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EL FESTIVAL DE MÚSICAS AVANZADAS

El Sónar cierra su edición más difícil con 105.000 espectadores

La organización achaca al cambio de fechas y la crisis del conflicto laboral entre 'riggers' y la Fira el descenso de público, cifrado en 21.000 personas con respecto al 2018

Julián García

Ambiente de público en el Sónar de Día

Ambiente de público en el Sónar de Día / FRANK VINCENT

La 26ª edición del Sónar, la más difícil de la larga historia de éxito del festival, echa el cierre dejando una sensación agridulce entre sus organizadores. Con las cifras de asistencia en la mano, 105.000 espectadores, 21.000 menos que en la última edición, la del 25º aniversario, lo más normal sería torcer el gesto. Pero teniendo en cuenta el indeseado cambio de fechas (de las tradicionales en el mes de junio a esta semana de julio), la inesperada caída de algunos cabezas de cartel y la zozobra vivida en los días previos por el grave conflicto laboral entre los 'riggers' y la Fira de Barcelona, el balance para sus responsables no puede ser nunca negativo. “Al contrario. Hablamos de cifras muy razonables. El festival, en muchos aspectos, ha salido fortalecido”, aseguró Ricard Robles, codirector del Sónar, que, eso sí, se mostró todavía enojado por el silencio institucional ante una crisis que bien pudo haber provocado la cancelación de esta edición del festival y quién sabe qué más.

“El Sónar, a pesar de todo, ha demostrado estar en plenísima forma. Hemos de estar más que satisfechos”, reiteró Robles. “El cambio de fechas no nos favorecía. Y todo lo sucedido durante la semana previa nos ha afectado, y mucho, en el ritmo de venta de entradas entre el público local”, afirmó el director. Según los datos ofrecidos ayer por la organización, esta edición ha reunido a 46.000 personas en el Sónar de Día y 59.000 en el Sónar de Noche, que sería la franja horaria del festival que más ha notado el descenso de público.

Más allá de la frialdad de las cifras y las fuertes tensiones sufridas durante estos días, Enric Palau, otro de los directores del evento, quiso destacar el éxito artístico de esta edición, de marcada vocación global y heterodoxa. “En el Sónar puedes descubrir muchas cosas divirtiéndote, y este año ha sido una edición en el que ha sido muy potente el factor descubrimiento. Ha sido un Sónar global, femenino, 'queer', radical, con artistas que han ido más allá del simple concierto como Arca, Holly Herndon, Acid Arab o KÁRYYN”.

La carencia de gestión

El martes pasado, los organizadores del Sónar ya mostraron su exasperación por el “silencio” de los responsables políticos del Ayuntamiento y la Generalitat durante los días de huelga de los montadores de las estructuras aéreas de los escenarios del Sónar. Nadie movió un dedo, dicen, ni para levantar el teléfono. Este sábado, el disgusto se mantenía en la zona roja. “Nosotros consideramos absolutamente legítima la reivindicación de los trabajadores. Pero lo peor en todo esto ha sido la carencia de gestión. Seguimos sin entender las razones por las que esta crisis ha pasado justo en este momento, por qué se ha cronometrado así, y por qué nadie pulsó el botón que habría detenido la crisis”, afirmó Robles.

Durante estos tres días, los políticos también han declinado visitar el festival. “Da igual. Habría sido más importante que hubiera venido antes a arreglar el problema, no ahora”, sentenció un airado Sergi Caballero, el tercero de los directores. “Hemos recibido llamadas de cortesía, pero lo que necesitamos es hablar en profundidad más adelante, con cifras encima de la mesa. El Sónar es un evento que ha ratificado su importancia en la ciudad y que resiste. Y resiste muy bien”, apuntó Robles.

El festival tiene garantizada su celebración en las instalaciones de la Fira de Gran Via y Montjuïc en las fechas habituales de junio para los próximos tres años, 2020, 2021 y 2022. “Pero hay que hablar, hay que trabajar,  y no por parte nuestra, para que no vuelva a pasar algo así”, zanjó Robles. 

Temas: Sónar