ENTREVISTA

Maika Makovski: "No entiendo al artista que se convierte en franquicia"

La cantante mallorquina actúa con su trío rockero femenino The Mani-las en el Altaveu de Sant Boi mientras prepara dos discos en solitario

The Mani-las, con Maika Makovski en el centro.

The Mani-las, con Maika Makovski en el centro. / OMAR GARCÍA

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Jordi Bianciotto

Maika Makovski es, este viernes, una de las atracciones de la 31º edición del Altaveu con su nuevo grupo The Mani-las (visto y no visto: el trío femenino quedará pronto estacionado porque ella se concentrará en sus nuevas grabaciones en solitario). El festival de Sant Boi de Llobregat ofrece, entre otras actuaciones, las de Wilko Johnson, Enric Montefusco (ambas el viernes), John Paul Keith, Marem Ladson y Los Deltonos (sábado). Hablamos con la cantante y compositora mallorquina, también de actualidad por la composición de la música de ‘Quien a hierro mata’, nueva película de Paco Plaza.

Con The Mani-las vuelve al rock’n’roll después de sus incursiones en el folk balcánico. ¿Lo echaba de menos?

Sí, los últimos proyectos eran más introspectivos y serios, y hay una parte de mí, rockera, con una actitud un poco punk, que no tenía salida. En The Mani-las, con Olaia (Bloom) y Mariana (Pérez), hay corazón, y todo es fácil, y necesitaba algo así, hacer algo eléctrico, sucio, sudoroso...

Han publicado cuatro canciones en la red. ¿Planean disco?

Vamos a hacer un ‘crowdfunding’ para publicar dos ‘singles’. Pero, de igual forma que nació de una manera muy natural, cuando el Cervantes me propuso ir a dar un concierto en Manila, Filipinas, y me acompañó Olaia, también morirá de una manera natural. Solo nos quedan dos conciertos: Altaveu y Pamplona. Yo me voy a meter a grabar mi disco. Fermin Muguruza, que siempre está metido en muchos proyectos, me dijo que la clave es que si estás con uno no estés con otro, y me lo tomé al pie de la letra.

Pero, así, ¡esos ‘singles’ de The Mani-las saldrán cuando el grupo ya no exista!

¡Es genial porque todo lo hacemos al revés! Hemos dicho que no a todas las ofertas de ‘management’, a todas las ofertas discográficas... ¡No sabe lo que libera eso!

Y se ha sacado la guitarra de encima: aquí toca el bajo.

Era mi vocación desde que era pequeña. Quería ser bajista, no guitarrista, pero siempre era más fácil encontrar una guitarra en cualquier lugar que un bajo con un amplificador. Me gustaba mucho el bajo de Jane’s Addiction (Eric Avery). Hay una canción, ‘I would for you’, que a menudo ronda por mi cabeza.

Las pudimos ver en el Primavera Sound, cuando saltó a la arena y se marcó una carrera buscando el contacto con el público a lo Iggy Pop. Es la antítesis de la Makovski que tocaba sentada en los conciertos de ‘Chinook wind’.

Siempre me ha encantado Iggy. Bueno, The Stooges, sobre todo. Y ha habido varios momentos en mi carrera en que he hecho una cosa y luego la contraria. Es mi manera de seguir explorando, de no quemarme y que siga siendo un juego. Porque llevo muchos años y me gusta muchísimo la música, y nunca he entendido el apego de algunos artistas por el estilo, por convertirse en una franquicia y no moverse de ahí, y que cada disco sea como entrar en un McDonalds de cualquier lugar del mundo.

La seguridad de establecer un estilo por el que se te reconozca fácilmente.

Y yo creo que el estilo, la personalidad, van mucho más allá. Si Elvis, y no me comparo con él, hubiera hecho un disco electrónico habríaseguido siendo Elvis. Para mí eso es lo valioso.

El nombre de The Mani-las evoca a The Shangri-las, y versionan a un grupo de chicas de los 60, The Exciters. ¿Hay reivindicación feminista?

La hay, pero sin consignas y con muchísima actitud. Adaptamos ‘Black denim trousers’, un clásico de los 50 que va sobre el típico motero que pasa de su chica, pero lo invertimos y se convierte en una motera que pasa de su chico. Por otra parte, a las tres nos molesta la segregación. Hay festivales que son solo de mujeres y entiendo que tengan su razón de ser, pero lo que intentamos es tocar en festivales mixtos y dar actitud. Tocar fuerte y darlo todo.

Entonces, ¿decía que tiene un nuevo disco propio a la vista?

Sí, serán dos discos en realidad. Uno que grabaremos de día y otro de noche. El primero, con canciones muy diurnas, vitales y solares, y el otro con más oscuridad y desnudez. Me voy a grabar a Tucson, Arizona, el 5 de octubre con el productor Craig Schumacher, que ha trabajado con Calexico, Giant Sand, KT Tunstall... El disco solar se supone que saldrá a finales de enero, y el otro veremos qué hacemos con él. Siempre he querido sacar un doble que refleje dos lados de una moneda. Mis dos primeros discos yo ya los habría sacado a la vez.

La pista del folk macedonio, que va de ‘Chinook wind’ al proyecto ‘CarMenKa’, que presentó en el ciclo ‘Connexions’, en Apolo, hace dos años, ¿se ha difuminado?

Pues sí. La experiencia de ‘CarMenKa’ fue mágica pero dura. No me animó a seguir. El concierto de Apolo fue la semana del 1 de octubre. Yo lo pasé mal. Y se trataba de montar un repertorio que fundiera dos culturas... ¡en tres días! Algunos músicos macedonios no estaban mucho por la labor de experimentar. Pero me han quedado ganas de trabajar con el tapan, la percusión. Si alguien lo toca, por favor, que contacte conmigo. Siempre que sea algo fácil, porque traer músicos de fuera de la Unión Europea es una movida.

El año pasado se convirtió en presentadora de un programa musical, ‘La hora musa’, de TVE, que volverá en octubre. ¿Han demostrado que la música puede tener audiencia en televisión?

Claro que la tiene, y se demuestra cuando el Estado invierte dinero en ella. ‘La hora musa’ ha tocado las narices a toda la gente que decía que la música en televisión no interesaba. Ha sido muy bonito estar ahí. Siempre me ha gustado ser un personaje secundario que haga que el principal brille. Ya lo disfruté con Echanove en ‘Desaparecer’, pasándole balones y que metiera goles. Eso puedo hacerlo en ‘La hora musa’.

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Presentar un programa de televisión, ¿la ha promocionado o le ha quitado misterio al hacerla más terrenal?

Es algo que me he preguntado. A la gente le cuesta aceptar que cambies respecto a como te conocieron y como les gustas. A lo mejor hay gente a la que solo intereso como presentadora de ‘La hora musa’. Pero la música siempre ha estado antes, y después de todo creo que soy una persona terrenal.