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El culto a Jethro Tull revive en Gavà

Ian Anderson, líder histórico del grupo británico, protagonizó un insólito encuentro con los miembros del club de fans Tullianos

Ian Anderson, cerveza en mano, con algunos de los ’tullianos’ que asistieron al encuentro en Gavà, el miércoles.

Ian Anderson, cerveza en mano, con algunos de los ’tullianos’ que asistieron al encuentro en Gavà, el miércoles. / ENRIC MINGUILLÓN

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Jordi Bianciotto

Los fans de Jethro Tull allí reunidos aún se frotan los ojos: este miércoles pudieron compartir un par de horas en pequeño comité con el líder histórico del grupo, Ian Anderson, entre entrañables canciones y ácidos apuntes. ¿Qué motivará a una vieja estrella del rock a coger un avión en el Reino Unido y trasladarse a Gavà para encontrarse con un centenar de tipos (aplastante mayoría masculina) que no le dejarán marchar sin una foto y un autógrafo plasmado en una ajada portada de elepé?

El fundador y director de Tullianos, Club de Fans de Jethro Tull, Albert Villanueva, no tiene la respuesta. Pero hace solo un mes recibió un mail de Ian Anderson, que, contradiciendo su reputación de tipo más bien esquivo, se ofrecía a brindar un gentil cara a cara con los socios de esta entidad fundada en el 2003. El autor de ‘Aqualung’ asumió todos los gastos, y ahí se plantó, con su flauta travesera, una pequeña guitarra acústica y una selección de pistas pregrabadas, en el escenario del 'casal' American Lake, de Gavà, localidad convertida en lugar de peregrinación de un culto antiguo. Entre los ‘tullianos’, presencia de la alcaldesa, Raquel Sánchez.

Más rockeros que Yes

Ian Anderson practicó una especie de disciplina amigable, una severidad un poco marcial compensada por apuntes sarcásticos. Asistido por un traductor, alternó episodios autobiográficos con pedazos de canciones, empezando por el blues ‘Someday the sun won’t shine for you’, del primer álbum del grupo, ‘This was’ (1968). Confesó que en aquella época no sabía ni cómo colocar los dedos en la flauta. “Pero nos convertimos en una banda de rock progresivo, ¡guau!”, exclamó con teatralidad. “Y eso significó alinearnos con Emerson, Lake & Palmer, Yes, Genesis… Pero Jethro Tull siempre fue más áspero, más rockero. No éramos tan buenos músicos, pero nuestro sonido era más afilado, más ‘close to the edge’”, bromeó en alusión al álbum de Yes.

También su sentido del humor es de otro tiempo: se regodeó aludiendo al antiguo arreglista y teclista de la banda David Palmer, que consumó sus deseos de convertirse en mujer y ahora se llama Dee Palmer. “Está tocando con Martin Barre en Estados Unidos, y se rumorea que Martin también se va a cambiar de sexo. ¡Sería una mujer estupenda!”. Territorio doblemente resbaladizo: Barre, histórico guitarrista del grupo, fue excluido del clan Jethro en el 2012, tras 44 años de relación y sin que se sepa por qué. Ninguno de los fans reunidos se atrevió a preguntar.

Pero Anderson no cayó en la caricatura egocéntrica: relativizó sus talentos (“no sé escribir música ni tengo educación musical”) y confesó que a veces la impaciencia se había impuesto al afán perfeccionista. “Intento grabar cada canción en dos tomas. Me aburro muy fácilmente”. Ha escrito más de 300 composiciones, aseguró. “Estoy satisfecho de 100 de ellas; otras 150 me parecen correctas, y hay 50 más de las que no quiero hablar”, sentenció rematando con énfasis.

Antes de las malas noticias

El presente de Jethro Tull es un poco confuso, y los ‘tullianos’ no perdieron el tiempo intentando aclararlo. En su 50º aniversario, el líder, de 71 años, utiliza marcas como Jethro Tull’s Ian Anderson después de haber asegurado que iba a desprenderse del nombre del grupo para siempre. Siguen las reediciones de los clásicos (la nueva es la de ‘Stormwatch’, de 1979, con remezclas de Steven Wilson, exPorcupine Tree) y se perfila un disco para el 2020. “Pero no hago planes más allá de dos o tres años. Tengo conciertos cerrados hasta el 2021. Sé que tarde o temprano habrá malas noticias, pero espero divertirme en la década que tengo por delante”.

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Anderson se extendió ahí sobre sus conciertos en catedrales del Reino Unido, encaminados a recaudar fondos para su rehabilitación. Actuaciones en las que ha contado con invitados como el fallecido Greg Lake, Bruce Dickinson (Iron Maiden) y Marc Almond. ¿Lo haría en Barcelona? “Oh, no creo que me lo pidan. No es tan fácil hacer eso en los países católicos”, estimó (sin tener presente el amplio currículo de conciertos de, por ejemplo, la basílica de Santa Maria del Pi).

Tras un furioso ‘Locomotive breath’ le correspondió a tender a una larga hilera de fans que portaban sus reliquias, a los no se prestó a estrecharles la mano. “Mi tradición es dar el codo”, justificó. Albert Villanueva, ‘tulliano’ mayor, respiraba orgulloso de la hazaña. Habrá más: el 6 de julio, Gavà acogerá su 16ª Convención de Tullianos, y con otro invitado de honor: el purgado Martin Barre con su banda, en la gira con la que conmemora el 50º aniversario de su ingreso en Jethro Tull, una banda, o una estela, que se resiste a languidecer.