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ACLAMADA PRODUCCIÓN

Àlex Ollé y el horror de la guerra

El director catalán estrena 'Historia de un soldado', de Stravinski, en el Festival de Peralada

Pablo Meléndez-Haddad

Un momento de ’Historia de un soldado’, de Stravinski, en la versión actualizada del director Àlex Ollé.

Un momento de ’Historia de un soldado’, de Stravinski, en la versión actualizada del director Àlex Ollé. / BERTRAND STOFLETH

La sinrazón de la guerra subyace en la propuesta del 'regista' catalán Àlex Ollé ante la inmortal 'Histoire du soldat', de Igor Stravinski, que el director de La Fura dels Baus estrenó en abril de 2018 en la Opéra National de Lyon (Francia) y que llega este viernes al Festival Castell de Peralada en lo que será su estreno español. La fábula del soldado que regresa de la guerra y pacta con el diablo cambiar su violín por un libro mágico con el que se puede hacer rico tomó vida en la imaginación del artista'furero' por encargo de las óperas de Lausanne, Lyon y Montpellier para celebrar el centenario del estreno de la obra, en septiembre de 1918 en Lausanne.

Ollé plantea su acercamiento a la obra con sus habituales ganas de innovar. "Cuando te planteas la puesta en escena de 'Historia de un soldado' te das cuenta de que, a diferencia de cómo se lo suele concebir, está muy lejos de ser ese cuentecillo moralizante y casi infantil, aunque de trasfondo fáustico, que suele verse en los escenarios", afirma el director que en estos momentos se encuentra en Japón montando 'Turandot', de Puccini, para el Festival de Ópera de Verano 2019-20 Japón ↔ Tokio ↔ Mundo. El montaje que forma parte de la gira por el país nipón que está realizando la OBC. "A medida que te adentras en la historia poco a poco vas adquiriendo la certeza de que se trata de una pieza que sobrevuela una encrucijada personal, vital, religiosa, creativa, pero también histórica, filosófica, política y moral en la cual no existe la vuelta atrás, cerrando las puertas a la vieja Europa, la del siglo XIX, esa que naufraga contra los escollos de la Primera Guerra Mundial" y que se abre a los horrores vividos desde entonces como si nada hubiera pasado.

Stravinski actualizado

Un Stravinski desarraigado y horrorizado se actualiza con la mirada de Ollé, sumando a la obra un nuevo contexto histórico y social, ya que en su propuesta se actualiza la obra uniendo referencias actuales como la película de Dalton Trumbo 'Johnny cogió su fusil', en la que un soldado en coma crea un 'alter ego' para hacer todo lo que nunca consiguió, "lo que nos abría la posibilidad de convertir la pieza en un drama interior", aclara el director. A eso une un amargo bocado de realidad, la dramática carta del soldado estadounidense Daniel Somersun héroe de guerra que luchó en Irak y que regresó a casa con un síndrome postraumático para acabar suicidándose en 2013, sin poder perdonarse haber participado en una masacre. Según explica OlléSomers dejó una carta de despedida que la familia colgó en Internet en la que explica que "no pudo seguir viviendo después de todo lo que había visto y de todo lo que había hecho, actos que él mismo consideraba como crímenes contra la Humanidad. Decidió poner fin a su vida y a su sufrimiento con solo 30 años".

La carta de Daniel Somers le devuelve a 'Historia de un soldado' "todo su sentido, dejando intacto el cuento de Stravinski. Todo el esfuerzo de la puesta en escena va encaminado a hacer comprensible para el espectador de hoy el profundo trasfondo de este pequeño cuento. Lo hemos llevado hacia el presente y lo hemos dotado de un lenguaje cinematográfico para aproximarlo a la sensibilidad actual. No hemos pretendido hacer una denuncia contra el sistema, sino en todo caso alertar de que todo sistema encierra en sí mismo a un diablo que puede acabar gobernando nuestras vidas, las vidas de los hombres pequeños que solo aspiran -que aspiramos, mejor dicho- a la felicidad".

La propuesta llega a Peralada con los mismos intérpretes de su estreno en Lyon, con  el narrador, el diablo y el soldado a cargo del actor belga Sébastien Dutrieux apoyado por seis figurantes que se mueven en un espacio sonoro definido por Josep Sanou y con un grupo de músicos de la Orquestra Cambra Musicae que darán vida a la partitura.