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PREVENCIÓN

El incendio de Notre Dame coge a España con la guardia baja en protección de monumentos

El ministro de Cultura convoca un Consejo de Patrimonio Histórico extraordinario

Los Planes de Salvaguarda de Bienes Culturales impulsados tras el terremoto de Lorca aún no se han sustanciado

Beatriz Martínez

La Sagrada Família de Barcelona, en el 2017.

La Sagrada Família de Barcelona, en el 2017. / EFE / ANDREU DALMAU

Apenas un día después de que Europa se paralizara mientras veía arder una de las catedrales más icónicas del gótico, Notre Dame en París, el Ministerio de Cultura y Deporte ha convocado este martes un Consejo de Patrimonio Histórico extraordinario para abordar los Planes de Salvaguarda de Bienes Culturales.

¿Están suficientemente protegidos los monumentos y edificios más representativos de nuestro país? El terremoto que tuvo lugar en Lorca en el 2011 fue el detonante para que comenzaran a activarse las alarmas. Y es que los riesgos pueden ser múltiples. En esa ocasión, fue por causas naturales, pero también puede deberse a causas antrópicas, es decir, de origen humano.

Lo primero que se puso en marcha fueron los Planes de Conservación Preventiva que abarcan la detección de riesgos y que se llevaron al Consejo de Patrimonio durante ese año 2011: revisión de las instalaciones, alarmas frente a robos, precauciones ante las obras, algo que preocuparía en estos momentos en aquellos edificios como la Catedral de Santiago de Compostela o la Sagrada Família de Barcelona que se encuentran inmersos en procesos de restauración o construcción.

Precisamente, los responsables del templo de Gaudí -la Junta Constructora- han asegurado que la basilica "dispone de un plan de autoprotección de acuedo con la normativa vigente", si bien han admitido que "el riesgo cero no existe". Se trata, han añadido de un plan "registrado en la plataforma Hermes, aprobado por Protección Civil y que cuenta con el informe favorable de Bomberos de Barcelona", han añadido.

En el mismo sentido la directora ejecutiva del Premio Pritzker y decana de la Escuela de Arquitectura y Diseño de IE University, Marta Thorne, ha indicado que no hay motivos para pensar que puede ocurrir algo similar al siniestro de Nostre Dame en la Catedral de Santiago de Compostela o la Sagrada Família, debido a que ambos monumentos poseen un "nivel alto y adecuado" de vigilancia, cuidado, mantenimiento y seguridad.

"Normalmente estas líneas se resolvían a través de las propias Administraciones de Bienes Culturales, pero se detectó la necesidad de extenderlas a otras administraciones y ministerios que tuvieran competencia en la materia", cuenta Román Fernández-Baca Casares, director general de Bellas Artes y Patrimonio. "Así, en el 2014 se llevó a cabo la aprobación del Plan de Emergencia y Detección de Riesgos del Patrimonio Cultural, con la participación de las comunidades autónomas y un conjunto de agentes que abarcan Protección Civil, Unidad Militar de Emergencias, Bomberos, Policía o Guardia Civil".

Este conjunto de Planes de Salvaguarda fue redactado y se encuentra en fase de implantación. Pero cada comunidad autónoma tiene sus competencias. "Nosotros hemos dado las directrices, hemos hecho algún proyecto piloto, pero le corresponde a cada una de ellas esa tarea".

Fernández-Baca reconoce que no sabe lo que cada comunidad autónoma está haciendo, más allá de que algunas tengan creadas sus unidades (nombra a Castilla León, Asturias, Galicia, Murcia, Castilla La Mancha, Aragón y Valencia). Desde el Estado se comenzó a poner en marcha a partir del 2018 un equipo técnico para definir un grupo de trabajo en el ámbito de la zona de Madrid que abarcara las grandes pinacotecas (El Prado, Reina Sofía), la Biblioteca Nacional o el Museo Antropológico. "Queremos intensificar estas acciones porque entendemos que es un tema necesario", continúa. "Pero este tema de los Planes de Salvaguarda es todavía muy reciente y tenemos tantos monumentos…"

La reunión del próximo viernes 26 de abril que ha convocado el ministro José Guirao intentará precisamente centrarse en intentar desarrollar grupos de trabajo específico para generar compatibilidad de recursos entre las distintas instancias, profundizar en la coordinación, generar una formación laboral y establecer una red de colaboración, aunque por el momento todo parezca más teórico que factible a la hora de poner en marcha de una manera sistemática y organizada.