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UN CUADRO EMBLEMÁTICO

El primer regalo de Picasso a Barcelona

El Museu Picasso conmemora el centenario de la donación de 'Arlequín' por parte del pintor malagueño

Mauricio Bernal

El arlequín del Circ Xic junto al Arlequín de Picasso.

El arlequín del Circ Xic junto al Arlequín de Picasso. / EFE / ANDREU DALMAU

Los principios siempre son mitológicos, lo decretaron los griegos, y hablar del 'Arlequín' de Picasso es hablar de un principio: fue el primer cuadro que el pintor de Málaga donó a la ciudad de Barcelona, no solo eso, fue el primero del maestro del cubismo que entró en una colección pública, de modo que es natural que el Museu Picasso haga un acontecimiento del centenario de su donación, que se cumple este año; que vista de rojo la pared que le sirve de apoyo y que subraye la existencia y la presencia de este cuadro que fue el comienzo de varias cosas. También de una etapa artística: según Malén Gual, conservadora del museo y responsable del librillo informativo editado para la ocasión, 'Arlequín' supuso "una reivindicación de su evolución estilística y del camino que recorrería" en la década siguiente.

La pintura retrata al bailarín moscovita y amigo de Picasso Léonide Massine

Fue fructífera, pictóricamente hablando, la relación que mantuvieron Pablo Picasso y el bailarín y coreógrafo ruso Leonid Fiodoròvitx Miassin, que la posteridad conoce por un apócope afrancesado, Léonide Massine: dio de sí el 'Arlequín' y otros cuatro dibujos que también retratan al bailarín moscovita, uno de ellos igualmente en poder del museo barcelonés. Era Roma, era febrero y era 1917 cuando el pintor y el bailarín trabaron amistad. Massine trabajaba para los Ballets Rusos, que preparaban la temporada anual en la capital italiana, y era el responsable de la coreografía del ballet 'Parade'. Picasso, por su parte, era el encargado de diseñar el vestuario, los decorados y el telón de boca. De Roma fueron a París, de París a Madrid y de Madrid a Barcelona. Aquí pintó Picasso a Massine. Como el ‘Arlequín’.

La donación tuvo lugar dos años después. Tuvo lugar en varios actos.

Una colecta

Todo empezó, como empiezan ciertas cosas, en torno a una buena mesa. Un grupo de amigos se habían reunido en las Galeries Laietanes para rendir homenaje a Picasso y a los también pintores Francisco Iturrino y Gustavo de Maeztu. Uno de los presentes, Miquel Utrillo, dijo que era imperativo que hubiera una obra de Picasso en el futuro Museo de Arte Moderno de Barcelona, que si era necesario había que hacer una colecta para conseguirlo, y empezó él mismo ofreciendo 100 pesetas. Otros se sumaron. Pero la colecta acabó en nada. En el segundo acto, Picasso expone el 'Arlequín' en la 'Exposició d’art' de Barcelona de 1919 por invitación de su amigo Ricard Canals. En el tercero, la revista 'Vell i nou' dedica un número a Picasso y pone al 'Arlequín' en portada. En efecto: no hay una relación de causa y consecuencia; fue más bien una conjunción. Poco después la prensa de la época anunciaba la donación, que solo se hizo oficial en 1921, debido a cuestiones burocráticas.

'Arlequín' fue el primer cuadro del pintor malagueño en ser incorporado a una colección pública

"La donación del 'Arlequín' fue un gesto de amistad", decía este martes la conservadora del museo, antes de explicar que el hecho de que Picasso pintara el cuadro en Barcelona y no lo pudiera llevárselo consigo a Francia –restricciones aduaneras relacionadas con la guerra– también formó parte de la afortunada conjunción. "Era muy fácil donar una de las obras que estaban aquí", dijo. "Es un cuadro emblemático de la colección", agregó el director de la pinacoteca, Emmanuel Guigon. "Nos lo piden del mundo entero". Gual le dio sin ambages la categoría de "joya" y la puso al nivel de obras maestras de la colección barcelonesa como 'Margot' y 'Caballo corneado'. "Picasso pintó arlequines toda la vida", añadió. "En un momento dado, de hecho, se autorretrató como arlequín". "Se puede decir que es su álter ego", sentenció.

Que algo fuera de lo común ocurría en el museo quedó patente cuando los artistas del Circ Xic se materializaron en la sala para mostrar cómo el arlequín podía salir del cuadro. Clic, clic, hicieron los teléfonos de los turistas. El número se representará varias veces estos días. Forma parte de los actos programados para conmemorar la donación.