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OTROS ESCENARIOS POSIBLES

Cantos de trabajo junto al huerto

El Solar de la Puri de Poble Sec organizó una doble sesión de cultura y agricultura: cantos tradicionales de campo y jornada de cavar para la siembra

Nando Cruz

Concierto de de la cantautora Ángela Furquet en El Solar de la Puri de Poble Sec.

Concierto de de la cantautora Ángela Furquet en El Solar de la Puri de Poble Sec. / JORDI COTRINA

El Solar de la Puri no es una sala de conciertos, un bar musical ni un centro cívico. Aun así, su escenario fue de los primeros que pisó la hoy famosa Maria Arnal. El Solar de la Puri es, como su nombre indica, un solar que el vecindario de Poble Sec arrebató a la lógica especuladora. Desde entonces, este jardín silvestre programa actividades de todo tipo que no solo dan vida a un espacio tocado de muerte; también cohesionan y empoderan a los habitantes de un barrio asediado por megaproyectos inmobiliarios y planes de expulsión vecinal.

Al no ser más que un terreno donde la hierba crece libremente, el solar solo funciona entre marzo y noviembre. El resto del año está en barbecho. El pasado domingo inauguró temporada con un programa doble de esos que, por razones obvias, nunca tendrá cabida en los templos oficiales de la cultura de la ciudad: trabajo en el huerto y recital de cantos tradicionales de trabajo. El Solar de la Puri acaba de inventar, sin pretenderlo, el término asociación agricultural.

El tiempo dirá si la tierra de Montjuïc es fértil pero lo que sí ha demostrado serlo es la idea de este huerto

“Oye, pues quedan muy bien los golpes en la tierra mientras cantamos”, suelta Ángela Furquet mientras acaba de probar sonido. Se dirige a la decena de vecinos del barrio que cavan el huerto a 20 metros del escenario. El tiempo dirá si la tierra de esta ladera de la montaña de Montjuïc es fértil pero lo que sí se ha demostrado fértil es la idea. Un hombre de unos 50 años ha entrado en el solar para obsequiar una maceta con un aguacate. Un regalo para plantar en el huerto. Ese árbol simbolizará los lazos que unen a este vecindario.

        

Recogiendo la siembra

Ángela Furquet se dedica más a la cosecha que a la siembra. En concreto, a la cosecha de cantes tradicionales de trabajo rescatados a lo largo y ancho de la península. Los recoge, los estudia, los adapta y los interpreta donde la llamen. Algunos de ellos están grabados en el disco ‘De sol a son’. Hoy han invitado a esta castellonense afincada en Barcelona a actuar en El Solar de la Puri y para no estar sola ha llamado a sus aliados Pedro Bartolomé Esther Sánchez, que han venido desde Madrid. No hay precio de entrada. Todas las actividades se financian con el siempre impredecible sistema de taquilla inversa. La taquilla inversa debiera servir, también, para financiar el sistema de riego del huerto.

El sol asoma en el solar, que renace tras el invierno en el mismo instante en que Ángela entona ‘Cant de cantar’, una composición propia que reivindica su oficio. “Cantar quiero y divertirme lo que me quede de vida / Mañana vendrá la muerte con suspiros y agonías”. Una niña se entretiene haciendo un dibujo del solar y emplea todos los colores del estuche. También los músicos emplean toda su gama de instrumentos: guitarra, charango, violín, panderetas, conchas y cucharas con las que reproducir el latido ancestral de ritmos centenarios.

Y poco a poco nos vamos transportando al mundo rural de siglos atrás con versos que hablan de pucheros y lumbres, de vendimia y trilla, de arrieros y davanters, de las lavanderas del Manzanares y de campesinos de Huelva que cantaban a los animales para que trabajasen mejor. Además de un regalo para los sentidos, estos cantes son una lección de historia de las tradiciones. Cultura de la agricultura. Y una muestra de la diversidad del país, ya que el repertorio incluye cantos de Santander, Valencia, Cáceres, Orense, Mallorca y El Bierzo, interpretados en idiomas y dialectos que reflejan los localismos de cada zona.

Bailando en la calle

Los cantes de trabajo amenizan las tareas de campo desde tiempo inmemorial. Es una tradición milenaria, casi instintiva, como la de bailar en la calle. Y justo esto va a hacer Ángela aprovechando que Pedro y Esther interpretan una pieza instrumental. La cantante toma de la mano a una espectadora de primera fila y juntas salen a la calle Puríssima Concepció que da nombre al solar para danzar agarradas ante las sonrisas del público. Y mientras ellas bailan en la calle, uno de los vecinos que siguen el concierto desde la calle se decide por fin a entrar en el solar y disfrutar así de los últimos cantos de trabajo desde primerísima fila.

Que el recital acabe no significa que el público tenga que irse. Después el trabajo en el huerto y de la actuación de Ángela, hay comida de traje: a comer lo que cada cual trajo. Decenas de personas pasarán la tarde tumbadas en el solar. Esta es su tierra. Conversan, ríen, tocan la guitarra y reciben los primeros rayos de sol de primavera. Muchos han firmado el manifiesto ‘Recuperem les Tres Xemeneies per als barris’ que denuncia el próximo zarpazo gentrificador. En un barrio donde los alquileres de pisos han subido un 65% en cinco años, los nuevos dueños del edificio Tres Xemeneies esperan una recalificación que les permita poner a la venta cientos de oficinas para multinacionales punteras. Poble Sec es zona de guerra inmobiliaria. En El Solar de la Puri lo saben bien.