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CRÓNICA

Andrés Calamaro, reabriendo las heridas en el Liceu

El músico argentino encendió de nuevo su polémica en torno a Vox acusando a Viggo Mortensen de "superioridad moral" en un largo y descompensado concierto en el que presentó su nuevo disco, 'Cargar la suerte'

Jordi Bianciotto

Andrés Calamaro presenta en el Liceu los nuevos temas de su álbum. / ALEJANDRO GARCÍA (EFE / VÍDEO: EFE)

Andrés Calamaro corre el peligro de que se hable más de él por las cosas que dice que por su música, pero no parece que esa disfunción le moleste, quizá todo lo contrario: este miércoles, en el Liceu (festival Guitar BCN), ofreció tantas canciones como minutos de monólogo en los que seguir echando sal en las heridas, pidiendo comprensión por “su humor argentino, que siempre es mofa y auto-ironía”, y sacando pecho. “Voy a seguir ofendiendo, Barcelona, gracias”, concluyó tras casi dos horas y media de concierto, antes de abrir el bis con una ‘Flaca’ envuelta en los épicos coros del público.

Atrás quedaba un concierto con banda robusta y repertorio de amplias miras con enfoque de rock’n’roll bien temperado, que dirigió sentado al teclado desde la primera canción, el clásico ‘Alta suciedad’. El ‘slide guitar’ de Julián Kanevsky acompañó ‘Verdades afiladas’, la primera de las cinco citas al nuevo disco, ‘Cargar la suerte’, que no llegó a marcar un territorio singular en el conjunto del repertorio, 26 canciones. Ovaciones encendidas, sí, para los trofeos de ‘Honestidad brutal’, que cumple 20 años: de ‘Clonazepán y circo’ a ‘La parte de adelante’ y de ahí al sensual balanceo de ‘Los aviones’.

Viggo Mortensen como ‘sparring’

Pero dando a entender que la polémica sobre su equívoco flirteo con Vox no ha sido un accidente, Calamaro vino no solo a cantar sino a hablar: de su “amor español por Catalunya” (provocando una mezcla de aplausos y silbidos),de cómo “el pueblo, raza o etnia de Catalunya” le recuerda a los judíos, y de las “tremendas polémicas que duran dos minutos”. Quizá para tratar de que duren un poco más, la tomó con su compatriota Viggo Mortensen, que la semana pasada cargó precisamente contra Vox en una carta en ‘El País’. “Su discurso es barato y demagogo, como podría serlo el de mi hija de 12 años”, soltó antes de acusarle de “superioridad moral” y de "decir a la gente lo que quiere oír", añadiendo como guinda que “le robó la mujer a un amigo“.

El problema de tanta cháchara es que desdibujó un largo tramo central del concierto en el que sonaron apenas un par de canciones en media hora. Como salvavidas en el océano estuvo el suave ‘funk’ de ‘Loco’. Pero cuando Calamaro es bueno, lo es mucho, y el rock’n’roll de ‘Rehenes’ marcó el inicio de una remontada que recordó los motivos por los que estábamos allí: ‘Estadio Azteca’, ‘Los chicos’ (con guiño a ‘De música ligera’, de Soda Stereo, y ‘Can’t stand losing you’, de The Police), la ‘Milonga del marinero y el capitán’, de los tiempos de Los Rodríguez, y ‘Paloma’ como faros de una noche en la que el Calamaro creador, capaz de transmitir emoción, acabó ganando pese a todo un doloroso pulso con el charlatán polemista.