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PRIMAVERA SOUND

Interpol, casi como un clásico en el Primavera

La banda neoyorquina marcó perfil propio más allá de sus referentes pospunk

Jordi Bianciotto

Paul Banks, en el concierto de Interpol en el Primavera Sound

Paul Banks, en el concierto de Interpol en el Primavera Sound / FRANK VINCENT

Hace ya cerca de dos décadas que Nueva York alimentó un ‘revival’ pospunk del que Interpol ha terminado siendo uno de los exponentes más duraderos. Así, con esa aura de grupo capaz de marcar perfil propio, superando las comparaciones con las nobles fuentes originales (la generación de Joy Division, Echo & The Bunnymen o Gang of Four), se presentaron Paul Banks y compañía en el gigantesco escenario Seat, donde ofrecieron un pase compacto y con sabor a repaso de toda una carrera.

Estética de claroscuros, formación ampliada del trío titular hasta el quinteto y sonido identificable desde la guitarra seca que abrió la sesión con ‘C’mere’, de su segundo álbum, ‘Antics’ (2004). Una de las canciones que en su día elevó a Interpol como banda capaz de fundir la severidad y la emoción, y a la que acompañaron otros rescates celebrados como ‘Public pervert’ o la más lejana todavía ‘PDA’, con guitarras nerviosas encuadradas en lo que en los 80 aquí llamábamos afterpunk, más que pospunk, un matiz que el tiempo se llevó.

Presente en movimiento

Pero Interpol pasa por un momento de cierta expansión plástica: ahí está su matizado ‘Marauder’, con producción de Dave Fridmann (Mercury Rev, The Flaming Lips), que aportó un par de temas con poso (‘If you really love nothing’ y ‘The rover’), y a los que hay que sumar una tercera incursión fresca, ‘Fine mess’, bandera del epé que acaban de publicar. Contrapuntos bienvenidos en un recorrido de miras festivaleras, coronado por hitos que acarician el estatus de clásicos, como ‘Slowhands’ y ‘Obstacle 1’.