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ENTREVISTA

Charlotte Gainsbourg: "La provocación es hoy más necesaria"

La cantante y compositora anglo-francesa trae a Peralada el pop electrónico emotivo de 'Rest', un disco inspirado en las pérdidas de su hermana mayor, Kate Barry, y de su padre, Serge Gainsbourg

Jordi Bianciotto

Charlotte Gainsbourg, en una imagen promocional

Charlotte Gainsbourg, en una imagen promocional / COLLIER SCHORR

Charlotte Gainsbourg, hija de Serge Gainsbourg y Jane Birkin, regresa con un cancionero vulnerable, el del álbum ‘Rest’, publicado a finales del 2017, con textos propios en los que sobrevuelan sendas muertes: la de su padre, en 1991, y la más cercana de su hermana mayor, Kate Barry (hija de Birkin y del compositor John Barry), en el 2013. Lo mostrará este sábado en el Festival Castell de Peralada

Las canciones de ‘Rest’ deben traerle recuerdos delicados. ¿Es duro para usted cantar noche tras noche estas canciones que evocan a personas queridas que ya no están aquí?
Es una pregunta que yo misma me hice. Tenía aspecto de ser algo demasiado doloroso con lo que convivir cada noche. La idea me asustó un poco, pero pasado el tiempo ya no es doloroso, y el recuerdo de estas personas me hace sentir bien. En particular, esa canción llamada simplemente ‘Kate’. Es duro pero a la vez estoy teniendo una conversación con alguien a quien quiero y es un momento especial de los conciertos.

Después del álbum publicó, el pasado diciembre, el epé ‘Take 2’, con cuatro canciones propias y una versión en directo de ‘Runaway’, de Kanye West. ¿Es el comienzo de algo?
No, no, está hecho con el mismo productor de ‘Kate’, SebastiAn, y viene de la misma época que el álbum, y del mismo ambiente, con la excepción de ‘Bombs away’, que es algo distinta. Tenía más sentido publicarlo ya que esperar a incluir las canciones en el siguiente disco. Me divertí mucho el álbum y los conciertos, y quise hacerlo durar un poco más. Y la versión de Kanye West fue un poco un accidente, nada preparado. Es extraño, porque me sigue gustando más su versión original, pero he llegado a construir un vínculo fuerte con esa canción.

¿Diría que ha logrado sentirse por fin satisfecha de sus discos?
Tengo una relación muy sentimental con ellos. El disco con Air, por ejemplo (‘5:55’, 2006), representó mi reencuentro con el estudio de grabación veinte años después de álbum que hice con mi padre. Soy muy crítica conmigo misma porque a menudo no me gusta mi voz o la manera en que he acabado haciendo las cosas, y al final los discos me han gustado por toda la gente que se ha involucrado. Pero esta vez ha sido distinto: ver que podía escribir mis propias letras ha sido un descubrimiento.

Y disfruta por fin de los conciertos.
Sí, aunque ha sido un largo viaje para mí. Empecé muy pronto con mi padre, a los 12, 14, años, y durante mucho tiempo me sentí insegura. Fue una especie de pesadilla. Ahora me gusta llegar a la siguiente ciudad y pensar en el concierto que voy a dar.

El año pasado, en el Primavera Sound, cantó piezas que le compuso su padre: ‘Charlotte for ever’ e incluso la polémica ‘Lemon incest’. ¿Qué representa esta pieza para usted en la actualidad?
Tiene un sentido distinto de la idea escandalosa que mucha gente puede tener en la cabeza. Cuando la canto pienso en mi padre, en cómo le echo de menos y en lo especial que fue esta canción. Para mí lo fue y sé que fue un escándalo porque eso era lo que él siempre buscaba. Pero es también una canción hermosa que un padre escribió a su hija. Así la conservo, y representa un momento precioso.

¿Le interesa el escándalo?
Me gusta la idea de provocación, sobre todo cuando tiene humor e inteligencia. Es algo muy necesario en estos momentos en que hay tanta corrección y tantos límites. Mi padre era un provocador auténtico, de verdad. Como, por ejemplo, el comediante francés Coluche, alguien que empujaba los límites de un modo brillante. Es una pena que eso actualmente ya no exista.