Ir a contenido

REGRESO DEL AUTOR DE 'SI ES TAN SOLO AMOR'

Carlos Goñi: "Si no estás en la cresta de la ola, el tiempo es más benévolo"

Revólver actúa en formato acústico en Barts y anuncia la publicación del cuarto volumen de la serie 'Básico'

Jordi Bianciotto

Carlos Goñi.

Carlos Goñi. / DOMINGO J. CASAS

Revólver recupera una marca talismán en su trayectoria, ‘Básico’, con un cuarto volumen que, con su tratamiento acústico, nos viene a decir que la canción es más importante que una estética sonora más o menos moderna. "Cuando lo que haces es muy clásico, nunca estás en la cresta de la ola, pero el tiempo es más benévolo con tus canciones", estima Carlos Goñi, la figura situada detrás de Revólver, que suspira hondo cuando observa las bandas que van poblando la arena pop, como Izal o Vetusta Morla. "Habrá qué ver cómo trata la vida sus canciones cuando lleven 30 años", se pregunta.

Ese es el tiempo que Revólver lleva haciendo camino, ampliando integrantes o recortándolos (entre el septeto y el trío) y "dándole la vuelta" a las canciones. Este ‘Básico IV’, que saldrá a la venta el 10 de mayo, parte del deseo de sorprender a un público que cuando acudió al concierto del Circo Price, en Madrid, punto y final de la gira de 25º del primer ‘Básico’, ignoraba que el concierto se iba a grabar para un nuevo disco en directo. "De esta manera la gente vino por el concierto, no por el evento", destaca. "Y me apetecía ver las caras de sorpresa al decirles: Lo siento, os han engañado, ¡bienvenidos a la grabación de ‘Básico IV’!".

Sin cuentas pendientes

Estamos ante una nueva grabación desenchufada, "acústica pero muy currada, con cinco músicos en el escenario", como la que el grupo ofrecerá este viernes en la sala Barts. Un disco con DVD en el que, como en el ‘Básico’ original, aparece Sole Giménez como invitada ("somos amigos íntimos desde hace muchos años"), y que aporta dos canciones nuevas. Aunque Goñi suele resistirse a dar explicaciones sobre sus composiciones, acierta a decir que una de ellas, ‘No escupas al suelo’, es "una especie de declaración de principios" que insinúa un cambio anímico de fondo. "Me he dado cuenta de que no tengo cuentas pendientes con la vida, que no se me debe nada".

Esta reflexión trae a la memoria el comentario que hizo dos años atrás en su concierto en el Auditori, cuando dijo estar dejando atrás una época en que se había metido "en un sótano horroroso", sintiendo equivocadamente que el mundo estaba en deuda con él. ¿Qué ha ocurrido en la vida de Carlos Goñi en estos años? "Es algo muy profundo, y largo en el tiempo, está enraizado en la época en que era un crío. Igual llevo 40 años con esto", medita Goñi, de 57 años. Hablamos de un estado en el que "te sientes cómodo remando en el mar de la tristeza, dejándote llevar", desliza. "Pero no es real: al final eres un puto triste".

Delante del espejo

Hace unos meses, el pasado noviembre, afrontó algo así como un proceso de depuración interior. "Habíamos tocado en un pueblecito del País Vasco y me pasé ahí una semana al terminar la gira. Me subí con 1.430 contactos en el móvil y bajé con 300. Parecerá una gilipollez, pero para la mente es una maravilla", explica Carlos Goñi. "Hice una lista de las quince personas más importantes de mi vida y de ellas, tres eran perros". Esos días de serenidad resultaron curativos. "Está bien ponerte de vez en cuando delante del espejo. Es que, si no, es como un circuito de carreras después de un gran premio: todo queda lleno de restos de goma de las ruedas, y no todos son de las tuyas, y hay que limpiarlos".

El nuevo disco conecta con aquel ‘Básico’ que, a semejanza de los ‘unplugged’ que prosperaron en los años 90, llevó su repertorio rockero al formato de guitarras acústicas y taburetes. El trabajo más vendido de Revólver: medio millón de unidades, apunta Goñi. "Cuando piensas que es rock, y en España, te dices ‘bueno, no está mal’, porque este país y el rock’n’roll no es que se lleven especialmente bien".

Quizá su música acústica suena a bálsamo en estos días de furia, con el 28-A a tiro de piedra. "Llevo toda la semana dándole vueltas y creo que el de Barts será uno de los pocos conciertos de mi vida en que no haré ni un solo comentario social ni político", medita. ¿Bajar el tono es ahora mismo la manera de que se te preste atención? "Desde luego. Ya están los ánimos demasiado caldeados".