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FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

Sánchez Arévalo: "La industria del cine se está olvidando de contar historias"

El cineasta presenta en el festival de San Sebastián 'Diecisiete', una 'road-movie' sobre la relación entre dos hermanos

Beatriz Martínez

Sánchez Arévalo, este viernes en el festival de San Sebastián.

Sánchez Arévalo, este viernes en el festival de San Sebastián. / AFP / ANDER GILLENEA

Han pasado siete años desde su último largometraje, ‘La gran familia española’. Durante este tiempo, Daniel Sánchez Arévalo ha dirigido cortos, ha sido finalista del Premio Planeta en el 2015 con ‘La isla de Alice’ y se ha alejado del tumultuoso Madrid para irse a vivir a la vecina localidad de Galapagar. Ahora estrena en el festival de San Sebastián una nueva película, original de Netflix, titulada ‘Diecisiete’, una road-movie que se centra en la relación entre dos hermanos lastrados por el sentimiento de orfandad que se embarcan en un viaje tanto físico como emocional de redescubrimiento. 

¿Qué ha pasado desde ‘La gran familia española’ hasta ‘Diecisiete’? Porque se percibe un cambio radical de perspectiva. 
Lo que ha pasado es que he vivido. Para contar mis historias necesitaba espacio, tiempo. Entre cada una de mis películas anteriores apenas pasaba un año y medio. Eso significa no parar, encadenar un proyecto detrás de otro y tenía la necesidad de parar y de reflexionar sobre qué camino quería seguir. Entonces fue cuando me di cuenta de que tenía que reconectar con mis orígenes, pero con la experiencia y la madurez acumulada. 

Hasta el momento sus películas estaban muy construidas, eran muy corales y parecían algo artificiales.
Estoy de acuerdo, mis pelis estaban muy abigarradas, muy construidas, eran muy de guionista, porque soy guionista en esencia, pero con la edad he ido aprendiendo a dejar más espacio a los personajes y a no estar tan obsesionado con la trama. Quería que las cosas fluyeran de una manera más natural, por una sola senda, con dos personajes. 

"En los tiempos que corren no nos ponemos de acuerdo, no nos entendemos, estamos más divididos que nunca, es muy frustrante"

Es su película más minimalista. 
En mi pizarra tenía dos palabras: sencillez y sentida. Quise ser fiel a esto y no te creas que me resultó fácil. Transmitir sencillez y transparencia es mucho más complicado que meter subtramas y personajes. 

Uno de los temas que trata la película es la incomunicación. Parece que como sociedad tengamos fobia a expresar nuestros sentimientos.
Mis personajes hasta el momento habían sido muy verborreicos y aquí era todo lo contrario, entre los dos hermanos hay una barrera física, verbal y emocional. Es algo que a mí me angustia en los tiempos que corren, porque no nos ponemos de acuerdo, no nos entendemos, estamos más divididos que nunca, y es muy frustrante. 

Usted es un director muy asentado en la industria, ¿qué le ha aportado Netflix para pasarse a hacer una película con esta plataforma?
Netflix se convirtió en el compañero de viaje ideal, se leyeron el guion y decidieron apostar. No hubo injerencia, hice un 'casting' de caras desconocidas y fueron los únicos que entendieron la naturaleza del proyecto. 

¿Cree que hay un tipo de cine que ya no tiene cabida en la industria? 
Tengo la sensación de que la industria está todo el rato buscando productos, fórmulas más que películas y se están olvidando de contar historias.