07 jul 2020

Ir a contenido

FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

Wang Xiaoshuai: "China es uno de los países más corruptos del mundo"

El director chino presenta fuera de concurso el melodrama familira 'Hasta siempre, hijo mío', centrada en la política del hijo único que imperó en China entre 1979 y 2016

Nando Salvà

El director chino Wang Xiaoshuai, fotografiado en San Sebastián

El director chino Wang Xiaoshuai, fotografiado en San Sebastián / EFE / JAVIER ETXEZARRETA

La 13ª película del director chino Wang Xiaoshuai, el estupendo melodrama familiar 'Hasta siempre, hijo mío', es la más ambiciosa de su carrera hasta la fecha. En ella repasa 40 años de desarrollo económico chino y, en concreto, se centra en los efectos para la población de la política de hijo único, que tuvo como objetivo limitar el crecimiento de la población de China y que, a lo largo de 36 años -entre 1979 y 2016-, evitó más de 400 millones de nacimientos. La película acaba de presentarse fuera de concurso en el Festival de San Sebastián solo unos días antes de su llegada a los cines españoles.

¿Por qué decidió hacer una película centrada en la política de hijo único?
La política del hijo único duró varias generaciones y en el 2016, de la noche a la mañana, se nos dijo que dejaba de estar en vigor inmediatamente, porque la población china estaba envejeciendo y era necesario evitar un desequilibrio demográfico. El anuncio me causó un gran impacto, porque aquella política había reestructurado profundamente el país. Entonces me di cuenta de todos los sacrificios individuales que los chinos habíamos estado haciendo en pos del interés colectivo.

¿Qué sacrificios?
Esa medida marcó de forma agresiva nuestra forma de entender la paternidad. De entrada, creó varias generaciones de padres extremadamente protectores de sus hijos. Además, los niños se convirtieron en una proyección de los sueños de sus progenitores: debían tener éxito a toda costa. Y, asimismo, como resultado de la política del hijo único existía una competencia enorme entre familias, una rivalidad que se acompañaba de terribles sentimientos de superioridad. 

Da la sensación de que en China resulta del todo imposible separar lo doméstico de lo político…
Es así. En mi país la gente no puede mantenerse al margen de la política. Nos guste o no, estamos condicionados por ella. En China se nos ha condicionado a pensar que la política es algo que simplemente te pasa, y frente a lo que no tienes nada que hacer. En Occidente quizá no es así, la gente participa en decisiones políticas, pero en mi país nunca ha sido así. Aunque, eso sí, internet y las nuevas tecnologías hacen que cada vez más chinos sean políticamente activos.

Considerando qué violentos han sido los cambios experimentados por China durante su proceso de modernización, ¿diría que existe cierto sentimiento de nostalgia por los viejos tiempos entre la población?
Sin duda. La gente está abrumada por la velocidad de los cambios, y la creciente brecha entre ricos y pobres hace que muchas personas se sientan víctimas de una injusticia, y que quieran volver a la época en la que todos éramos iguales. e igual de pobres. Además, el capitalismo exacerbado que asola mi país ha convertido el dinero en el único valor práctico. Como consecuencia, China se ha convertido en uno de los países más corruptos del mundo.

Como cineasta, ¿cuál es su relación con la censura? Después de todo, Hasta siempre, hijo mío es una película muy crítica con la política china.
Vivo en un lugar en el que la censura está profundamente arraigada, pero lo que más me preocupa es la autocensura. En cada una de mis películas, me he negado a ponerme frenos a la hora de contar un tipo de historia o de mostrar cosas que puedanchocar con la versión oficial. Pero para mí es fácil, porque hoy la autocensura se rige esencialmente por la lógica del mercado y la rentabilidad, y yo hago un cine menos orientado a la taquilla. Dicho esto, creo que los cineastas chinos deberían prestar más atención a los problemas sociales. La escala de cambios que han tenido lugar en China en las últimas décadas no tiene precedentes en la historia mundial, y se pueden contar muchas historias valiosas sobre ello. De hecho, me parece lamentable que muchos de mis colegas no tengan interés en documentar esas historias.