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ENTREVISTA

Luz Casal: "El poder trae a veces actitudes mezquinas"

La cantante actúa en el Festival de la Porta Ferrada después de encajar "sin traumas" la suspensión de su concierto de Oviedo, derivado del último cambio de gobierno municipal

Jordi Bianciotto

Luz Casal, en una imagen promocional de su último disco.

Luz Casal, en una imagen promocional de su último disco. / JUAN PÉREZ FAJARDO

Un año y cuatro meses después de presentar ‘Que corra el aire’ en el Liceu, Luz vuelve a Catalunya para actuar este martes en el Festival de la Porta Ferrada, de Sant Feliu de Guíxols. ¿Gira de verano? "Y de invierno, y de otoño, y de primavera...", bromea ella en conversación telefónica, recordando que, en su caso, vida y carrera de artista son una misma cosa. "Parar es un verbo que, aplicado a mi música, me cuesta utilizar".

Sus conciertos van del rock’n’roll desenfadado de ‘Rufino’ a una canción latina intimista como ‘Piensa en mí’. ¿Cómo lo hace para que todo encaje?

Me he dado cuenta de que, así como en un principio esto podría despistar, al final es una condición, porque he estado en la música toda mi vida, y vivo a través de la música, y eso significa que mi experiencia se convierte en una canción. Y cada una tiene sus características. Los estilos no son una cuestión de identidad. Siendo solista te manifiestas como te apetece. Las canciones para Almodóvar exigían una actitud distinta, y no me preocupó que estilísticamente fueran lo opuesto de otros temas que cantaba. Así lo he hecho siempre. Hacer un disco de homenaje a Dalida significó afrontar también un repertorio muy diverso, con canciones muy distintas entre sí. Una era de 1928. Hay una versatilidad, y luego una curiosidad. Para mí es importante seguir haciendo cosas que me exijan, y aventurarme, aun a riesgo de que puede resultar incluso incomprensible. Pero no hago mi trabajo solo para gustar a la gente, sino en primer término para expresarme.

"Yo me he despertado hoy para vivir el día de hoy, no para estar pensando en lo que hice hace cinco años"

No es muy común una carrera larga como la suya, con éxitos en décadas distintas y grabando siempre discos con canciones nuevas, sin tirar de ‘revival’.

Sé que hay personas en mis conciertos que vienen de mis primeros años, y ahí hay canciones que es casi imprescindible que cante. Pero luego está tu presente. Yo me he despertado hoy para vivir el día de hoy, no para estar pensando en lo que hice hace cinco años. Ni siquiera el día de ayer. Siempre he tenido la necesidad de hacer canciones y discos nuevos, que reflejen mi momento. Aunque haya canciones que valen para cualquier época, como ‘No me importa nada’, yo tengo esa necesidad expresiva. Después de mi experiencia con la enfermedad del cáncer hice ‘Vida tóxica’, que era un reflejo de aquel momento. Sin hablar con dramatismo de lo complicado de mi existencia, pero sí reflejándolo. En el último disco, ‘Tanto ruido’, sin ser muy descriptiva, reflejo esa sensación de pesadez, de cuánto lío hay alrededor, que no te dejan siquiera pensar... Refleja esa necesidad de ahora, que no es la misma que hace cinco años.

El primer espaldarazo a su carrera fue la gira con Miguel Ríos y Leño, en 1983. Ahora, Ríos está oficialmente retirado, aunque se permite ciertas excepciones, y Rosendo concluyó hace unos meses su gira de despedida. ¿Es algo en lo que piensa?

Cuando tienes curiosidad, tienes necesidad de seguir creciendo y aprendiendo. Y yo la tengo tan grande como cuando empecé, o más, porque soy más consciente que antes de los detalles. Así que no, no he pensado en eso. Estoy pensando más bien en que cuando acabe esta gira tendré que volcarme más en estudiar armonía.

¿Pensando ya en un próximo disco?

Sí, es que eso de la retirada no lo veo, ni en un futuro próximo ni siquiera medio plazo. Aquí por un lado está tu necesidad de hacer cosas y luego que alguien esté interesado en ti. Si eso ocurre, no hay que preocuparse. No estoy cansada físicamente ni, sobre todo, emocionalmente, y no es una cosa que piense, dejar los escenarios dentro de un año, de cinco, de diez... No. Creo, por otro lado, que el día que suceda lo tendré tan claro que será definitivo. También le digo que no me veo lejos de la música; no sé haciendo qué, pero no lejos.

La lectura feminista está mucho más presente que en los años 80 y 90. ¿Diría que ser mujer le ha complicado las cosas a lo largo de su carrera?

Analizar a estas alturas cómo ha sido mi vida profesional por ser mujer es como redundar en experiencias que ya están sobrepasadas. Y hablo de experiencias durillas. Tengo la sensación de que ahora la mujer en la música está consideradísima, y la prueba está en la cantidad de mujeres potentes que hay. Eso me produce una enorme satisfacción, porque, efectivamente, no fue fácil. No éramos muchas. Ser ‘rara avis’ siempre condiciona. Pero he vivido esas dificultades con toda la mano izquierda y la inteligencia de las que he sido capaz, para que ciertas críticas por el hecho ser mujer, en vez de afectarme, me dieran más alas.

Usted está muy cerca de Francia. ¿Qué le pareció el manifiesto de intelectuales y artistas francesas, como Catherine Deneuve, sobre un "nuevo puritanismo" representado por el ‘me too’?

Siempre respeto las opiniones de los demás, por contrarias o inexplicables que me resulten. No es mi tarea juzgar. Lo que opino lo expreso a través de la música, que es mi manera de relacionarme con el exterior. Me parece que Catherine Deneuve es una mujer importantísima en el cine francés, elegante, espontánea, pero si ella considera que algo es exagerado es su opinión y no estoy aquí para juzgar.

"Puede que en la cancelación del concierto de Oviedo haya un móvil político, pero no quiero verlo así. Quiero pensar que a alguien no le gusto yo, y ya está. No me crea más trauma"

El ayuntamiento de Oviedo, que ha cambiado de color tras las últimas elecciones (de la coalición de izquierdas encabezada por el PSOE a un gobierno de PP y Ciudadanos), ha cancelado 21 conciertos que no estaban firmados pero sí comprometidos para las próximas fiestas de San Mateo, entre ellos los de Tequila, Rozalén, La M.O.D.A. y el suyo. ¿Cómo le ha sentado esa decisión?

Creo que en todas las giras ha habido alguna anécdota semejante. Cuando me lo dijeron pensé "qué lástima", porque no puedo volver a Asturias, una tierra importantísima en mi vida y en mi formación. Y por la gente que iría a verme. Pero son cosas de gustos... Bueno, ya iré otro año.

¿No hay un móvil político?

Puede ser, pero no quiero verlo así. Quiero pensar que a alguien no le gusto yo, por lo que sea, y que prefiere a otro u otra. Ya está. No me crea más trauma. Porque si no acabarías entrando en un bucle: ‘Soy amada por...’, ‘soy detestada por...’ Y no. Al final, me quedo con que no voy a Oviedo pero voy a otros sitios, y haré unos conciertos espero que magníficos, y ya está. No soy quejica, por otro lado. Acepto las situaciones, por más rocambolescas que sean. Porque tengo esa actitud de ‘no hay mal que por bien no venga’.

Estos días ha ocurrido algo parecido con Luis Pastor, que ha denunciado la cancelación, por parte del ayuntamiento de Madrid, de su concierto en las fiestas de Aravaca, ante la cual Barcelona le ha ofrecido actuar en la Mercè.

Sí, hay esas réplicas, a favor o en contra.

La música, la cultura, ¿no están demasiado a expensas de los vaivenes políticos, incluso de ciertos tics sectarios?

Bueno, no estamos apartados, ni para lo bueno, que es fantástico, ni para lo malo. Siempre hay actitudes mezquinas y te quedas muy perplejo, pero es así.

Ya le ha pasado otras veces.

Sí, desgraciadamente (ríe). Si no es por una cosa es por otra. No es la primera vez.

¿Por cambios políticos en los ayuntamientos?

Sí, sí, claro. Así es. Y no pertenece a un único ámbito político, es extensible a todos. Ya se sabe, el poder a veces trae como consecuencia actitudes mezquinas. "A mí no me gusta esta tía porque ha dicho no sé qué, y prefiero a otra que esté más en sintonía conmigo". Y es una decisión unidireccional y que afecta a todos.

"Cuando vas a actuar a un sitio como Albania te haces preguntas: ¿'Cómo será el público?, ¿cómo reaccionará?' Tengo mucho interés en verlo"

Bien, su gira sigue y vemos que su itinerario incluye, el mes que viene, un concierto en una plaza inédita, la capital de Albania, Tirana. ¿Vino a través de algún conducto institucional?

No, no, viene de allí. Ya me enteraré. No voy apoyada por ninguna institución, como cuando fui a China o a Japón. Tenemos la suerte de que nos llaman, vamos y no cuestionamos por qué será. Será que les caemos en gracia. Sí, Albania quizá sea el país del que menos sepa. No es un país, digamos, normalizado, aun formando parte de Europa. Cuando vas a un sitio así te quedas con muchas ganas de conocerlo y te haces preguntas: ¿cómo será el público?, ¿cómo reaccionará? Tengo mucho interés en verlo.

¿Y después de noviembre, cuando termine la gira?

Pues me gustaría retomar lo que empecé hace unos meses: seguir desarrollando unas letras y unas posibles canciones. Tengo ganas de meterme en canciones nuevas. Hice un viaje a Chile y ahí me estanqué, y luego ya con la gira vas apuntando cosas, pero necesito una cierta disciplina, estar en un sitio varios días seguidos, tener un horario y la misma mesa y el mismo piano. Creo que será lo que haga en los siguientes meses.