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ANUNCIO DE IMPACTO

'Ànima', el anuncio de Estrella Damm: un mar en peligro

Juan Manuel Freire

Adiós a las vacaciones, los sombreros de paja, los biquinis y las cervezas a pleno sol. En su nueva campaña veraniega, Estrella Damm ha apostado por algo completamente diferente, más consciente. Del feelgood al feelbad. Mientras algunos siguen creyendo que nosotros, los humanos, somos el centro de todo, aquí se recuerda la importancia de cuidar lo que tenemos si queremos alguna otra comedia romántico-playera en el futuro. Sin el mar, no hay nosotros.

Esta entrega de la saga #Mediterràniament deja tocado y literalmente hundido en un minuto, doce segundos (primera parte de un aparente díptico). Para quien todavía no lo sepa, en ella vemos cómo una solitaria danza submarina se ve entorpecida por unas masas tóxicas que parecen medusas pero no brillan, ni son parte natural del paisaje, ni aportan nada al ecosistema: es plástico.

La idea (de Oriol Villar) es tan clara como efectiva, y su ejecución, inusitadamente poética en un paisaje audiovisual donde llama la atención quien grita más alto. Las etéreas imágenes propuestas por el director Nacho Gayán se mecen al ritmo de una banda sonora de frágil gravedad: una canción escrita y compuesta por Joan Dausà, pero en la más apropiada voz de Maria Rodés, quien flexiona con esmero su músculo más ensoñador, aquel con que asombró en 'Sueño triangular' (2012).

Otra jugadora valiosa del equipo es la protagonista, Claire Friesen, bailarina canadiense con experiencia en la natación sincronizada. Aquí sigue los pasos de Julie Adams en 'La mujer y el monstruo', o, sobre todo, Julie Gautier en el querido corto 'AMA', para cortar la respiración con algo de danza submarina en apnea. Del segundo acto esperamos su rescate. Estamos a tiempo. Hay que creerlo.

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