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FESTIVAL DE CINE

La transmutación de Antonio Banderas en Pedro Almodóvar

El actor vuelca los casi 40 años que hace que conoce al director en la interpretación del álter ego de este en 'Dolor y gloria', premiada en Cannes

Beatriz Martínez

Antonio Banderas recibe el premio al mejor actor de Cannes.

Antonio Banderas recibe el premio al mejor actor de Cannes. / REUTERS / STEPHANE MAHE

Casi 40 años desde la primera vez que se encontraron en 'Laberinto de pasiones'. Y ahora, Antonio Banderas ha conseguido coronarse como el mejor intérprete masculino en la última edición del Festival de Cannes por su reencuentro con Pedro Almodóvar en 'Dolor y gloria'. Juntos han recorrido buena parte de la historia del cine español en películas como 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' o 'Átame'. El crecimiento ha sido paralelo.

Cuenta el actor que cuando volvió a trabajar con el director en 'La piel que habito' creía que lo sabía todo, que había aprendido los engranajes que lo habían caracterizado como actor de Hollywood y Almodóvar le dijo: «Todo fuera, nada de esto me sirve». Todos sus tics se diluyeron en un momento y emergió el actor, el gran intérprete que estaba dentro. Pero lo mejor estaba por llegar.

Cuando Almodóvar comenzó a planificar su última película, hizo pruebas a otros actores, pero finalmente se decantó por Banderas. Nadie como él podía interpretar a su álter ego en la ficción de una forma tan delicada y sencilla. Banderas se transmutó en Almodóvar y todo cobró sentido. 'Dolor y gloria' es el resultado de muchos años de trabajo y conocimiento mutuo. No existe mayor identificación entre director y actor, y así lo subrayó Banderas en su discurso al recoger el premio.

Banderas culmina así una andadura en Hollywood que lo ha llevado a lo más alto del estatus dentro de la profesión. La Palma de Oro al mejor actor. Quizás es el premio más fácil para una película que hubiera merecido la Palma de Oro, pero lo cierto es que el malagueño lo inunda todo con su personalidad y carisma. 'Dolor y gloria' no sería lo mismo sin la implicación personal de un actor que se mimetiza con su objeto de estudio. Quizás por eso el jurado reconoció su magnetismo en una película en la que el intérprete lo es todo. No es un premio de consolación. Es un premio a una película que se atreve a escarbar en la intimidad de un cineasta que se expone a través de un personaje que es en realidad el propio Pedro Almodóvar, con sus manías, con sus emociones a flor de piel. 

Banderas casi logró poner al Palais de Cannes en pie. Fue la única personalidad realmente reconocible en la gala. Es un actor querido, que ha demostrado su talento en una y mil aventuras y que ahora se reencuentra con su maestro para componer una de las interpretaciones más memorables de su carrera.