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NUEVA EXPOSICIÓN EN EL MUSEU PICASSO

Picasso, ese 'top model'

'Picasso, la mirada del fotógrafo' exhibe más de 200 fotos que le hicieron al pintor malagueño en sus talleres y reflexiona sobre su relación con la fotografía

Mauricio Bernal

Picasso en Cannes, en 1957.

Picasso en Cannes, en 1957. / DAVID DOUGLAS DUNCAN

La foto que recibe al visitante nada más pisa el territorio de 'Picasso, la mirada del fotógrafo' es una de David Douglas Duncan tomada en 1957 en Cannes, donde el artista malagueño aparece de espaldas, mirando a la terraza de un tal restaurante Felix mientras un grupo de fotógrafos inmortalizan su posado, entre tranquilo y seguro de sí mismo. Se le ve cómodo ante las cámaras, a Picasso, y eso que se le ve de espaldas. Pero era lo habitual. No la espalda: la comodidad. Los que tienen en su archivo mental imágenes del pintor están viendo ahora mismo que siempre era dueño del encuadre, del espacio y de sí mismo. Maestro de su imagen, como queda patente en la exposición que estrena este viernes el Museu Picasso. Fruto de la colaboración con el Musée Picasso de París, la muestra incluye más de 200 imágenes, material inédito y trabajos de fotógrafos ajenos a la lista de los habitualmente asociados con el pintor.

Picasso en Vallauris, en 1952. / ROBERT DOISNEAU

Son el centro de gravedad de la muestra las instantáneas que captan a Picasso en sus talleres, desde el famoso de la calle de los Grands Augustins –el escenario del 'Guernica'– hasta los que tuvo en el sur de Francia, en Antibes, Vallauris o Cannes, pasando por el estival de Horta de Sant Joan, donde se instaló entre mayo y agosto de 1909. "Es –señaló el director del museo barcelonés, Emmanuel Guigon– una exposición que enseña el sitio más íntimo de Picasso: el sitio de la creación". Pero bien mirado, y toda vez que la muestra incluye fotos hechas por el propio artista, el tema de los talleres bien puede ser visto como un vehículo, y el vehículo visto al servicio de algo más grande y sustancioso: la relación de Picasso con la fotografía. Detrás y delante de las cámaras. Aprendiendo de sus fotógrafos amigos. Experimentando con ellos.

Picasso en su apartamento de la calle Boétie de París, en 1933. / CECIL BEATON

"¿Picasso era fotógrafo? La cuestión queda abierta", reflexionó la comisaria científica de la exposición, Violeta Andrés, atendiendo a la pregunta de un periodista. "Practicó la fotografía. La experimentó con fotógrafos de profesión. Experimentó con la técnica fotográfica como con cualquier otra técnica". Picasso era un creador de imágenes, acabó diciendo, y no se podía resistir a la seducción de la cámara. Así que helo ahí, posando para George Braque con el uniforme militar de George Braque en su taller del bulevar de Clichy, en abril de 1911; helo ahí, fotografiando a Ricard Canals en el taller de Ricard Canals en el Bateau-Lavoir, en 1904, en París, reflejado en el espejo detrás de su amigo; helo ahí, haciendo anotaciones sobre la fotografía que Lee Miller sacó en 1904 de su taller en la calle Ravignan: "Fenêtres de mon atelier. 13, rue Ravignan" ("Ventanas de mi taller. Número 13, calle Ravignan").

Helo ahí. Siempre jugando.

’Picasso, la mirada del fotógrafo’, en el Museu Picasso de Barcelona, explora la relación del artista malagueño con la cámara. / LLUIS GENÉ (AFP / VÍDEO: EFE)

La ampliación de la foto de Duncan en el recibidor de la muestra es paradigmática de uno de esos juegos: el que llevó a cabo el pintor a fin de transformarse en personaje. "Picasso fue uno de los primeros famosos", recordó la comisaria. "Desde muy joven tuvo conciencia de ser fotogénico, y ante la cámara puso en escena un personaje". Lo cual hay que tener en cuenta al asomarse a la muestra, pues en la mayor parte de las fotos que le hicieron en sus talleres representa un papel. "Por ejemplo, hay una foto en la que juega al personaje de pintor, con una paleta y un pincel en mano, cuando se sabía que no trabajaba así. O cuando posa de boxeador. Picasso vivió la época de la revolución del arte moderno y quería ser el protagonista". Su verdadera intimidad, su yo espontáneo y natural, es un bien escaso. "Ahí está el control de Picasso sobre su imagen. Hace de modelo pero es totalmente consciente de lo que hace". Como en la foto de Cannes.