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EL LIBRO DE LA SEMANA

Crítica de 'Sus hijos después de ellos': un aroma a clásico

Nicolas Mathieu trenza lo íntimo, lo social y lo político en esta poderosa novela ambientada en un enclave francés sitiado por la desindustrialización premiada con el Goncourt 2018

Mauricio Bernal

Nicolas Mathieu, en Barcelona.

Nicolas Mathieu, en Barcelona. / SERGI CONESA

No existe una ley escrita de antemano sobre la perdurabilidad de un artefacto literario, algo que establezca unas mínimas garantías respecto a su capacidad de reclutar lectores más allá del tiempo que permanece en la mesa de novedades, que suele ser el mismo tiempo en que los medios espolean la curiosidad con críticas y entrevistas. Todo es azar en este mundo, incluido el destino de las obras de arte. Como mucho, se puede intuir. 'Sus hijos después de ellos' (AdN), la novela de Nicolas Mathieu galardonada con el premio Goncourt 2018, el más prestigioso de las letras francesas, es una invitación a desplegar esa clase de intuición. La segunda novela que publica el escritor francés satisface con creces una de las premisas normalmente asociadas a esa capacidad de perdurar, que es la universalidad: 'Sus hijos después de ellos' es una novela de su tiempo pero extrapolable a otros tiempos, una novela sobre un lugar que es extrapolable a otros lugares, y una novela cuyos personajes –sus alegrías, sus dramas, sus tristezas, sus frustraciones, su destino en este mundo– están por todas partes.

Salvo algunas excepciones, y algún coche de más o de menos, repetiremos la vida de nuestros padres

El lugar es el ficticio valle de Heillange, en el noreste de Francia, lugar castigado por la desindustrialización, el subsiguiente paro y la subsiguiente melancolía. El tiempo: los años 90, cuatro veranos de los 90 para ser exactos. Los personajes: el joven Anthony, que comienza la historia con 14 años y la termina con 20; el joven Hacine, su temprana némesis, hijo de marroquí nacido en Francia, y conflictivo; y la joven Stéphanie, Steph, el objeto de deseo, el universo femenino, la hija de una familia acomodada del valle. Jóvenes todos, porque el punto de vista de esta historia es el de los jóvenes, seres que se ahogan en el claustrofóbico valle a medida que van creciendo y comprendiendo que las posibilidades son escasas, que salir de allí va a ser complicado, que la construcción de una vida distinta a la de sus padres está lejos de ser una obviedad. La "enfermedad congénita de la cotidianidad replicada", escribe Mathieu. Va de eso, esta novela: la sociedad como máquina de perpetuación. Salvo algunas excepciones, y de algún coche de más o de menos, repetiremos la vida de nuestros padres.

Belleza y desesperación

Va de eso pero no solo de eso. También es una novela de iniciación, que mira a una juventud desnortada pero rebosante de vida, deseosa de llenarse de sexo, de amor, de alcohol, de porros, de aventuras, de ira –que es un motor–. Es hermosa esta novela, y no se usa el adjetivo a la ligera. Simpatiza con sus personajes y a la vez es despiadada con ellos. Los cuida, los quiere llevar a buen puerto, pero ese puerto no existe. 'Hermosos y malditos', que diría Scott Fitzgerald. Su belleza y su desesperación, que crece a cada verano. La consciencia de que tienen un cuerpo con deseos que es menester satisfacer, y la consciencia paralela del lugar que ese cuerpo ocupa en el mundo. Oscila entre lo íntimo y lo social y por descontado lo político la historia, lo cual la emparenta con una tradición francesa muy específica. No en vano han mentado los críticos franceses a Zola y Balzac al escribir sobre 'Sus hijos después de ellos'. Uno quiere intuir que encontrará lectores, muchos. La invitación está sobre la mesa.

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Sus hijos después de ellos

Nicolas Mathieu

AdN 

Título original: 'Leurs enfants après eux'

Traducción: Amaya García Gallego

464 páginas

19,50 euros