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PRIMAVERA SOUND

Charli XCX, en la cima del superpop futurista

Juan Manuel Freire

Concierto de Charli XCX en el Primavera Sound

Concierto de Charli XCX en el Primavera Sound / CHRISTIAN BERTRAND

Algún día, ojalá, se concederá a Charli XCX todo el reconocimiento que merece. Por sus propios discos, por sus composiciones para otros, por haber marcado un camino futurista para el pop de fácil consumo y difícil olvido. El recibimiento apasionado que le brindó el público del Primavera Sound apunta en una buena dirección: Charlotte Aitchison ya no parece esa estrella eternamente a punto de suceder, sino Estrella y punto.  

Respaldada solo por un par de cubos gigantes, sola ante el peligro con su voz y performance, Aitchison llegó, vio y arrasó. No se anduvo con remilgos, porque el segundo tema ya fue 'I love it', el megahit que quizá no debió ceder en su momento a Icona Pop. Y tras el interludio baladístico de 'Lucky', el resto del show fue básicamente un monumento pop detrás de otro, en su mayoría impregnados de afán experimental. Véase 'Vroom vroom' y sus volantazos imposibles entre el happy hardcore y los ganchos R&B bajo el influjo de Mariah Carey. Es una de sus mejores colaboraciones con el colectivo ultrapop PC Music, igual que la medio rapeada 'Focus', cuyo verso "keep it hot, Barcelona" funcionó aquí especialmente bien.

Charli vino a hacer feliz, a hacer sudar. Lo logró llevando 'Wannabe' de Spice Girls al pop global de ahora mismo (la reconstrucción se llama 'Spicy' y es colaboración con Herve Pagez y Diplo). O trayendo al escenario a Héloïse Letissier (Christine and the Queens, o Chris) para presentar un tema inédito, 'Gone', clásico instantáneo. Pero, quizá, sobre todo, con esa '1999' extendida hasta el delirio en un clímax puramente clubber.