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D'A FILM FESTIVAL

Carelia, la última frontera de la magia

El cineasta Andrés Duque presenta en el D'A un documental sobre esta intrigante región situada entre Rusia y Finlandia, de tradición chamánica y diezmada por las purgas de Stalin

Julián García

La familia Pankratev, en un fotograma de ’Carelia: Internacional con monumento’, de Andrés Duque

La familia Pankratev, en un fotograma de ’Carelia: Internacional con monumento’, de Andrés Duque

Situada entre Rusia y Finlandia, la remota región de Carelia es tierra de magos, duendes, brujos y hechiceros. Las creencias chamanísticas de sus moradores ancestrales, transmitidas por tradición oral de generación en generación, fueron recogidas a mediados del siglo XIX en el fabuloso 'Kalevala', poema épico sobre el que Finlandia cimentó sus bases identitarias y cuyo imaginario repleto de héroes y guerreros fascinó al propio Tolkien, que se inspiró en él para escribir 'El Silmarillion'. Hoy en día, en la región de Carelia apenas quedan restos de aquella magia atávica, pero el director venezolano Andrés Duque, afincado en Barcelona desde hace casi 20 años, ha querido seguir su misterioso rastro en un documental que presenta este viernes en el D’A Film Festival: ‘Carelia: Internacional con monumento’, sensorial acercamiento a ese pueblo diezmado por las sucesivas guerras e invasiones, en especial por la gran purga de Stalin, en la que fueron asesinados miles de carelios por el simple hecho de serlo.

Duque, cineasta de la intuición, sintió que tenía que hacer algo sobre este territorio cuando el escurridizo músico ruso Oleg Karavaichuk, protagonista de su anterior documental, el premiado 'Oleg y las raras artes' (2015), le calificó un buen día de "carelio". Intrigado, Duque empezó a investigar y, tras la muerte de Karavaichuk, la suerte quiso que conociera a un carelio que le presentó a un chamán que vivía en Moscú. "Me dio una ruta para buscar los últimos vestigios de magia de esa región. Pero, como era de prever, no encontré nada", relata Duque.

La familia Pankratev

Los hilos de la casualidad, o la suerte intencionada, quiso que Duque hallara en los bosques a los Pankratev, familia numerosa cristiano-ortodoxa que aún mantenía vivos algunos de los rituales de sus ancestros chamánicos. "Fue un regalo mágico. Su capacidad de observación, su relación con la naturaleza, era especial. Y los niños tenían una curiosidad y una inteligencia fuera de lo normal. No quise buscar más". Empezó a rodar el 21 de junio del 2018, día del solsticio. Diálogos sobre insectos y agujeros en la tierra, lecturas en familia sobre vieja imaginería finlandesa, tronquitos cuya forma recuerda al dios Pan, ensoñaciones en voz alta acerca de sueños e imágenes mentales… "Algo trascendente", asegura Duque, experto en indagar en lo mágico e invisible que esconde lo real.

En un momento del documental, una enorme chimenea oculta tras un árbol escupe una bocanada de humo negro para, de repente, empezar a aspirarlo hacia dentro en un rebobinado de evocación lynchiana (esa histórica tercera temporada de 'Twin Peaks') que transporta el documental a otra dimensión: la de la muerte que esconde ese bosque de apariencia bucólica. El macizo forestal de Sandarmoh es un monumento funerario dedicado a las miles de personas que fueron asesinadas y enterradas durante la gran purga de Stalin, entre 1937 y 1941. Duque quiso entrevistar al historiador y activista ruso Yuri Dmitriev, quien, tras dos décadas de investigación, levantó el sobrecogedor memorial tras descubrir cientos de fosas comunes con los restos de miles de personas de varias nacionalidades, la mayoría carelios. Pero no pudo: justo antes del rodaje, Dmitriev fue detenido y acusado de un delito de tenencia de pornografía infantil y otro de pederastia, cometido presuntamente contra su propia hijastra.

Limpiar la imagen de Stalin

Duque cree que la detención es una maniobra del Gobierno de Putin. "Dmitriev es un personaje incómodo. Se ha acabado convirtiendo en un problema de Estado. Los que conocemos a Dmitriev sabemos que no puede ser culpable de esos cargos", afirma el director, que en el documental acaba entrevistando a la hija (no la hijastra) de Dmitriev, la también activista Katerina Klodt. "En Rusia parece que hay una obsesión por reescribir la historia constantemente y lo que apunta el caso Dmitriev es que están queriendo limpiar la imagen de Stalin y del propio pasado del país".

Andrés Duque, director de 'Carelia: Internacional con monumento', esta semana en el CCCB / DANNY CAMINAL

Para el director, un devoto de Rusia, país por el que siente una fascinación irresistible desde siempre, 'Carelia: Internacional con monumento' es un modo de defender "a una persona que merece que se hable de ella; y creo que la mágica historia previa de la familia Pankratev y los niños traslada al drama de Dmitriev una cierta idea de optimismo. No en vano, en España ni siquiera estamos cerca de lo que ha hecho este señor durante 20 años en cuanto a la gran tarea pendiente que tenemos con nuestros muertos, con nuestros fusilados y enterrados en fosas comunes sin identificar. Nuestra propia memoria".

La expedición nazi a Carelia

El hilo del destino que Duque estira y estira le guiará ahora a la Carelia finlandesa, en busca de más vestigios de magia y chamanismo. "Esa frontera es una herida abierta desde la segunda guerra mundial. Mi plan ahora es completar un díptico". Y, por lo que cuenta, el material de partida es tan excitante que querríamos verlo ya, sin más demora. Duque ha descubierto la existencia de una película que en los años 30 produjo la Ahnenerbe, institución nazi con fines supuestamente antropológicos cuya intención era encontrar las primeras tribus de la humanidad y, por tanto, el origen ancestral de los arios. "Su primera apuesta fue Carelia. Y hay material filmado que nunca vio la luz sobre la primera expedición de la Anhenerbe a territorio carelio finlandés, en la que hay nazis filmando brujos y magos. Espero encontrarlo", relata Duque con un inequívoco brillo carelio en la mirada.