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ESTRENOS DE CINE DE LA SEMANA

Olivier Assayas: "Twitter ha hecho que el cine se parezca al fútbol"

El director francés reflexiona sobre los retos que la industria editorial afronta a causa de la tecnología en la comedia 'Dobles vidas'

Nando Salvà

Olivier Assayas, fotografiado en el festival de Locarno en agosto del 2017

Olivier Assayas, fotografiado en el festival de Locarno en agosto del 2017 / GETTY IMAGES / PIER MARCO TACCA

La 16ª película del director francés Olivier Assayas, 'Dobles vidas', es a la vez una comedia de enredos conyugales y una elocuente reflexión sobre los retos que la industria editorial afronta a causa de la tecnología. En ella, entre otros asuntos, se reflexiona sobre la dicotomía entre el libro impreso y el e-book, el declive de la crítica profesional y el rol de las redes sociales en el futuro de la literatura.

Los personajes de su película discuten constantemente sobre los pros y los contras de los avances tecnológicos. ¿Cuál es su posición al respecto?
Ir en contra de la tecnología no tiene sentido. Su avance es una realidad, y es imparable. Y en el mundo del arte, el de la literatura y el del cine ese avance pasa por la revolución digital. He hecho esta película para sopesar cómo nos adaptamos a ese cambio, y solucionamos los problemas que plantea adoptando medidas que sin duda serán profundas y dolorosas.

¿A qué problemas se refiere?
Son innumerables. Me preocupa la destrucción de sectores profesionales que la inteligencia artificial está provocando, y los peligros que la tecnología plantea para la educación de nuestros hijos; en Occidente, las familias de clase alta se están acostumbrando a prohibir a los niños el uso del móvil y hasta el de la televisión, mientras que las más humildes les permiten que tengan el teléfono y la tablet y la tele a todas horas. Por último, me asusta que internet se haya convertido en un vehículo para la propagación de mentiras, opiniones nocivas y basura ideológica.

En ese sentido, 'Dobles vidas' reflexiona sobre cómo Twitter ha acelerado el declive de la crítica profesional de arte. Usted fue crítico antes que cineasta. ¿Cree que esa profesión está en peligro?
Lo está. Los críticos solían tener cierta cultura cinematográfica, un pensamiento teórico que había sido construido con el tiempo. Hoy eso ya no hace falta porque, de todos modos, en 280 caracteres no tiene cabida. Eso ha hecho que el cine se parezca cada vez más al fútbol. Igual que todos los forofos del fútbol se creen con derecho a opinar sobre quién debería jugar en la selección de Francia, todos los aficionados al cine creen que sus juicios deberían ir a misa.

Estrenos de la semana trailer de ’dobles vidas’ (2018)

¿Lee lo que las redes sociales dicen de usted?
No. Para tener una opinión válida sobre una película hay que pensar en ella durante un tiempo; un día o dos, o una semana. Los tuits publicados al salir de una proyección solo son actos de narcisismo por parte de quienes los escriben, que se pelean por ser los primeros en opinar de una película.

¿Por qué decidió centrar 'Dobles vidas' en el mundo editorial y no en la industria del cine?
Porque creo que es el sector del arte en el que la revolución digital ha provocado dilemas más profundos y complejos. Por ejemplo, hasta hace muy poco estábamos convencidos de que los e-books serían el futuro, y no ha sido así; en cambio, lo que está en alza son los audiolibros. En el mundo del cine la revolución digital ya tuvo lugar hace muchos años, en el ámbito de la posproducción, el de la distribución y la exhibición.

Pero no ha sido completada, y así lo demuestra el conflicto provocado por el auge de Netflix. ¿Cuál es su posición al respecto?
Yo hago películas para la gran pantalla, y si la única opción fueran las pantallas pequeñas me dedicaría a otra cosa. Por supuesto, sé que mucha gente las verá en el ordenador o a través del móvil, pero para mí el cine está vinculado a la experiencia colectiva en una sala oscura. Cuando lo descubrí de niño me pareció algo mágico, y me lo sigue pareciendo incluso cuando estoy en un multicine viendo un 'blockbuster'.

En los 30 años que usted lleva haciendo cine, nunca había dirigido una película tan cercana a la comedia como esta. ¿Por qué?
No lo sé, la verdad. Quise hacer una película centrada en las ideas, y contribuir a un debate que está vivo. Y mientras la hacía me di cuenta de que esas ideas solo podían plantearse echando mano del humor y la ironía. La escribí exclusivamente para divertirme, y me divertí escribiendo cada escena y cada línea de diálogo.