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CRÓNICA

Aitana, en su tienda de juguetes en Cap Roig

La cantante de Sant Climent de Llobregat causó furor ante un público familiar con su repertorio de pop, r'n'b, baladas, reguetón y versiones de éxitos internacionales

Jordi Bianciotto

Aitana, en Cap Roig, el domingo.

Aitana, en Cap Roig, el domingo. / EFE / DAVID BORRAT

Tanto a la 'triunfita' Amaia como a la ‘triunfita’ Aitana les atraen toda clase de músicas y evitan ser colocadas en una casilla, pero mientras la navarra ha apostado por un estilo y quizá más adelante, ya se verá, salte a otros, la catalana parece irresistiblemente abocada a abordarlos todos a la vez. Aitana reguetonera, Aitana diva del pop, Aitana urbana-r’n’b y Aitana baladista que canta al amor con hondo sentimiento: todas ellas desfilaron este domingo por un Festival de Cap Roig de paisaje humano transformado, público familiar y tremenda profusión de niñas y preadolescentes que, entendemos, ven en ella a un modelo.

Aitana presumió de primer disco propio, 'Spoiler', en cuya composición ha tomado parte, y arropada por cuatro músicos y cuatro bailarinas se adentró en cada uno de sus 14 temas, empezando por ese ‘Teléfono’ de juguetón ritmo latino y texto despechado, muy del signo de los tiempos: "Yo ya he estado sola, y sola yo estoy bien / No necesito a nadie", cantó ella con una voz bien perfilada y un poco aniñada, todavía a medio hacer, que podría hacer dudar de tanta determinación.

Papás en escena

Letras, sobre todo, en castellano, pero también en inglés, como en ‘Stupid’, aprovechable giro pop con un poco de tensión r’n’b y guitarras robustas. Sin manías, y aun sabiendo que "les da mucha vergüenza", sacó entonces a escena a sus señores padres para que recordaran aquella vez que fueron con la criatura a Cap Roig y él bromeó con el personal del festival augurando que un día volverían para verla actuar en calidad de estrella.

Una estrella, sí, en construcción y atraída por todos los colores del pop, del de hoy y del de ayer, como una niña en una tienda de juguetes que no siente la necesidad de señalar solo uno con el dedo. Así la vimos arrimándose al reguetón en ‘Perdimos la razón’ y ‘Las Vegas’ y fantaseando con un registro ‘indie’ más adulto y atmosférico en ‘Barro y hielo’ (canción que compuso con Guille Galván, de Vetusta Morla). "Quien no arriesga no gana", apuntó al presentar ‘Nadie sale mal’. La dispersión del repertorio no reforzaba la sentencia, si bien esa pieza, así como ‘Cristal’, insinuaron caminos atractivos dentro de los parámetros de un pop comercial con estilo. El ‘punch’ popular ya lo tiene, como demostró con su natural simpatía con ‘Me quedo’ y ‘Lo malo’, cartas finales de la noche previas al crepúsculo del clásico baladón, a voz y piano, ‘Procuro olvidarte’ (Manuel Alejandro).

Por ahora, Aitana disfruta siendo muchas cosas a la vez y poniéndose incluso en la piel de otras cantantes, como hacía forzosamente en ‘OT’, y ahí estuvieron sus conocidas versiones de éxitos internacionales (hasta cinco). Queda algo de la niña que ensayaba poses de estrella ante el espejo, envuelta en la dulce espuma de la frivolidad, que juega a ser Adele o Dua Lipa quizá porque todavía no se siente con fuerzas para ser Aitana y nada más que Aitana. Continuará.