02 abr 2020

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FESTIVAL GREC

Mas difícil todavía con 'En masse'

La lucha existencial y acrobática de la compañía australiana Circa promete una catarsis en el Palau de la Música este martes y miércoles

Valèria Gaillard

Espectaculos ’En masse’, de la compañía australiano Cira Contemporany Circus

Espectaculos ’En masse’, de la compañía australiano Cira Contemporany Circus / DAVID KELLY

Después del impactante 'Opus', programado en el Teatre Lliure el mayo del 2018 y el Festival Grec del 2013, la prestigiosa compañía australiana Circa Contemporary Circus vuelve a Barcelona con 'En masse', un montaje que lleva al límite físico, anímico y espiritual a los diez acróbatas que interpretan la pieza. “Aquí la acrobacia no se asimilaal típico momento de sorpresa que todos conocemos, sino que muestra la manera más difícil de hacer una cosa, estira al máximo los límites del mundo: es como leer las noticias”, advertía este lunes Yaron Lifschitz, su creador.

'En masse' se podrá ver este martes y miércoles dentro del Festival Grec en la sala modernista del Palau de la Música Catalana, que se abre por primera a una actuación de circo contemporáneo. “Esto responde a nuestra voluntad de innovar formatos y acercarnos a otras artes”, comentó el director Joan Oller, quien recordó que este lunes se cumplen diez años del salto mortal que supuso el 'caso Millet' para la institución. “Este espacio, cálido y acogedor, crea una tensión con el espectáculo que debemos arreglar, y confío que en tres minutos la gente deje de ver la sala porque la actuación es muy fuerte”. Lifschitz reconoció que han tenido que adaptarse y retrabajar algunas escenas, que han salido “mejoradas”.

'En masse' es un espectáculo que late al ritmo de dos piezas mayores del repertorio clásico, pero de cuño opuesto: por un lado, lieder de 'Winterreise' y 'El canto del cisne' de Franz Schubert y, por otro, 'La consagración de la primavera' de Igor Stravinski, obras que interpretaran en directo los pianistas Jordi Masó y Miquel Villalba, y el tenor Hans Jorg Mammel. Como dos caras de una moneda, la primera parte, 'Endings', que trata sobre “el fin de las cosas”, evoluciona con los lieder de Schubert en alternancia con la música electrónica de Klara Lewis, “tiene un mismo sentido per distinto paladar musical”, señaló Lifschitz.

En la segunda, 'Beginnings', que representa la “violencia” del nacimiento, suena un arreglo para piano solo de la partitura que Stravinski creó para los Ballets Rusos de Diaghilev y que causó un gran revuelo en su estreno en el Théâtre des Champs Élysées de París el 1913, con coreografía de Nijinski. Entre las versiones posteriores más destacadas se encuentran la de Maurice Béjart del 1959 con los Ballets del Siglo XX y la de Pina Bausch del 1975 con la Wupertaler. “¿Qué aporta nuestra versión? Pues que hemos producido una 'Primavera' en la que hacemos creer al público que alguien debe morir”.

Yaron Lifschitz, que también es el director de la compañía australiana, advirtió de que es un espectáculo de una dureza extrema que saca jugo a unos intérpretes que se dejan la piel en el escenario. “No es una actuaciónal uso, sino una lucha existencial. Pero lo bonito de Circa es que el dolor de los acróbatas provoca el placer del público porqué son como los gladiadores del espíritu: es una lucha que se transforma en catarsis”. En este sentido, el espectáculo es sumamente actual porqué, al fin y al cabo, “va sobre el control de la sociedad en tiempos de crisis, una sociedad sometida al estrés”.

Fuego oscuro interior

A diferencia de la danza y en contraposición a la versión de Bausch, “nuestro referente”, la acrobacia -considera Lifschitz-, permite ir a la esencia y tocar el “músculo” de esta historia, que no es otra que la del rito de la vida. “La acrobacia nos muestra lo que está vivo, crea sensaciones, un juego con la realidad que puede suceder o no, y la ansiedad que genera ese instante de  espera conecta con algo muy profundo del ser humano, visceral”. Incluso habla del “fuego” que arde en todo arte y que también exige a los acróbatas de la compañía: “Han de saber moverse, tener musicalidad, pensar y, sobre todo, tener un fuego oscuro interior”.

La mayoría de los 22 acróbatas que integran Circa son australianos. La compañía, con sede en Brisbane, se creó en el 2004 y desde entonces acumula actuaciones en 40 países. Con un centro propio de formación, Circa Contemporary Circus es la vanguardia de la creación actual, una exploración que empuja los límites del “más difícil todavía” y desdibuja las fronteras entre danza, teatro y circo.