LA GRAN CITA MUSICAL DEL FÒRUM

Comienza el Primavera Sound más grande, más ecléctico y más desafiante

El festival crece en su nueva edición y reta a su público con el programa más diverso, que cubre desde el rock alternativo hasta el reguetón

Asistentes a la primera jornada del Primavera Sound del 2019, este miércoles.

Asistentes a la primera jornada del Primavera Sound del 2019, este miércoles. / FERRAN SENDRA

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Jordi Bianciotto

Como si se hubiera marcado el reto de rejuvenecer a medida que suma años, el Primavera Sound afronta su 19º edición deseando reflejar las últimas mutaciones de la música popular y desbordar la parcela que le vio nacer, la del rock alternativo. Este es el año de la gran sacudida y de la polémica: clásicos del universo ‘indie’ de corte anglosajón, sí, pero también rampantes ‘vedettes’ de la música urbana (hip-hop, r’n’b, trap y hasta el discutido reguetón) en una oferta monumental, cruzando estilos y culturas, y enarbolando la paridad de género, que desfilará desde este jueves hasta el sábado en el Parc del Fòrum.

Romper el techo de cristal del imaginario alternativo tradicional, establecido en los años 90, ha sido una meta del festival desde hace algún tiempo, no solo para ampliar el espectro de artistas disponibles sino en clave de renovación del público. Los precios de localidades (estos días, a 80 euros las del jueves y a 90 las del viernes y sábado) y abonos (215 euros) podrían ser disuasorios para las franjas más juveniles, pero la organización da por hecho que el balance de asistencia volverá a marcar un nuevo récord. Y a superar así la cifra de 210.000 espectadores (sumando jornadas y escenarios, incluidos los de Primavera a la Ciutat) registrada en el 2018.

Nuevos territorios

Si bien el año pasado el Primavera anunció que renunciaba a seguir creciendo, en esta edición el recinto vuelve a ganar terreno y el aforo pasa de 60.000 a 64.500 personas. Un total de 17 escenarios en el Fòrum, y otros cinco repartidos por la ciudad (la parcela que arrancó el lunes en Apolo), acogerán a 295 artistas que ofrecerán 331 actuaciones. Cifras, de nuevo, que pueden hacer perder el mundo de vista a cualquier aficionado: muchos de los nombres de la letra pequeña del cartel podrían encabezar un festival medio o reventar un club.

Pero atrás quedan los tiempos en que el reclamo era la nueva reunión de Blur o Pixies. Ahora, los focos apuntan a mujeres que se mueven en un arco que va de las amazonas pop Carly Rae Jepsen y Miley Cyrus (cazada esta tras la suspensión de Cardi B: cancelar, en el hip-hop, es un trazo identitario) hasta las fantasías conceptuales, a golpe de música negra, de Janelle Monáe y Erykah Badu. En medio, la nocturna sensualidad de Solange y ese asteroide llamado Rosalía, en el debut de ‘El mal querer’ en España, caso inaudito en el Primavera de artista autóctono que rivaliza con los grandes del cartel. El festival ha incorporado la paridad en su discurso, pero sería ridículo hablar de cuotas ante artistas como estas, a las que podemos añadir a otras figuras carismáticas, como Christine & The Queens, Sophie, Robyn o la ya veterana Róisín Murphy.

Paso a la latinidad

Nombres situados a veces entre el ‘mainstream’ y lo alternativo, dando a entender que ciertas categorías no son lo que eran. Ahí, la presencia más estridente, provocadora incluso, es la J Balvin, astro colombiano del reguetón, cuyo fichaje por el festival hizo correr meses atrás ríos de tinta. Su elogiado ‘Vibras’ despuntará en la noche menos rock de este año, la del sábado. Otro género excéntrico para el asistente histórico del Primavera, el trap, se hará fuerte en un escenario comisariado por uno de sus exponentes a escala española, el granadino Yung Beef.

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Y en paralelo, otro Primavera Sound, el de siempre, encuadrado en el hilo conductor del pop y el rock anglosajones. Un festival dentro del festival, por el que desfilarán Suede, Low, Primal Scream, Jarvis Cocker (el que fuera cantante de Pulp), Interpol, Stereolab, Stephen Malkmus (exPavement), Kurt Vile & The Violators… Ecos de Brit-pop, choques de guitarras y electrónica, pos-punk y lo-fi. Regresos como los del grupo punk de primera hora Stiff Little Fingers y de la cantautora Bridget St. John, metal extremo con Carcass y, extramuros del pop, el gurú del minimalismo Terry Riley y el celestial coro The Mystery of Bulgarian Voices (con Lisa Gerrard, de Dead Can Dance). De nuevo, jugosa presencia femenina en la parcela española, con Christina Rosenvinge, Elena Setién o las catalanas Museless y PAVVLA.

Confluencia de músicas desafiando el prejuicio, cruces de generaciones y un poder femenino que va más allá del reclamo de márketing acompañan a un Primavera Sound todavía más grande y que quiere seguir avanzando con los tiempos. Quizá, en estos días de tribus y sociedades polarizadas, la convivencia de fans de J Balvin y de Suede, de Rosalía y de Carcass, sea la metáfora más constructiva que el festival puede lanzar al mundo.