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entrevista

Demarco Flamenco: "Tuve la suerte de escuchar a Bambino en alguna fiesta familiar"

El utrerano Demarco Flamenco presenta en la sala Barts su segundo disco, una actualización de Los Chichos o Manzanita

Luis Troquel

Demarco Flamenco, en Barcelona, en abril del 2019.

Demarco Flamenco, en Barcelona, en abril del 2019. / ALBERT BERTRAN

Hará ahora dos veranos sucedía algo insólito en lo que llevamos de siglo. Desde los años 90 ningún otro nuevo artista de su estilo lograba auparse en las listas de éxitos y llegar a variopintos públicos. La herencia de artistas como Los Chichos o Manzanita, por poner solo dos ejemplos, actualizada por el apuesto Demarco Flamenco. Para más inri no era ningún chiquillo, y en su hit ‘La isla del amor’ daba la mano al reguetón y el sonido electrolatino. Este viernes, con su segundo disco por fin bajo el brazo, ‘Le sonrío al agua’, actúa en la sala Barts de Barcelona.

Aquel tardío debut de tan repentino éxito le obligó a pedir una excedencia en su trabajo como butanero, que no rescindió hasta el pasado mes de junio. Un empleo que sin embargo irá consigo toda la vida; algo así como el taxi del Fary. Y no solo porque, curiosamente, hace escasos días su concierto en Madrid tuviese lugar en una sala llamada But. "Para mí es un orgullo", asegura Demarco Flamenco. "Gracias a ese trabajo, que me ha durado 13 años, yo y mi familia hemos sobrevivido a unos tiempos de crisis en que mucha gente lo ha pasado muy mal".  

Todas las canciones de ‘Le sonrío al agua’ las ha escrito estos últimos dos años. No hay por tanto ninguna, como en el anterior, cuya melodía naciera en el camión del butano. Aunque sigue componiendo por impulso. "El estribillo de ‘Pa ti y pa mí na má’ es del verano 2017, cuando pegó ‘La isla del amor’. De los pocos días que pude escaparme. Se me ocurrió bañándome en la playa de Rota, porque uno siempre está cantando. Y salí del agua a grabarlo rápido en el móvil. Ya más adelante, lo encontré revisando las notas de audio y le añadí la estrofa y el puente".

Sigue viviendo en su Utrera natal; localidad sevillana donde, aun sin ser gitano, el flamenco se respira en cada esquina. "Cerquita de los míos". De allí era, entre otros nombres míticos, el gran Bambino; de cuya muerte se cumplieron 20 años el 5 de mayo. "Trato personal con él no llegué a tener, pero sí que lo veía muchas veces, y tuve la suerte de escucharle cantar al lado en alguna que otra fiesta familiar".

Con nombre artístico en memoria de su padre, Demarco Flamenco se llama en realidad Marcos Borrego López y está a punto de cumplir 40 vigorosos años. Casi ninguna otra figura recién debutante cuenta con tantos seguidores entre su público que por edad podrían ser hijos suyos. "El otro día por ejemplo en el aeropuerto había un colegio y al verme empezaron todos los adolescentes a hacerse fotos conmigo. Pero la verdad es que tengo público de todas las edades. También niños y de la mía. Y muchos que podrían ser mis padres".

En 'Le sonrío al agua' estrecha todavía más la fusión con la música urbana, y hasta hay una colaboración del rey del trap gitano Moncho Chavea. También, y sin perder su característico eco flamenco, se acerca al pop en canciones como la que le da título o ‘Perdona si te llamo amor’. Por cierto, tal como están los tiempos, ¿hay que pedir perdón por llamarle a alguien amor? "No, no iba por ahí", replica riendo. "Habla de cuando la amistad se convierte en enamoramiento. Pero sí que es verdad que algunas cosas están llegando a un punto que no veas... Hace nada me decían que en la canción ‘Te entiendo’ la frase "si dejara de ser mía" denotaba posesión, porque una persona no es de nadie. Y evidentemente que nadie es propiedad de nadie, pero es que esa es la manera en que hemos hablado toda la vida. Es increíble que se haya de ir con tanto cuidado al escribir".

Temas: Flamenco