08 abr 2020

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CRÓNICA

Chick Corea, corazón latino

El pianista se mostró infalible, a sus 78 años, durante el concierto del domingo en el Teatre Grec

Roger Roca

Chick Corea, durante su concierto en el Teatre Grec. 

Chick Corea, durante su concierto en el Teatre Grec.  / JORDI COTRINA

¿Cómo acaba un concierto de Chick Corea? Pues siempre igual. Cuando parece que ya no hay más, Corea amaga unas notas del 'Concierto de Aranjuez' y suelta la pegadiza 'Spain'. Su bomba latina particular. Ese 'hit' medio flamenco, medio carioca, medio vete-a-saber-en-qué-pensaba-Corea cuando lo escribió. En sus manos, tan infalibles como siempre a sus 78 años, los ritmos y colores latinos se mezclan en un revoltillo que al final suena solamente a él. 

El domingo en el Teatre Grec volvió a cerrar el concierto con 'Spain', pero esta vez la elección tenía más sentido que nunca. Presentaba My Spanish Heart Band, quizás la formación con más enjundia de las muchas -muchísimas: viene cada dos por tres- que ha presentado en la ciudad. Venía a rendir cuentas de su amor por lo latino, y para eso se trajo a lo mejor de cada barrio. Jorge Pardo a la flauta y el saxo, Niño Josele a la guitarra y el notable bailaor Nino de los Reyes para el flanco flamenco, junto a una rítmica arrolladora y dos vientos más que sonaban como la Fania All Stars al completo. 

Con Paco de Lucía presente en el repertorio y en el recuerdo, empezaron por Stravinsky pero fueron pronto a América Latina y luego a lo ibérico vía clásicos de Corea y el 'Zyryab' del De Lucía. Los flamencos, especialmente un Pardo estelar, le pusieron el vacile, el “¿y si?”, el misterio que siempre falta en los conciertos de un músico inapelable y portentoso, sí, pero que nunca parece al borde de nada. El domingo en el Grec sus compañeros le empujaron un poco más allá, y se agradeció un poco de vértigo.