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FESTIVAL DE CINE DE VENECIA

'CeroCeroCero', cocaína de Saviano que no crea adicción

La serie inspirada en la apabullante obra de Robert Saviano sobre la industria de la droga deja frío en su estreno en la Mostra de Venecia

Nando Salvà

Roberto Saviano, tras la presentación de ’CeroCeroCero’ en Venecia

Roberto Saviano, tras la presentación de ’CeroCeroCero’ en Venecia

Desde que el éxito de su libro 'Gomorra' lo convirtió en objeivo de los matones de la mafia, el escritor italiano Roberto Saviano ha vivido escoltado por siete carabinieri armados, durmiendo en una sucesión de habitaciones de hotel y casi nunca en la misma durante más de unos pocos días seguidos. Como contrapartida de ese sacrificio, su acceso a la policía, los políticos y los abogados dedicados a combatir el crimen organizado mejoró exponencialmente, y de ahí surgió el más famoso de los libros que ha publicado posteriormente: 'CeroCeroCero', retrato del mastodóntico volumen de la industria de la cocaína y de la aterradora violencia que su tráfico genera -su título es también el nombre con el que se conoce la variante de mejor calidad de esa droga, que contiene niveles cero de impurezas-. La opinión mayoritaria es que se trata de un volumen denso, apabullante y muy entretenido; a juzgar por los dos primeros episodios de la serie basada en él que este jueves se ha presentado en Venecia fuera de competición, nadie lo diría.   

Al menos en esos 120 minutos de metraje iniciales, la acción se reparte entre tres localizaciones: Monterrey (México), donde la droga se produce y se empaqueta, y cuyas fuerzas del orden se dividen entre quienes tratan de destruir los cárteles y quienes trabajan para ellos; Nueva Orleans (EEUU), a cuyo puerto llega la mercancía para su distribución al resto del mundo; y Calabria (Italia), donde una familia de mafiosos gana millones con su venta. Y mientras orquesta sendas luchas por el poder en el seno de cada uno de esos escenarios, 'CeroCeroCero' ofrece un puñado de tiroteos y persecuciones rodados con solvencia razonable y nada más que no hayamos visto ya convertirse en cliché gracias a incontables ficciones previas. Y pese a ello la serie derrocha aires de importancia a través de su estructura narrativa -que desdeña la linealidad cronológica-, de la banda sonora de Mogwai -que suena sin parar y a todo volumen- y de una actitud general ridículamente solemne.

En palabras del propio Saviano, “escribir sobre la cocaína es como consumirla. Cada vez quieres más noticias, más información, y las que encuentras son suculentas, ya no puedes prescindir de ellas”. Lo que distingue a una buena serie, asimismo, es su capacidad para convertirse en una droga, de hacer que el espectador perciba cada episodio como una dosis que no puede dejar de consumir. Los dos primeros episodios de 'CeroCeroCero', en cambio, invitan a la abstención.