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ESTRENOS DE CINE DE LA SEMANA

'Lo dejo cuando quiera': viejóvenes a lo 'Breaking bad'

Carlos Therón estrena con éxito la comedia gamberra 'Lo dejo cuando quiera', en la que tres licenciados universitarios, Ernesto Sevilla, David Verdaguer y Carlos Santos, trafican con pastillas elaboradas por ellos mismos

Beatriz Martínez

Carlos Santos, David Verdaguer y Ernesto Sevilla, en Lo dejo cuando quiera, de Carlos Therón

Carlos Santos, David Verdaguer y Ernesto Sevilla, en Lo dejo cuando quiera, de Carlos Therón

'Lo dejo cuando quiera' se ha convertido en una auténtica sorpresa después de que en su día de estreno la vieran más de 50.000 espectadores. Todo un logro si tenemos en cuenta que la nueva película de Carlos Therón (‘Es por tu bien’) se aleja de los estereotipos que han caracterizada la comedia española desde ‘8 apellidos vascos’ y se atreve a ser más gamberra y macarra de lo que sueleser habitual.

El director, junto a los guionistas Cristóbal Garrido y Adolfo Valor (‘Promoción fantasma’) quería jugar con los límites de la incorrección política e incorporarlos a la comedia 'mainstream'… para ver qué pasaba. “No creo que hayamos transgredido nada”, cuenta Carlos Therón a El Periódico. “Pero sí teníamos claro que no queríamos quedarnos en un terreno conocido que hemos explorado muchas veces, sino ir un poco más lejos”.

Tráiler de Lo dejo cuando quiera.

La película parte de una comedia italiana que fue un auténtico éxito de taquilla, ‘Smetto quando voglio’, pero de ella apenas queda el brillante punto de partida: unos licenciados universitarios (interpretados por David Verdaguer, Ernesto Sevilla y Carlos Santos) que experimentan para hacer un complejo vitamínico y consiguen fabricar una pastilla que te proporciona un subidón de felicidad. Empiezan a traficar con ella y hacen su propia versión de ‘Breaking bad’. “Tampoco es nada nuevo. Yo soy de Salamanca y cuando estudiaba hubo detenciones porque se utilizaba el laboratorio para cosas que no eran precisamente legales”, ríe Therón.

Entre todas las diferentes capas de humor, el director quería hablar sobre una generación, la de los casi 40, víctimas de la crisis, a la que se le prometió éxito si cumplía su parte del trato (carrera, máster, idiomas) y se encontró con un panorama laboral deprimente en el que la sobrecualificación casi eraun estigma. “Nos dijeron que, si estudiabas mucho y eras brillante, tendrías trabajo y futuro. Pero eso no ha sido así”.

El director Carlos Therón, en la presentación de 'Lo dejo cuando quiera' en Madrid, el pasado día 9 / EFE / PACO CAMPOS

A ‘Lo dejo cuando quiera’ podríamos llamarla ‘La revancha de los viejóvenes’ en honor a esas comedias ochenteras que tanto le gustaban al director, aunque en realidad reconoce que su humor es una mezcla entre el cine de Berlanga y el de las producciones de Judd Apatow. “Cuando estábamos haciendo la última versión de guion fuimos a ver ‘Noche de juegos’, que es una comedia que llega un término difuso entre lo oscuro y lo incómodo (sin caer en la mera escatología) y eso me resultaba interesante”.

En la película además de los tres personajes protagonistas (y de un mafioso discotequero interpretado por un Ernesto Alterio en estado de gracia), las mujeres son en realidad quienes llevan los pantalones. “En la original no había chicas, pero a nosotros nos parecía indispensable. Sus tramas son incluso más divertidas, con esa policía aguerrida que encarna Cristina Castaño y la abogada que trabaja en una gasolinera que borda Miren Ibarguren”. ¿Y los jóvenes? “En la película se dice que están 'apollardaos', pero es porque creo que hay una desconexión brutal entre mi generación y la siguiente. Estamos como en planetas diferentes, en un mundo que es solo suyo, y al que nosotros accedemos de forma ocasional y muy torpe, aunque digamos que nos encanta el trap y que manejamos como nadie las redes sociales”.