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CRÓNICA

Dudamel, brillante convergencia artística y social en Peralada

El músico venezolano debutó en el festival ampurdanés dirigiendo a su esposa, la actriz María Valverde, en una velada bella y emocionante

Pablo Meléndez-Haddad

María Valverde y Gustavo Dudamel, en Peralada.

María Valverde y Gustavo Dudamel, en Peralada. / MIQUEL GONZÁLEZ

En el programa de mano estaba una de las claves de este espectáculo, uno de los conciertos más destacados de la programación de la 33ª edición del Festival Castell de Peralada. En su biografía la actriz española María Valverde, esposa del director superestrella Gustavo Dudamel -titular de la Filarmónica de Los Angeles y de la Sinfónica Simón Bolívar-, explicaba que este debut suyo en el evento ampurdanés tenía mucho de emotivo, más allá de lo artístico. Ella recitaría a Shakespeare en la versión de Mendelssohn de 'El sueño de una noche de verano' dirigida por su marido mientras que él se pondría al mando de una de sus obras favoritas, la 'Sinfonía N°1, Titán', de Gustav Mahler, uno de los compositores más significativos en la trayectoria artística y personal del consagrado músico venezolano.

Mahler y su obra fueron decisivos para que Dudamel se dedicara a la música. La obra del compositor bohemio -máximo representante del sinfonismo tardorromántico–, impactó a un Dudamel que con el tiempo se convertiría en uno de los mejores reclamos internacionales de El Sistema de coros y orquestas creado en Venezuela por el ya desaparecido José Antonio Abreu, cuyo objetivo perseguía ayudar a la inserción de niños y jóvenes en riesgo de exclusión social. La fórmula se ha exportado a diversos países y el maestro Dudamel siempre ha mantenido un vínculo estrecho tanto con la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela -máximo exponente de El Sistema- como con el ámbito educativo a través de una fundación que lleva su nombre.

Este concierto, precisamente, unía esa vocación divulgativa con la que a su vez ostenta la poderosa Mahler Chamber Orchestra (MCO), uno de los mejores conjuntos sinfónicos europeos nacido con el apoyo, entre otros, de Claudio Abbado, y entre cuyas múltiples iniciativas sociales destaca una academia en la cual los solistas de cada instrumento trabajan con jóvenes y dotados músicos de varias nacionalidades preparando un programa de concierto: un mano a mano de ilusionados artistas con fogueados profesionales.

Después de tres noches en el Festival de Santander, la MCO capitaneada por Dudamel revisó las citadas obras de Mendelssohn y Mahler, y el público del Festival de Peralada ha sido testigo de excepción de esta convergencia de iniciativas artísticas y sociales con un resultado emocionante y brillante, al que se unió, en el ‘Sueño’ de Mendelssohn, un motivado Cor de Noies del Orfeó Català que dirige Buia Reixach. La música incidental que el compositor alemán creara para la obra shakespeariana contó con la voz de Valverde, seductora y amena, con alguna entrada falsa y siempre pendiente del podio, una obra maestra defendida con una orquesta impecable y efectiva, un coro bien preparado y una impecable Mercedes Gancedo, todo ello en una delicada propuesta ilustrada con ensoñadoras proyecciones de Alberto Arvelo.

La 'Titán' llegó más tarde con ímpetu, belleza y transparencia sonora, monumentalidad y espectacularidad, en una lectura con su respectiva carga de melancolía que, mecida por la tramontana, acabó de refrescar una de las noches más logradas de esta edición del Festival.