace menos de un año. El público que lo sigue acudió al auditorio modernista, pero la sala mostró un aforo escaso. Y eso que la convocatoria era doble, ya que el recital también se incluía dentro de la oferta del Festival de ‘lied’ Life Victoria.

Appl aportó a su discurso una voz algo más oscurecida, con una dicción más borrosa y en alguna nota sostenida sin ‘vibrato’ llegó casi a desafinar, pero en su fraseo se apreció la intención de cada palabra e imagen poética, con algún sonido en falsete utilizado como adecuado ornamento. La obra del más grande liederista de la historia, Franz Schubert, ocupó toda la primera parte del recital, resaltando, por la entrega expresiva, 'Im Freien' o el siempre trascendente 'An den Mond', en los que se apreció un Apple mucho más contenido y concentrado que en su teatralizado 'Prometheus', todo muy bien coronado con un evocador 'Im Abendrot'.

Sobresaliente desde el piano Kristian Bezuidenhout, atento y generoso, quien además se lució en los seis 'Lieder ohne Worte' de Mendelssohn interpretados antes del ciclo que cerró la velada, el bellísimo 'Dichterliebe' de Schumann, que le quedó como anillo al dedo a un Appl que aquí mostró sus mejores armas de seducción.