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ENTREVISTA

Niño de Elche: "No hay nada más psicodélico que lo religioso y lo militar"

El cantaor menos ortodoxo de la galaxia reivindica otros cantes de ida y vuelta en 'Colombiana', elaborado junto a Eblis Álvarez de Meridian Brothers

Marta Cervera

Niño de Elche, en Barcelona, este junio.

Niño de Elche, en Barcelona, este junio. / JOAN MATEU PARRA

Los cantes de ida y vuelta inspiran 'Colombiana', el nuevo disco de Niño de Elche. Decidido a experimentar con todo, que nadie espere lo típico en este trabajo donde el flamenco se une a ritmos del rico folclore colombiano pero también a otros utilizando todo tipo de instrumentos, desde cencerro, conga y maracón a sintetizador, batería y guitarra eléctrica. Elaborado trabajo con contenido potente, no solo en lo musical. Nada es casual en las canciones de Niño de Elche y menos en este disco grabado en Colombia mano a mano con Eblis Álvarez, alma libre de Meridian Brothers, y con la complicidad del polifacético Pedro G. Romero. Un disco con muchas capas, cuidado hasta el detalle, donde nada es gratuito. Está adornado con imágenes de Inés Doujak, artista austriaca autora de 'Not dressed for conquering', obra censurada en el MACBA que aludía Juan Carlos I.

La música, como el arte, siempre ha sido mestiza.

Es que ¿dónde residen las esencias culturales? Las lógicas artísticas van más allá de los territorios, por suerte. Hemos trabajado con referencias de flamenco y de la música caribeña o afrocaribeña pero hemos ido más allá utilizando también referencias de artistas norteamericanos y de otros mundos. 'Colombiana' va más allá del trabajo antropológico o arqueológico: habla del viaje. Por eso la conexión con las drogas.

Cierto, aparece en varios temas, entre ellos uno dedicado a la ayahuasca ¿La ha probado?

No. Llevo un año intentándolo pero necesito una semana libre que no tengo.

¿La música también es una droga?

En cierta forma sí. Pero también es una droga como espacio mercantil, industrial y todo lo que supone la vida más allá de "empujar sonidos", como diría Stockhaussen. La música hoy en día es un negocio y una actitud. Economía y alimento del ego. Es compartir y experimentar. Es arte.

"Un disco no son solo canciones. La canción es la última licencia poética que se toma en el proceso"

¿Y lo tiene todo en cuenta a la hora de hacer un disco?

Por supuesto. Un disco no son solo canciones. La canción es la última licencia poética que uno se toma en el proceso.

¿Por qué abre con ‘El muermo’, esa "media soleá, soleá al golpe, bulería y bullengue", según usted?

Es una canción que me enseñó David Castillo, un poeta de Barcelona. Y como hablaba del síndrome de abstinencia se la pedí. Me la mandó en un wasap y cuando la volví a escuchar le encontré un contenido latino, no sé por qué, pues era un tema de Jordi Pope. Y me dio por hacerla así, con ritmos de bullerengue, música popular colombiana.

‘Oración militar’ es una flipada. ¿Cómo surgió?

No hay nada más psicodélico que lo religioso y lo militar. ¡No hay viaje como ese! Suena a saeta pero tiene melodía de colombiana, el cante que da nombre al disco. La letra habla de cómo la realidad supera siempre la ficción. En ella se cruzan dos mundos. Lo primero, una obra de teatro con gran contenido religioso que encontré en internet sobre Los Lanceros, unos militares colombianos. En ella está latente la figura de Jesús como faro, pero un Jesucristo superhombre, como un Dios que redime todos los pecados. Así ellos pueden disparar y matar con la conciencia tranquila. Y eso lo uní con un legionario que vi en internet que cantaba una colombiana en los pasos de Semana Santa. Tanto en España como en Latinoamérica, el mundo religioso y militar tienen mucha importancia.

Esas 'Las peteneras mexicanas', donde canta con Daniela San Miguel, son otra cosa.

Es mi canción tocapelotas para los flamencos. Los cantes de ida y vuelta son solo algunos cantes para ellos pero en realidad hay muchos más: los cabales, los fandangos, la soleá. Con esta pieza dejo constancia de que la petenera también lo es por toda su conexión con México y por su temática. La petenera habla de la mujer como mal fario o 'mal vajío' y yo me quería reír de eso. Y, como hay muchas letras populares que hablan de mujeres trasnochadoras, de sexo, de prostitución lo hemos mezclado con sonidos de krautrock, de rave y de trance para hablar de esa mujer que se va a disfrutar de la noche por ahí.

Para original, esa bellísima 'Colombiana vasca' que canta Maialen Lujanbio en euskera.

La colombiana es el cante más representativo de los cantes de ida y vuelta. Pero como siempre pasa en el flamenco, lo más representativo sirve para romper el mito. Es muy divertido porque la colombiana que creó Pepe Marchena no tiene nada de colombiana: ni musical, ni histórica, ni antropológicamente. Tiene mucho de música vasca, principalmente de zortzico, que es muy melódico, y de música mexicana. 

"Soy contrario a que el flamenco esté en el conservatorio porque hace que tomemos caminos distintos a los que nacen de la práctica nuclear del flamenco"

Acaba con una canción preciosa, con letra de Ernesto Cardenal.

Es uno de mis poetas preferidos. Las melodías y formas cantoras las cojo de Los Gaiteros de San Jacinto, cantos de vaquería colombianos. Refleja lo que yo quiero: ese cante popular como experimentación.

¿No ha sido siempre así?

Hasta que llegó quien pretendió ponerle vallas al campo: la academia. Es debido al complejo de arte menor de la música popular. Por eso siempre he sido contrario a que el flamenco esté en el conservatorio porque hace que tomemos caminos distintos a los que nacen de la práctica nuclear del flamenco.  

¿Cómo llevará este disco al directo? Viene al Teatre Grec el 8 de julio.

Será muy diferente. Interpretaré más temas que formaron parte del proceso creativo con Victor Martínez en las percusiones; Raul Cantizano en guitarras y voz, y Susana con los bajos electrónicos, voz y sintetizadores. Más que conciertos, hago espectáculos. Improviso bastante. Hasta que no llego a un sitio no decido qué canto, por ejemplo.

"El enfrentamiento con los flamencos clásicos es perenne. Ya me tocó a mí y ahora es Rosalía"

¿Orgulloso de Rosalía?

Ha sido la primera en llevar contenidos flamencos al 'mainstream'. ¿No hablábamos del flamenco de ida y vuelta? De mi generación, no veo a nadie que haya superado los traumas del flamenco. Después de mí, ella es la primera en el cante en superarlos y eso tiene un valor incalculable. Y no hace falta ser una gran conocedora del flamenco, que lo es. El enfrentamiento con los flamencos clásicos es perenne. Ya me tocó a mí y ahora es Rosalía. Dentro de diez años se meterán con otro. Es parte de la 'performance'. El flamenco es el arte más bastardo, de ahí su riqueza. No es una arte hermético, sus agentes han sido muy anárquicos. Y, por suerte, en los últimos 30 años muchos artistas que no vienen de ahí se han acercado a él.

¿Dónde se nutre su creatividad?

De todo. Soy muy curioso. Muchos amigos me recomiendan cosas. Ahora estoy con un libro de Valdelomar, otro de Houellebecq y otro de Schopenhauer.

 ¡Qué ilustrado!

Pues empecé a estudiar cuando salí del colegio. Fue salir y empezar a leer. Antes siempre suspendía Literatura, Lenguaje… La gente que te rodea te alimenta, te aconseja lecturas y cosas. Internet es un silo si sabes utilizarlo bien. Y, como suy muy curioso y no tengo miedo, si no conozco algo, pregunto y me meto. Muchos creen que yo entro en los proyectos por mis conocimientos. ¡Qué va! Si soy como un elefante en una cacharrería, siempre lo digo. Pero esa tensión y ese estado te hacen aprender a marchas forzadas. 

Temas: Flamenco Música