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Pink Martini, expertos en felicidad

La pequeña orquesta de Portland detuvo la lluvia en Peralada con su cóctel de jazz, pop retro y música de cine

Juan Manuel Freire

Un momento de la actuación de la vocalista Storm Large de Pink Martini en Peralada. 

Un momento de la actuación de la vocalista Storm Large de Pink Martini en Peralada.  / ICONNA JORDI RIBOT

Puede resultar curioso que Pink Martini, una banda que tiende tanto hacia el jazz latino, sea de Portland (Oregón), pero tiene todo el sentido si tenemos en cuenta que en esa ciudad resulta muy sencillo ser feliz, según los estudios. La felicidad es la especialidad de esta pequeña orquesta liderada por Thomas M. Lauderdale; un sentimiento que despliega y contagia no solo desde lo jazz y latino, sino también el pop retro o la música de cine.

La meteorología quiso arruinar el sábado su tercer paso por el festival Castell de Peralada (los primeros fueron en el 2014 y el 2016), pero al final no lo consiguió; solo lo retrasó un poco. Pocas quejas entre un público dispuesto a ser feliz, aunque fuera bajo uno de esos impermeables de emergencia provistos por la organización.

Desde el arranque con 'Amado mio', el clásico de 'Gilda', la cantante Storm Large demostró gran nivel vocal e interpretativo. Después, también, comodidad con los idiomas: se marcó un estupendo 'Quizás, quizás, quizás' y exhibió alemán en 'Ich dich liebe', extracto de un western musical de los 60 con Freddy Quinn y Mamie Van Doren.

Toda la noche estuvo recorrida por referencias cinematográficas. Jimmie Herrod cantó una sobresaliente versión de un tema, el de 'Éxodo', compuesto por Ernest Gold, del que existen no pocas versiones. Más adelante, Large y la cantante cabaretera Meow Meow compartían un número bicéfalo a base de 'Get happy', del propio grupo, y 'Happy days are here again', la canción que cerraba el musical de los 30 'Chasing rainbows'.

Meow Meow sorprendió, además, con una versión de 'Ne me quitte pas' en la que rebajó la desesperación de Brel y apostó por la diversión, bien ayudada por dos sufridos miembros del equipo del festival. Otra gran sorpresa, esta menos agradable, fue la ausencia de 'Sympatique' en el repertorio. Pero nada lo bastante grave como para desdibujar la sonrisa generalizada.