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ESTRENO DE CINE

'Fast & furious: Hobbs & Shaw': la expansión de un universo tan loco como exitoso

La película protagonizada por Jason Statham y Dwayne Johnson se basa en la química antagónica de los personajes de ambos actores

La historia solo es un instrumento para ensamblar coreografías de ruido y destrucción en las que los seguidores puristas de la saga quizá echen en falta más coches

Nando Salvà

Dwyane Johnson y Jason Statham, en una imagen de ’Fast & furious: Hobbs & Shaw’.

Dwyane Johnson y Jason Statham, en una imagen de ’Fast & furious: Hobbs & Shaw’.

A medida que 'Fast & furious' pasaba de ser la historia de unos atracadores aficionados a las carreras ilegales a convertirse en algo parecido a una saga de superhéroes, sus espectadores hemos asumido que en su universo cualquier cosa es posible: quienes mueren pueden volver a la vida años después, aquejados de amnesia, un hombre puede detener el curso de un misil con las manos, y los coches son capaces de hacer paracaidismo o volar literalmente desde el piso 45º de un rascacielos de Abu Dabi al de otro. En él también es habitual que los tipos malos se hagan buenos, y que los tipos buenos se impliquen en actos delictivos por un bien mayor; y ahí es donde entra 'Fast & furious: Hobbs & Shaw', que es a la vez la novena entrega de la serie y su primer 'spin-off', y cuyos protagonistas han sido adorados por los fans desde que aparecieron por primera vez en escena en calidad de personajes secundarios.

Cuando fue introducido en 'Fast & furious 5' (2011), Luke Hobbs (Dwayne Johnson) era un riguroso bienhechor al servicio del Servicio de Seguridad Diplomática, y pasó la mayor parte de esa película persiguiendo a Dominic Toretto y su grupo de delincuentes para evitar que perpetraran el atraco más espectacular de la historia de Río de Janeiro. Sin embargo, no tardó en trabajar codo con codo junto a ellos, tras descubrir la amplia zona gris que une el bien y el mal e instalarse en ella. Por lo que respecta a Deckard Shaw (Jason Statham), el exsoldado de élite británico se dio a conocer como uno de los villanos de 'Fast & furious 6' (2013) y continuó en el lado oscuro en la siguiente entrega, que en cualquier caso nos ofreció destellos de su química antagónica con Hobbs. En 'Fast & furious 8' (2017), en todo caso, hizo las paces a regañadientes con sus enemigos y, desde entonces, que en su día matara a uno de los personajes más queridos de la saga ha pasado a ser un detalle sin importancia.

Uno y otro, pues, han seguido trayectorias opuestas pero complementarias, y es precisamente esa circunstancia lo que alimenta su relación; mientras se ven obligados a colaborar, mantienen viva su rivalidad intercambiando constantes puñetazos verbales y gestos de desprecio. La dinámica de pareja que la película retrata, pues -y el tono guasón que adopta para ello-, explica por qué el director David Leitch ha confesado haberla hecho bajo la influencia de algunas de las 'buddy movies' que creció viendo y que determinaron su sensibilidad artística, entre ellas 'Arma letal' (1986) y 'Límite: 48 horas' (1982).

Asuntos de familia

Cualquiera que se haya sentado frente a cualquiera de las entregas de 'Fast & furious' durante apenas 5 minutos, habrá comprendido la importancia que el concepto de familia tiene para la saga; no solo es el principal motivo de Toretto a la hora de violar la ley, sino también la columna vertebral de gran parte de las líneas argumentales de las películas. Inevitablemente, esos valores también forman parte esencial del 'spin-off', y eso queda claro desde su premisa: la misión de sus héroes titulares es salvar a la hermana de Shaw, una agente del servicio de inteligencia británico, de las garras de un supervillano anarquista (Idris Elba) que ha echado mano de la tecnología para convertirse en un indestructible ser biónico, y que aspira a destruir la humanidad a través de un virus. Y también la prole de Hobbs aparece en la película, en el tercer acto, cuando la narración viaja hasta Samoa.

Hasta entonces, por supuesto, en todo momento se nos recuerda que la esencia de la saga son algunas de las escenas más deslumbrantes de acción jamás diseñadas. Leitch, recordemos, empezó su carrera como especialista, y solo ha necesitado unas pocas películas tras la cámara para confirmarse como uno de los grandes expertos del género -tras codirigir 'John Wick' (2014), tomó en solitario las riendas de 'Atómica' (2017) y 'Deadpool 2' (2018)-. En 'Hobbs & Shaw', de hecho, la historia no es más que el instrumento con el que ensamblar una colección de coreografías de ruido y destrucción, algunas de ellas genuinamente locas -en una, Johnson arrastra un helicóptero en pleno vuelo sirviéndose solo de una cadena y sus bíceps-; los seguidores más puristas de la serie, eso sí, probablemente considerarán que Leitch debería haberlas llenado más de coches.

'Hobbs & Shaw' incluye varios cameos que prometen contribuir a que el universo 'Fast & furious' siga expandiéndose. Pero que nadie espere ver a Toretto asomándose por la película, y no solo por la publicitada enemistad en la que Diesel y Johnson llevan años envueltos sino, sobre todo, porque el objetivo de esta película es dar inicio a una saga autónoma e independiente. Que los fans no esperen ver a sus protagonistas en el reparto de 'Fast & Furious 9', pues; tendrán que esperar a 'Hobbs & Shaw 2'.