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FILMACIÓN EN LA PERIFERIA DE BARCELONA

Fontanería de cine en 'Seis días corrientes'

La directora catalana Neus Ballús refleja el auge del racismo y los prejuicios sociales en un filme rodado con actores no profesionales

Beatriz Martínez

Un momento del rodaje de la película de Neus Ballus, ’Seis días corrientes’.

Un momento del rodaje de la película de Neus Ballus, ’Seis días corrientes’. / LIDIA ONATE

A la directora Neus Ballús (Mollet del Vallès, 1980) siempre le ha interesado escarbar en las tensiones que se producen entre el documental y la ficción para tender puentes entre ambas formas de representación cinematográfica. Por eso parte de la observación directa para terminar dándole forma a través de un guion en el que se refleja este proceso de investigación previa. Es lo que hizo en 'La plaga', su ópera prima, en la todavía sin estrenar 'Staff Only', después de pasar por el Festival de Berlín y el de Málaga, y ahora en su tercer largometraje que se encuentra en plena fase de rodaje, justo en su meridiano, titulado 'Seis días corrientes'.

La idea de la película llegó desde su propio núcleo familiar. Su padre siempre había trabajado en el sector de la fontanería y las instalaciones y le contaba historias que le habían ocurrido con los clientes. Así que empezó a acompañarlo en su rutina laboral y se dio cuenta de que era un observador privilegiado de cómo vivía la gente. A partir de ahí comenzó a documentarse en serio y tuvo claro que si algo salía de ahí tenía que estar protagonizado por trabajadores reales.

"Me interesó porque las relaciones que se establecen entre cliente y fontanero son súper breves, muy fugaces, pero pueden ser bastante intensas. Si te quedas sin agua caliente, se convierte en una cuestión bastante vital", cuenta Ballús a EL PERIÓDICO en una conversación telefónica mientras se dirige al 'set' de rodaje. "Me parecía un buen contexto para hablar de prejuicios, de relaciones humanas entre gente de grupos muy diversos". 

Retrato fiel

'Seis días corrientes' narra la vida de tres trabajadores en una pequeña empresa de fontanería y electricidad a las afueras de Barcelona. Valero y Pep forman un tándem inseparable hasta que este último se tiene que jubilar y la jefa propone la incorporación de Moha, un joven marroquí. A partir de ese momento asistiremos a la evolución de la relación entre los tres, al mismo tiempo que cada día de la semana se encargarán de una avería en un hogar diferente a través de una serie de tramas capitulares.

"Siempre ha habido racismo pero con el auge de la ultraderecha la gente lo admite a cara descubierta"

Neus Ballús

Cineasta

En la película se aborda el tema del racismo, pero también habla de los prejuicios relacionados con otros grupos sociales, trata la tercera edad, la manera en la que educamos a nuestros hijos o los roles del hombre y la mujer en el contexto de la clase trabajadora. "Es evidente que todos estos asuntos se han acrecentado con el auge de la ultraderecha. Siempre ha habido racismo, pero ahora la gente lo admite a cara descubierta. Eso tiene algo de positivo porque la verdad no se oculta y así podemos saber en qué punto estamos. Lo que está claro es que no hay ningún tipo de voluntad de comprender al otro", cuenta la directora catalana.

Actores no profesionales

La mayor parte del rodaje se ha desarrollado en la periferia de Barcelona, en sus zonas industriales, en sus urbanizaciones. Y se ha organizado de una manera muy especial, de forma cronológica, de manera que los protagonistas no supieran lo que iban a grabar cada día. Ballús quiso hacerlo así para preservar su frescura y su honestidad, ya que se trata de actores no profesionales. Los encontró en la Escuela del Gremio de Instaladores de Barcelona mientras asistía a cursos de reciclaje para adquirir un mayor conocimiento del medio que iba a tratar. "El guion está escrito en función de cómo son ellos de verdad, así que a veces se enfrentan a su propio espejo y es muy interesante ver cómo se ajusta el personaje a su persona, y ellos al personaje".

Para que ninguno de ellos perdiera su trabajo y pudieran compaginarlo con la película, la directora ha rodado a lo largo de seis semanas alternas. "Para mí era fundamental preservar el aspecto documental, ya que es parte de mi trabajo, hacer una inmersión en un determinado lugar que de entrada no conozco muy bien e imaginar una estructura de ficción alrededor de él para tratar conflictos de todo tipo, ya sean ideológico o morales".

Temas: Películas Cine