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CRÓNICA

DiDonato y las mujeres que se rebelan, ayer y hoy

Joyce DiDonato debuta en la Schubertíada de Vilabertran con un 'Winterreise' en clave feminista largamente aplaudido

Valèria Gaillard

La cantante Joyce DiDonato y el pianista David Zobel en Vilabertran.  

La cantante Joyce DiDonato y el pianista David Zobel en Vilabertran.   / MARTÍ ARTALEJO

"¿Qué pasa con ella?", se preguntaba Joyce DiDonato cuando preparaba el 'Winterreise', de Franz Schubert, siguiendo una sugerencia de Nézet-Seguin, director musical del MET. Algo en esta audaz propuesta -es un ciclo normalmente cantado por barítonos- no encajaba, le faltaba un ángulo distinto, otra perspectiva para poder insuflarle vida. Así que se le ocurrió plantear una hipótesis inspirándose en el personaje de Charlotte de 'Las penas del joven Werther', de Goethe: "¿Y si él envió a su amada las últimas páginas de su diario antes de morir y es ella quien las lee?".

De esta manera se las ingenió la mezzosoprano norteamericana para ofrecer una nueva versión en clave feminista a esta pieza, considerada la cima del genero liederístico. La estrenó en su ciudad natal, Kansas, el diciembre del año pasado, y el domingo la Schubertíada de Vilabertran acogió su debut europeo en un acontecimiento internacional. El pequeño -pero selecto- festival ampurdanés llegó a contratar a DiDonato gracias a los vínculos entre miembros de la Asociación Franz Schubert con la familia de la soprano, que posee una residencia en Barcelona. Primero, cabe imaginarse la escena de la diva subiendo por primera vez al escenario coronado por el ábside de una iglesia de Santa María del Carme donde no cabía ni una aguja: un evento musical de primera magnitud cosquilleaba el ambiente.

La voz de DiDonato, que señoreaba elástica y opulenta, hizo olvidar todas las piruetas argumentales

Vestida con el mismo traje negro que llevó en Kansas, -falda larga, corsé y mangas de blonda- DiDonato se convirtió nada más empezar en esa Charlotte sufriente, diario en mano, leyendo extasiada los versos ahora alegres ahora fúnebres de su amado. A penas levantaba los ojos del diario y cuando lo hacía era para dejar la mirada perdida en la lejanía. Se secaba una lágrima furtiva, sollozaba, se llevaba la mano al pecho, daba un golpe en la mesa. Algunos versos contribuían a hacer creíble la arriesgada operación –"¿Cuándo podré abrazar a mi amor?"- pero, en general, el resultado era un recorrido paralelo al del 'Winterreise' original, un viaje sobreactuado. Un texto introspectivo sobre el paso de los años y la muerte se convirtió en otro de desesperanza y abandono. Eso sí, la voz de DiDonato, que señoreaba elástica y opulenta, hizo olvidar todas las piruetas argumentales, que seguro hicieron fruncir las cejas a los puristas schubertianos.

Ella misma explicaba en una entrevista que el lied más difícil de encajar era el último, 'Der Leiermann', por su carácter críptico. Aquí DiDonato dejó de leer para dar la palabra a esta Charlotte, rebelada al fin después de años de obediencia y sufrimiento. La verdad que, después del escándalo Domingo, la propuesta de la cantante norteamericana adquiere una actualidad inesperada. En abril, DiDonato vuelve al Liceo para protagonizar 'Semiramide'. Esta vez sin riesgos.