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LA APORTACIÓN ESPAÑOLA EN LA BIENAL DE ARTE

Itziar hablando con Itziar

España presenta en la Bienal de Venecia 'Perforated by', un proyecto austero y expresivo basado en la reflexión de Susan Sontag sobre el silencio

Mauricio Bernal

Vista del Pabellón Español en la Bienal de Venecia

Vista del Pabellón Español en la Bienal de Venecia / EFE / ANDREA MEROLA

Cuando Itziar la mujer de carne y hueso conversa con Itziar la mujer estatua, esto es lo que ocurre. "Bueno", dice la primera Itziar. Luego suspira. Itziar la estatua permanece en silencio. Entonces, la primera Itziar dice: "Tienes un perfil… mejor que el otro", que es cuando el observador piensa que Itziar la de carne y hueso o bien ha fumado algo o ha perdido la cabeza o bien es algo así como una artista, es decir, que tiene licencia para perder oficialmente la cabeza. "Sí", continúa la mujer de carne y hueso. "No sé, qué tonterías". "Los párpados". "Y las sombras". "También el eco". "No sé, es la lluvia". "Se oye". "Creo que porque llueve mucho".

Peio Aguirre ha comisariado el proyecto de los artistas vascos Itziar Okariz y Sergio Prego

El que asiste a la escena puede llegar a pensar que está asistiendo a un monólogo, pero aunque Itziar la mujer estatua permanezca impávida, lo que tiene lugar aquí es un diálogo. Lo comprobarán quienes visiten el pabellón español en la 58ª Bienal de Venecia que abre sus puertas al público este sábado, si no viendo el vídeo que reproduce en bucle la escena entre las dos 'itziares', sí leyendo la reproducción del contenido en las láminas que cuelgan de las paredes. Está todo claro: en el lado izquierdo de las láminas, las palabras de Itziar la mujer de carne y hueso. En el derecho, las respuestas de la estatua. El elocuente blanco del silencio.

Una forma de sosiego

En realidad, se trata solo de una parte del proyecto comisariado por Peio Aguirre que han llevado a cabo los artistas vascos Itziar Okariz y Sergio Prego bajo el título de 'Perforated by' (‘Perforado por’), pero es una parte simbólica. En el pabellón español, Aguirre recordaba este viernes que su fuente de inspiración fue la 'Estética del silencio' de Susan Sontag, en concreto aquello de que "cualquier silencio disfruta de su identidad en función de un tramo de tiempo perforado por el sonido". "Quería explorar ese concepto", dice. El silencio, el sonido, el desalojo del espacio, que es una forma de sosiego. 'Minimalismo', esa palabra manoseada, tiene aquí todo el sentido: el pabellón español a veces parece más desocupado que ocupado. O bien: parece hecho a pinceladas. "Es una exposición que cabe en una maleta", dice Aguirre.

La muestra exhibe los vídeos de Okariz hablando con obras de arte en museos de todo el mundo

Además de los vídeos que Okariz ha grabado de sí misma hablando con obras de arte en varios museos del mundo (el Guggenheim y el de Bellas Artes de Bilbao, el MoMa y el Metropolitan de Nueva York; le gusta, además de conversar con el silencio, explorar la transgresión que supone), la exposición tiene otras patas que sustentan el concepto, por ejemplo la performance 'Ocean breath' ('Aliento oceánico'), que desparrama sonido de mar por todo el recinto, o la intervención acuosa de Prego en el jardín de atrás ('Fuente negra'). "Todo fluye", dice Aguirre. No fluye menos que lo demás el vídeo de la micción en pose masculina de Okariz grabado en el 2001 en Nueva York, nunca expuesto hasta el momento.

Itziar charla con Itziar porque es la artista comunicándose con el silencio que le devuelve 'Retrato de mi mujer', de Jorge Oteiza. Su mujer se llamaba Itziar Carreño.