Ir a contenido

ESTRENO EN BCN

Danza y ritmos cubanos recalan en el Barts

Un sólido conjunto de bailarines y músicos caribeños protagonizan la vibrante producción 'Soy de Cuba' del 2 al 5 de mayo

Marta Cervera

Danza y ritmos cubanos recalan en el Barts

PHILIPPE FRETAULT

Una historia llena de pasión, ritmo, rivalidad, amor, odio y mucha danza cubana interpretados por un sólido equipo de bailarines alimentan el espectáculo ‘Soy de Cuba’, una producción francesa interpretada por un sólido conjunto de artistas caribeños.

A partir del próximo 2 de mayo y hasta el día 5 recala en la Sala Barts este espectáculo que algunos comparan con un ‘Dirty Dancing’ en versión latina. La rica música y tradición de las danza de la isla, desde el elegante y acompasado son hasta el furioso cubatón -particular adaptación del reggaetón- se mezclan en esta dinámica propuesta donde se integran desde bailes tradicionales de la provincia de Pinar del Río hasta los más urbanos de La Habana. La trama se basa en una historia de amor entre una joven que ama la danza, el director de la compañía de un cabaret de Habana Vieja y la estrella principal de dicho conjunto.

La música original firmada por Rembert Egües -dirige al potente conjunto de percusiones y vientos desde el piano- traslada al público a Cuba en una propuesta que utiliza sabiamente proyecciones en diferentes parajes de la isla para situar al espectador. En ellas aparecen los intérpretes principales, Yanesty Ayala Morejón (Ayala), esa chica del interior de la isla que sueña con bailar profesionalmente y Dieser Disley (Mario), bailarín y coreógrafo de la compañía en la ficción y también en la realidad pues firma las coreografías junto a Luis Alberto Moro Rona, alias ‘Chino’.  La espigada Cheyla Castellón Jiménez encarna a Lola, la primera figura de la compañía y favorita de Mario hasta que aparece Ayala.

El director de la compañía la ignora hasta que la lesión de una de sus chicas le lleva a recurrir a ella y a descubrir su inmenso talento. Los números donde se enfrentaban la recién llegada y la estrella defenestrada del conjunto, así como los apasionado dúos de él con su nueva favorita despertaron los mayores aplausos del público en el Almiralspalast de Berlín hace unas semanas.

Más allá de tópicos

Un narrador que actúa como barman en el club donde transcurre gran parte de la acción va introduciendo a los personajes. Sus indicaciones se enlazan en una trama con vibrantes números que incluyen desde danzas folclóricas a mambo, rumba y chachachá pasando por la lambada cubana. “No queríamos mostrar solo lo más típico, también hacia dónde evoluciona el baile el Cuba”, comenta Michael Xerri, director artístico junto a Julie Dayan. Su propuesta ha tenido una tremenda acogida como dirían en Cuba desde su estreno en el 2012, especialmente en Francia y Alemania.

"Para crear el espectáculo nos trasladamos a Cuba y vivimos como su gente para plasmar su espíritu", dice Michael Xerri, director artístico

Descubrir un país y una cultura a través de una historia de amor es el objetivo de esta creación realizada con muchos intérpretes del Ballet de la Televisión de Cuba. “Para crear el espectáculo nos trasladamos a Cuba y vivimos como la gente allí para plasmar su espíritu”, recuerda Xerri. Bellas proyecciones cinematográfias reflejan todo lo que experimentaron. “Queríamos huir de los tópicos y expresar mediante las imágenes todo aquello que no puedes contar solo a través de la danza y la música. Algo moderno pero auténtico”. Concebidas desde el principio como parte fundamental del espectáculo, las proyecciones permiten que los protagonistas pasen de escenarios naturales en Cuba al teatro como por arte de magia. 

Cada uno tiene su visión de Cuba. Unos la identifican con el sonido de añorado Compay Segundo, de quien se interpretó uno de sus famosos son en Berlín. Para otros Cuba es más sinónimo de salsa o de jazz latino. ‘Soy de Cuba’ abarca diferentes estilos y colores. Durante el espectáculo todos los músicos tienen su momento de gloria aunque brillan especialmente al final, cuando ya ha caído el telón y dan rienda suelta a la improvisación en generosos bises. Al menos eso es lo que ocurrió en Berlín.

El público entró de lleno en la propuesta y aplaudió casi todos los números, incluso uno de flamenco metido con calzador. Más logrado y original resultó otro bailado con chancletas, zapatos cómodos para ir a la playa con suela de madera con los que el conjunto se marcó una sorprendente coreografía de tap latino. Pura pasión.

Temas: BARTS Cuba Danza