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ARTE Y DEPORTE

La estatua de Cruyff: cuando el genio es uno más

"Parece una obra más o menos correcta", dice un profesor de Bellas Artes de la UB

Un grupo de académicos ha contado más de 600 esculturas de deportistas en el mundo

Mauricio Bernal

La estatua de Cruyff, junto a la de Kubala, en la explanada del Camp Nou.

La estatua de Cruyff, junto a la de Kubala, en la explanada del Camp Nou. / ÁLVARO MONGE

"Una más", pensó Jaume Ros Vallverdú, profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universitat de Barcelona (UB), al ver la noticia sobre la inauguración de la estatua de Johan Cruyff en la explanada del Camp Nou. Quería decir –o decirse– que la obra de la holandesa Corry Ammerlaan se inscribe en algo que ya tiene visos de tradición, toda vez que este Cruyff en pose de suministrar indicaciones futbolísticas es la última de una larga lista de esculturas hechas para honrar a los deportistas en general y futbolistas en particular. Hay tantas a estas alturas que un grupo de académicos británicos amantes del deporte pusieron en marcha hace unos años el Sporting Statues Project –Proyecto Estatuas en adelante, PE– para llevar una estadística exhaustiva de las estatuas de deportistas en todo el mundo. Entre instaladas, almacenadas, robadas o en fase de planeación han contado más de 600.

La estatua de Dani Jarque en el estadio del Espanyol. / JORDI COTRINA

Bien. Son esculturas. Pero, ¿son arte? "Sí, evidentemente que son arte –dice Ros–. Lo que pasa es que están inscritas en un apartado muy específico. Esta de Cruyff no la he visto directamente y por lo tanto no tengo una opinión formada, pero parece una obra más o menos correcta. Teniendo en cuenta que este tipo de esculturas no pueden dejar de tener una comprensión accesible para la mayoría de público, que son esculturas para el gusto popular, para entendernos, el recurso figurativo es evidentemente el que hay que usar". La autora del Cruyff no carece de experiencia en esta especialidad escultórica, al contrario: Ammerlaan modeló las 12 estatuas de futbolistas que adornan los jardines de la Real Federación Holandesa de Fútbol en Zeist, Holanda. Entre otros, Marco van Basten, Ruud Gullit, Johan Neeskens, Rinus Michels y, por supuesto, Johan Cruyff. El del Camp Nou es su segundo Cruyff.

El rey es Roberto Clemente

"En mi trabajo siempre quiero hacerlo mejor, y creo que el segundo Cruyff es mejor que el primero –dice la artista–. Estudié muchas fotos suyas, especialmente de los 70, cuando jugaba para el Barcelona. Presté mucha atención a su forma de jugar, su forma de mirar a los compañeros, y al hecho de que era un jugador muy dinámico. Quería representar todo eso, y también su condición de líder en el campo. Pero quizá lo más importante es que quería hacer una estatua que simbolizara su condición inmortal, en la pose y la actitud en que la gente lo recuerda". El segundo Cruyff de Ammerlaan no está menos influenciado por el recuerdo de las dos veces que vio al exjugador mientras hacía la primera estatua. "La primera vez vino a visitarme al estudio, y la segunda nos vimos en la sede de la federación. Era una persona muy especial".

"Presté mucha atención a su forma de jugar, de mirar a los compañeros", dice la artista

En la extensa y documentada lista del Proyecto Estatuas figuran 24 estatuas futbolísticas en España, entre ellas la de Andrés Iniesta en Fuentealbilla, la de Dani Jarque en el estadio del Espanyol, la de Vicente del Bosque en Salamanca, la de Alfredo Di Stéfano en Valdebebas y la de Ladislao Kubala en el Camp Nou. Según el PE, la primera estatua dedicada a un jugador en España fue la de Santiago Massana, obra de Llucià Oslé, titulada 'El campeón' y presentada con motivo de la VI Exposición Internacional de Arte de 1911 en Barcelona. Actualmente se expone en el Museu Olímpic i del Esport Joan Antoni Samaranch, en Montjuïc. La tradición viene de lejos, pero un vistazo a las fechas del escrupuloso PE indica que ha sido en este siglo XXI cuando se ha desmadrado. Son los héroes de nuestro tiempo. El beisbolista puertorriqueño Roberto Clemente ostenta el honor de ser el deportista con más estatuas en el mundo: 12 o puede que hasta 14, el Proyecto Estatuas no lo tiene claro.

Iniesta, junto a su estatua en Fuentealbilla. / EL PERIÓDICO

"Es signo o radiografía de los tiempo que corren", dice la artista badalonesa Susana Ruiz, autora de esculturas como la de Manolo Escobar en el paseo de la Salut, la de Anís del Mono y una de Camarón de la Isla que aun aguarda su lugar en el mundo. "Solo lo que mueve grandes cantidades de dinero es valorado", añade. Sobre el Cruyff de Ammerlaan dice que "funciona en su conjunto", que "es un futbolista sin duda, sobre todo porque viste como futbolista", y que "está proporcionado". "Pero tengo que ser crítica, yo no veo a Johan Cruyff". Ruiz admite que "levantar una escultura de ese tamaño no es tarea fácil", felicita por hacerlo a la autora y celebra de paso que sea mujer, pues "el mundo de la escultura sigue siendo muy masculino".

A estas alturas se puede escribir un tratado sobre estatuas de deportistas. En el apartado de pifias, que lo habría, figurarían la de Cristiano Ronaldo en el aeropuerto de Madeira –que es busto, pero la pifia es mayor–, la de Alan Shearer en St. James Park –dicen que no se parece nada–, las dos de Alexis Sánchez en Chile –indescriptibles– y una auténticamente terrorífica de René Higuita en Medellín.