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FRESCO HISTÓRICO

La Revolución Francesa en 360 grados

Pierre Schoeller aborda una ambiciosa superproducción en 'El pueblo y su rey' para mostrar el fin de Luis XVI

Beatriz Martínez

Una imagen de la película ’Un pueblo y su rey’.

Una imagen de la película ’Un pueblo y su rey’.

‘El pueblo y su rey’ es una de esas películas que perfectamente podrían pasar al plan de estudios para ilustrar en imágenes la Revolución Francesa. Su director, Pierre Schoeller quería plasmar de manera poliédrica todos los acontecimientos que tuvieron lugar desde la toma de la Bastilla hasta la decapitación de Luis XVI en la guillotina. Aunque para él, lo más importante, era que todas las partes estuvieran convenientemente representadas.

Por eso se trata de una de las producciones europeas más ambiciosas de la temporada. A saber: 16,9 millones de euros, un trabajo de decorados y ambientación minucioso y uno de esos repartos épicos del cine francés en el que encontramos nombres como los de Gaspard Ulliel, Louis Garrel, Olivier Gourmet, Adèle Haenel o Denis Lavant.

“La revolución tiene tantas caras que es un reto titánico intentar aglutinarlas todas en una sola película”, cuenta Pierre Schoeller. “Pero me chocó cuando me puse a investigar que fuera un tema tan conocido y al mismo tiempo tan poco tratado en el cine”.

El director piensa que la sociedad francesa tiene una relación contradictoria con ese  momento fundamental de su historia. “Tenemos muchas películas sobre la Resistencia, pero no de la Revolución. ¿Por qué? Nunca ha sido bien contada, ni siquiera en las escuelas. Así que la gente le tiene un poco de miedo porque fue muy violenta, y se quedan solo con eso”.

La película se convierte en un monumental fresco en el que encontramos todo tipo de voces, desde los miembros de la Asamblea parlamentaria (entre ellos, Marat, Robespierre) a las mujeres hambrientas que marcharon para reclamar sus derechos. “Ellas fueron una parte muy activa. Me interesaba mostrar su valentía, su vitalidad y sobre todo su compromiso con los ideales que defendían”.

Tampoco falta el punto de vista de Luis XVI a través de sus constantes contradicciones, de sus pesadillas funestas. El director quería plantear una pregunta a través de su figura: ¿Qué es el rey para el pueblo? “La revolución se instaló con el rey, se le seguía aplaudiendo como a un Dios, así que uno se pregunta… ¿de tener Luis XVI otro caracter, ahora tendríamos una monarquía constitucional?”.

No es la primera vez que Schoeller se sumerge en las cloacas de la ambición y la política. Ya lo hizo en su anterior obra, ‘El ejercicio del poder’ (2011). “El poder siempre está ahí, aunque no se vea”. Aunque, en esta ocasión, lo que quería era volver a poner en valor la palabra revolución, dice, “para recuperar la esperanza”. “Para mí la revolución supone un nuevo ciclo, no necesariamente tiene por qué derrocar el poder, pero sí que se rediscutan los fundamentos. Hay revoluciones que son un progreso, no una regresión y lo importante es que se den a través del intercambio y el diálogo”.

Temas: Cine Francia