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FENÓMENO EDITORIAL

Superheroínas de verdad para niñas y niños

Pequeña & Grande es pionera de la tendencia de poner en valor las figuras femeninas en la literatura infantil

La colección, que ha vendido más de dos millones de ejemplares en todo el mundo, tiene un caracter reivindicativo

Elena Hevia

Portadas de la colección Pequeña & Grande.

Portadas de la colección Pequeña & Grande.

Había una particular actitud combativa en María Isabel Sánchez Vegara cuando se le ocurrió que el mercado del libro infantil necesitaba algo más que Blancanieves y Cenicientas esperando a que les endosen el beso o el zapato de turno. Modelos, faltaban modelos en los cuentos, porque en la historia, aunque escondidas y a veces nada reconocidas, a poco que te pusieras a buscar, los ejemplos se multiplicaban. Así que, ¿por qué no convertir las historias de estas mujeres que lucharon en el activismo, la política, el arte o la ciencia en esos cuentos? Así nació Pequeña & Grande (Alba), una colección 100% barcelonesa que ha logrado seducir al mercado internacional, superando los dos millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, con traducciones a 25 países, entre los cuales están lugares tan poco usuales para una colección que reivindica el papel de la mujer en la historia como Azerbayan, Turquía, Emiratos Árabes, Marruecos, Kuwait o Qatar.

María Isabel Sánchez Vegara, creadora de la colección Pequeña & Grande / JORDI COTRINA

Podría decirse que Sánchez Vegara es una especie de ‘showrunner’ (ya saben, esos guionistas y productores que dotan de unidad a una serie televisiva). Ella elige los personajes, escribe los textos y busca a los ilustradores, que en muy pocas ocasiones se repiten. Lo curioso es que, si nunca lo hacen, ¿cómo es que las encantadoras y ya icónicas portadas en una primera y precipitada mirada parecerían obra de un mismo dibujante? Porque la ‘showrunner’ vela por esa coherencia: "Les doy la pauta, marcamos momentos y proporciones y al final todo queda homogéneo".

Hace cinco años que la colección echó a andar y desde entonces hasta ahora han pasado muchas cosas para las mujeres: el MeToo, la fuerza inesperada de los últimos 8 de marzo, la eclosión del poder de la mujer en el centro del discurso social… Así que Pequeña & Grande, que supo detectar en el ambiente esa efervescencia incluso antes de que estallara, se conectó directamente con la realidad. "Cuando empezamos la colección -cuenta-, visité la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Bolonia y me quedé impresionada ante aquel enorme escaparate, pero inmediatamente me vine arriba porque detecté que allí no había libros como los míos", señala ufana.

Coco y las demás 

El desfile empezó con una Coco Chanel paradigmática. "Acababa de leer una biografía sobre su vida -explica Sánchez Vegara- y me parecía que reunía todo lo que yo quería decir con esta colección, toda su simbología. La mujer moderna nace con ella, fue la primera en ponerse pantalones… Después vinieron casi naturalmente Frida Kahlo y Audrey Hepburn. En realidad, no dejaban de ser las mujeres que me hubiera gustado conocer de pequeña".  Y además, en general, figuras contemporáneas y asimiladas por la cultura pop, en un juego en el que la muy intelectual Simone de Beauvoir puede compartir estantería con Carmen Amaya. "Me gusta que la colección refleje cómo le fue al siglo XX". Y ahí están Agatha Christie, Marie Curie, Amelia Earhart, Dian Fossey, Ella Fitzgerald, Georgia O’Keeffe, Maria Montessori o Rosa Parks.

"El catálogo lo integran mujeres que me hubiera gustado conocer de niña" 

María Isabel Sánchez Vegara

Creadora de 'Pequeña & Grande' 

"A veces busco un cierto contraste entre lo que se espera de los personajes y sus ilustradores. En el caso de Kahlo, que se retrató tanto a sí misma y hoy resulta un tanto manida, busqué a una ilustradora de Malasia, Gee Fan Eng. Pero en general, me inclino por una cierta complicidad. Respecto de Anne Frank, que tiene una línea un poco más severa y realista, encontré a Sveta Dorosheva, de origen ucraniano que vive en Israel". Contar la historia de una niña que murió en un campo de concentración a los más pequeños no es tarea fácil. Es una buena muestra de cómo la colección no rehúye los aspectos más vidriosos. "En mis libros los personajes no mueren, pero se dejan algunas pistas para que los padres decidan hasta dónde quieren llevar la explicación".

No se ocultan las cosas en Pequeña & Grande. Gloria Fuertes tiene una novia. Lucy Maud Montgomery, la autora del clásico 'Anna, la de las tejas verdes', pierde a sus padres y se ve obligada a vivir con sus abuelos que la tratan mal. Frida Kahlo sufre un sangriento accidente. "Yo no quería que fuera una especie de Wikipedia para niños, sino un verdadero cuento". Pese a eso, todos los volúmenes incluyen un epílogo con esos datos y fotografías gracias a los cuales se les puede mostrar a los pequeños que aquellos personajes existieron de verdad. "Porque muchos no se lo creían".

No solo para ellas 

La colección nació pensando en las niñas, pero evidentemente, y ese es su valor, no está dirigida estrictamente a ellas. De ahí que los títulos 17 y 18 supusieran una gran novedad con la aparición de figuras masculinas como Muhammad Alí o Stephen Hawkings. "La idea es que las mujeres hemos estado encasilladas en roles muy concretos, pero es verdad que a los hombres les ha pasado lo mismo". Esa es la nada escondida intención del último libro de la serie dedicado al bailarín Rudolf Nuréyev, que en el relato descubre que no hay cosas de niño o de niña porque, como apostilla la autora, "no a todos los niños les gustan los camiones o el fútbol". Hay mucho trabajo que hacer todavía en ese sentido porque, cuenta Sánchez Vegara, algunas niñas se han tomado la inclusión de los ‘chicos’ como una traición y algunos niños solo han empezado a leer la serie cuando han aparecido estos. 

De momento, el proyecto no hace más que crecer. En Estados Unidos ya están pidiendo figuras concretas como es el caso de Dolly Parton mientras que en Alemania solicitan a la filósofa Hannah Arendt y a la coreógrafa Pina Bausch, lo que ha obligado a la autora a escribir los textos originalmente en inglés. Incansable, calcula que el año que viene habrá más de 50 títulos. Y en septiembre se sumarán las camisetas. El fenómeno está servido. Muy probablemente, la autora vuelva a visitar la feria de Bolonia pero ahora pisará aún más fuerte que cuando se dio cuenta de que su idea no la tenía nadie.

Una tendencia en alza 

La lucha contra la discriminación en el campo de batalla del libro infantil tiene su historia. A finales de los 70, Esther Tusquets de Lumen trajo a España una colección llamada ‘A favor de las niñas’, que se coció en el movimiento feminista Rivolta en Turín, y que hace unos pocos años ha ido recuperando Kalandraka. Sin embargo, es ahora, con el tema de la igualdad en el centro del discurso, cuando la literatura infantil revisa sus postulados sin necesidad de ponerse particularmente combativa, sencillamente relatando lo que hay y muy especialmente, lo que hubo. Muchas son las publicaciones que siguen la vía abierta por Alba. La colección Unicorn, del exquisito sello Vegueta, lanza una mirada particular a los genios de la ciencia, en breves biografías ilustradas dirigidas a niños más mayores, y aunque en ella se dan cita científicos y científicas, el rescate de ellas tiene un singular valor: junto a nombres como Hipatia y Marie Curie se sitúan la matemática Ada Lovelace -que pleno siglo XIX estableció el primer algoritmo destinado a ser procesado por una máquina, o lo que es lo mismo, la programación- y la física Lise Meitner, que junto a Otto Hahn logró realizar la primer fisión nuclear. Pero solo él obtuvo el Nobel en 1946.

En el 2016 apareció la colección 'Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes' (Destino / Estrella Polar), de origen italiano, que recoge en dos tomos 200 minibiografías de mujeres ejemplares. Similar intención tiene ‘Las chicas son guerreras’, escritos por Irene Cívico y Sergio Parra (Montena), sobre 26 mujeres que cambiaron el mundo y que tienen su continuación con 'Las chicas son de ciencias' (un capítulo este especialmente sensible dentro de la divulgación infantil) y 'Las chicas van donde quieren', que rescata a 25 aventureras. Los ejemplos de la tendencia se multiplican con Blume y sus ‘Pequeños relatos de grandes historias’ (dirigidos a niños de más de 12 años) o la colección ‘Mis pequeños héroes’ de Salvat.

Temas: Libros