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LAS MEJORES CANCIONES DE AMOR (4)

Y Joe Meek inventó el rock gótico

El escalofriante soprano de Lissa Gray hace de 'Johnny remember me' una cima de las canciones de tragedias adolescentes del pop pre-Beatles

Ramón Vendrell

Joe Meek (izquierda) y John Layton.

Joe Meek (izquierda) y John Layton.

En el pop anglosajón anterior a los Beatles destacaron como subgénero las canciones de tragedias adolescentes. También llamadas de forma despectiva 'tear jerkers', 'death ditties' o 'splatter platters', no eran sino la adaptación al advenimiento de los quinceañeros como grupo social (más que nada porque se convirtieron en consumidores y algo había que venderles) de la tradición de las baladas funestas.

'Teen angel' (1959, escrita por Jean Dinning y Red Surrey e interpretada por Mark Dinning), 'Tell Laura I love her' (1960, escrita por Jeff Barry y Ben Raleigh e interpretada por Ray Peterson) y 'Johnny remember me' (1961, escrita por Geoff Goddard, producida por Joe Meek e interpretada por John Leyton) forman una serie impagable de canciones de tragedias adolescentes.

En la primera (en la que la chica muere arrollada por un tren al ir a rescatar del coche, atascado en la vía, el anillo de 'high school' del chico), el novio implora en el entierro: "Contéstame, por favor". En la segunda (en la que el chico corre una carrera de coches para con el premio comprar el anillo de compromiso para la chica y, sorpresa, fallece en llameante accidente), la novia, sola en la capilla, ya oye al difunto: "Decidle a Laura que la amo, decidle a Laura que la necesito / Decidle a Laura que no llore / Mi amor por ella nunca morirá". Fueron, le han contado, sus últimas palabras. La tercera transcurre de cabo a rabo en terreno sobrenatural: el chico (vivo) y la chica (muerta) ¡dialogan!

Que el novio oiga la voz del fantasma de su novia es hasta cierto punto normal. Lo extraordinario, una genialidad de Meek, es que también la oigamos nosotros. Hizo de espectro la soprano Lissa Gray, que cantó desde el baño de la vivienda-estudio de Meek en el 304 de Hollowoy Road, Londres (nada extraño: cualquier espacio de las tres plantas era susceptible de ser utilizado como estudio, escaleras incluidas, para empezar porque no se cabía en el centro de operaciones). El envarado Leyton responde "Sí, siempre recordaré / Hasta el día de mi muerte / Oiré el grito / Johnny recuérdame" a cada "Johnny recuérdame" de Gray, y no es para menos: el arma secreta de Meek es escalofriante.

Por lo demás, Goddard y Meek cambiaron el verso "la chica que amé y 'murió' hace un año" por "la chica que amé y 'perdí' hace un año" para burlar la censura (la muerte estaba considerada de mal gusto) y la canción, un hipercompacto torpedo de sonido que se cuenta entre los mayores logros del visionario productor, alcanzó el número uno de las listas de éxitos británicas. De paso, 'Johnny remember me' creó el rock gótico.