30 oct 2020

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CRÓNICA DE CONCIERTO

Joe Jackson, eterna juventud

El antiguo icono new wave presumió de lozanía vocal e inquietud artística en su concierto en Barts

Juan Manuel Freire

Joe Jackson en la Sala Barts

Joe Jackson en la Sala Barts / FRANK VINCENT

"Estamos celebrando los cuarenta años del primer disco", dijo Joe Jackson poco después de arrancar su concierto del miércoles en Barts, en el marco del Grec. "Por eso hemos empezado tocando una del último". Todos los artistas suelen tener más ganas de tocar lo reciente que lo previsible, pero en el caso de Jackson, está más que justificado: 'Fool' es un muy buen disco, con algunas de las mejores canciones de su extensa y zigzagueante discografía.

En realidad, la gira 'Four decade' no celebra solo el debut de 1979 'Look sharp!', el que convirtió a Jackson en ídolo new wave, sino toda esa cambiante carrera. En un principio, Jackson debía alternar entre cinco discos seleccionados, uno por cada década en la que ha estado activo, pero parece que ha desechado ese guion: anoche se saltó los noventa y prefirió recordar un segundo disco de esta última década, 'Fast forward', del 2015, a través de 'Ode to joy'.

Acompañado por el batería Doug Yowell, el guitarrista Teddy Kumpel y un bajista, Graham Maby, que le sigue desde siempre, Jackson alternó entre géneros con toda seguridad y una voz intacta a los 64 años. A veces, el giro estilístico fue deliciosamente brusco, como en el paso de la jazzy y meditativa 'Alchemy' a la contundencia punk de 'One more time', a la que siguió, sin respiro, el clásico entre clásicos 'Is she really going out with him?'.  

Este último fue, quizás, el corte mejor recibido, junto a una 'Steppin' out' recuperada en el bis con la caja de ritmos Korg KR55 y el glockenspiel de las sesiones originales. Los de finales de los 70 y primeros 80 parecen los discos de Jackson más queridos por su público; se llegó a oír alguna queja ante el anuncio de temas nuevos. Pero él quiso rescatar favoritas propias con entereza y pasión. Hubo rock lento pero tormentoso ('Big black cloud'), alusiones orientales con sitar sintético ('Fool') y pop-jazz tan preciso como el de Steely Dan ('Invisible man'), de los que, por cierto, versionó 'King of the world'.

No hubo grandes, grandes quejas, en realidad, ni debería, porque en los directos recientes no ha solido tocar 'It's different for girls' y aquí la tocó y bordó. Aunque no agotó entradas, recibió una ovación final tan ruidosa como la de una Barts llena e incluso desbordada.

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