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ENTREVISTA

Enric Montefusco: "Ojalá no fuese artista y pudiera vivir en paz"

El músico barcelonés publica 'Diagonal', continuación y reverso de su anterior disco, 'Meridiana', y lo presenta en la sala Apolo

Nando Salvà

El músico barcelonés Enric Montefusco

El músico barcelonés Enric Montefusco / DANNY CAMINAL

Casi tres años después de ‘Meridiana’, Enric Montefusco dirige su mirada hacia otra arteria barcelonesa en ‘Diagonal’, que entiende como “símbolo del poder y la prosperidad”. El que fuera líder del grupo Standstill destapa estas las canciones este jueves en Apolo (festival Guitar BCN).

¿Un disco más rabioso que ‘Meridiana’?
No sé, en ‘Meridiana’ había mucho dolor por mi parte, derivado del daño que se nos ha hecho a través de la educación, etcétera. Este disco es quizá más explícito políticamente y está más ligado a la actualidad. Pero el motor de mis canciones es el dolor y la frustración, y el disco no es una excepción.

En su nuevo single y video, ‘Himno de Europa’, hay un contraste hiriente entre los inmigrantes africanos en las alambradas y el estribillo futbolero: “Europa, Europa, que viva la Copa de Europa”. ¿El fútbol es alienación para las masas?
Hombre, sí, no tengo problemas con el ocio, la cuestión es cuando suben generaciones que solo se encuentran eso y que tienen que poner mucho de su parte para encontrar otro tipo de información o de identidad. Pero la canción popular nació para tocar temas universales con un lenguaje que pueda entender cualquiera. Ese es mi reto: hacer canciones para que las entienda el vecino del tercero, alguien a quien antes no tenía en cuenta.

En ‘Hermosa España’ viene a decir que el franquismo pervive, pero lo hace con sarcasmo y citando a Berlanga y Valle-Inclán.
Me inspiré en el esperpento de Valle-Inclán porque es un lugar artístico interesante: la sátira y la denuncia con humor. Necesitamos más artistas como él, y como Berlanga, y Goya, que saquen a la superficie las cosas dolorosas. En el fondo siempre hay amor y ganas de que las cosas cambien.

¿Cree que en sus canciones hay sentido del humor?
En algún grado sí. Es evidente que me tomo muy en serio mi lugar y trato de rehuir lo banal, pero el humor es una herramienta como otra para comunicar y defender unos valores.

¿Reivindica al bufón?
Me interesa esa figura con capacidad de hablar tanto al rey como al pueblo. Es una figura fundamental, alguien que ve los mecanismos del poder y que puede comunicarse hacia arriba y hacia abajo. Para mí ese es el buen artista.

Hay una evolución marcada en su trayectoria: del hardcore a su actual sonoridad acústica en línea con la canciónpopular. ¿Cree que su público la ha entendido?
En una gran parte, sí. Siempre ha habido gente que se ha quedado fuera, otra que ha entrado, y luego los que te han acompañado en todo el viaje. En cada concierto los veo. Muchas veces es gente que te sigue desde lejos.

¿Es un artista al que le conviene el ‘cuanto peor, mejor’ y que existan las injusticias para salir luego a denunciarlas?
No, ojalá no fuese artista, y pudiera vivir en paz, tranquilamente en mi pueblo, Sant Mori (Alt Empordà), cuidando de mi hijo de dos años y de las vacas, pero no es así de sencillo. Tengo una necesidad de sacar las cosas que me duelen y por desgracia no se acaban. Siempre hay otra. Cuando protesto es porque no estoy bien con algo, no es porque me guste hacerlo. No saco ningún provecho de eso. Lo que he intentado siempre con esa energía es hacer algo constructivo, y he conseguido ganármela vida con eso.

Pero no todo son tinieblas: hacia el final del disco tenemos ‘Sombra de tu luz’.
En la medida de que hago discos para aclararme yo mismo, busco siempre la luz, la necesito, y cada disco tiene una salida. Pero no sé ser complaciente, ni autocomplaciente. En ‘Diagonal’, la luz la da el nacimiento de mi hijo, que me hace ver cómo no se nos educa para las cosas importantes.

Publica el disco en una época de entre-elecciones. ¿Vota o es un escéptico?
Pasé bastantes años en que me sentía bastante ajeno a ello, pero he ido asumiendo una responsabilidad en el sentido de ir a votar. No es lo único que podemos hacer, pero es importante.

¿Nunca ha cantado en actos de partido?
No, y creo que el artista no solo no tiene que estar sometido a ningún poder, sino a nadie que aspire a él. Porque cualquier aspirante al poder debe simplificar sí o sí para dar soluciones, y el trabajo del artista es el contrario, ir a la contra.