ESTRENO

Pavlovsky, con barba y sin maquillaje

La estrella del cabaret recogió el primer Premio Ocaña coincidiendo con el estreno en el Texas de un documental sobre su vida de Albert de la Torre

Ángel Pavlovsky, en el Texas. 

Ángel Pavlovsky, en el Texas.  / MAITE CRUZ

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Marta Cervera

Ángel Pavlovsky (Rivera, Argentina, 1941) ha dejado testimonio de su vida y de su retorno en un documental de Albert de la Torre donde el artista aparece tal cual es explicando anécdotas de su azarosa vida. ‘Pavlovsky’ se estrenó hace poco en el festival Docs Barcelona y ahora se puede ver en los cines Texas donde Pavlovsky recibió el primer Premio Ocaña el pasado jueves. Ambos artistas se conocieron en aquella Barcelona canalla de los años 70. Se admiraban mutuamente, explicó Pavlovsky, aunque su amigo siempre consideró los espectáculos "demasiado finos", reconoció tras recibir el galardón, una litografía de Jesús Pérez Ocaña en reconocimiento de personas que, como él, hayan dejado huella en Barcelona.     

De la Torre, amigo de Pavlovsky, tardó en convencerle para hacer el documental, algo que le propuso ya en el 2013, cuando decidió jubilarse. "Me decía que no tenía ganas pero cuando un medio le dio por muerto consideró que valía más salir de su silencio. Si tarde o temprano alguien iba a hacer un documental sobre su vida, prefirió estar él al frente", explica el realizador, periodista y crítico teatral.

"Empezamos a grabar el documental en agosto, antes de su regreso a los escenarios, y lo hemos acabado hace poco más de una semana". La película mezcla imágenes de archivo, con tomas de la preparación de su exitoso regreso a las tablas el pasado septiembre, extractos de este espectáculo y testimonios de quienes le han seguido. Entre ellos gente como Colita, Mario Gas, Núria Ribó, Joan Matabosch y Jordi Coca. Todo ello intercalado con opiniones del propio Pavlovsky extraídas de una entrevista larguísima. "Tuvimos que grabar horas y horas hasta que dejó de pensar que le estábamos filmando", recuerda el realizador. "¿Me están grabando o no?", pregunta en una toma el protagonista, que se muestra con una barba incipiente, sin maquillaje y sin filtros, 'au naturel'.

Planos robados

No fue fácil grabar a una persona tan coqueta y exigente. "En muchas ocasiones le filmamos sin que se diera cuenta utilizando cámaras ligeras con aspecto de cámara de fotos, muy sensibles a la luz, y con micrófonos escondidos". Solo así, con planos robados, consiguieron captar la autenticidad de un ser único mientras se maquillaba en el camerino, explicando ese momento tan sagrado para él de ponerse frente al espejo. También se grabó sin su conocimiento mientras abría las cajas donde guarda los espectaculares modelos de sus 'shows'.

El documental muestra aspectos poco conocidos de Pavlovsky en Argentina. Más allá de lo que representó en Barcelona, la cinta relata cómo la casualidad y la suerte se cruzaron en su camino. Descubrió el mundo de la escena cuando era un estudiante de arquitectura en Buenos Aires. También de manera casual, según cuenta con mucha gracia, su padre descubrió que él era "una loca".

De la ópera al cabaret 

Empezó en la ópera como figurante, después fue mimo, se unió a una compañía de danza contemporánea y, de ahí, saltó al cabaret. De Buenos Aires pasó a Barcelona, Madrid y París. La cinta le retrata como lo que es: un genio, director y actor perfeccionista con un don especial para conectar con gente de muy distinto paladar, ya fuera en solitario o acompañado de su famosa Orquesta de Señoritas.  

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Pavlovsky, que estrenó un nuevo número antes de la proyección en el Texas -un poema de Juana de Ibarbourou que recitó con acento andaluz, mantón y bombín junto a la violonchelista Eva de la Torre-, ha aparcado la jubilación. Aspira a reconectar con el público a través de este documental que llevará a festivales y también a teatros donde, tras su proyección, participará en un coloquio. Aunque quizá se anime a hacer algo más.