CANTAUTOR MALLORQUÍN

Joan Ramon Bonet, rescate de un pionero de la 'cançó'

El exmiembro de Els Setze Jutges, autor de 'L'amor perdut', canción que adaptó Serrat, y hermano mayor de Maria del Mar Bonet, publica una antología que reúne todas sus grabaciones de los años 60

Joan Ramon Bonet.

Joan Ramon Bonet. / JUAN MIGUEL MORALES

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Jordi Bianciotto

Su carrera como trovador se reduce a tan solo tres epés, doce canciones grabadas que resultaron inspiradoras en los albores de la ‘nova cançó’, de las cuales Serrat llegó a adaptar con mimo una, ‘L’amor perdut’. Es Joan Ramon Bonet: cantautor, navegante, fotógrafo y hermano mayor de Maria del Mar Bonet, un pionero que ve ahora reeditado su repertorio en un disco con forma de compendio, ‘Les seves cançons (1965-1967)’.

A esos años se limita su actividad como cantautor, puesto que llegado un punto no se vio capaz de “ser un verdadero profesional”, estima, en contraste con las aptitudes que advertía en su hermana. “Ella tenía una fuerza que yo no tenía, y se lo tomaba más en serio que yo, que me gustaba más la parranda que trabajar”, bromea Joan Ramon, que en aquellos años compaginó su incipiente cantautoría con los estudios náuticos y la navegación, “subiendo naranjas y fosfatos de Marruecos a Escandinavia, y bajando madera a Barcelona”.

El ejemplo de Brassens

Pero a Joan Ramon, como a Maria del Mar, se le despertó el apetito por la canción escuchando, por ejemplo, el disco de Georges Brassens que su padre, Joan Bonet, periodista cultural del diario ‘Baleares’, trajo a casa tras una estancia en París en la que pudo congeniar con el cantautor de Sète. Fue en una conferencia-coloquio suya sobre la ‘chanson’, en Palma, donde Joan Ramon, además de interpretar piezas de Brassens, estrenó una composición propia, ‘Dins els teus ulls’, la “más poética y abstracta” de las que llegó a escribir.

Le llegó la voz de que en Barcelona había un tipo que, como él, adaptaba a Brassens al catalán. Era Josep Maria Espinàs. Sin demasiados preámbulos se vio convertido en el 11º miembro de Els Setze Jutges. “Gente muy cercana. Conocer a personas inquietas, parecidas a mi padre, como los Espinàs, Serrahima, Porter..., fue algo excepcional, porque en Palma la vida cultural era muy pobre”, reflexiona. La escena la impresionó: “Quico Pi de la Serra, un anarcosindicalista que hacía unas canciones de una belleza admirable, o Guillermina Motta, una mujer culta, una intelectual...”

Sus canciones tendieron a la melancolía y a la evocación sentimental, más que nada porque Joan Ramon Bonet tendió a ajustarse a la leyenda en torno a los marineros y sus cambiantes amoríos. “Las chicas tenían la virtud de mandarme a tomar por saco muy pronto, y siempre me encontraba con que al volver de un viaje ya se habían ido con otros”, rememora, y se pregunta: “¿Qué iba a contar entonces en las canciones?”.

Homenajeado por Serrat

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De esas tribulaciones salieron la mencionada ‘L’amor perdut’ y su continuación, titulada sin más rodeos ‘Nova cançó de s’amor perdut’. “La primera es una canción pulidita en la que apenas nos tocamos ni mucho menos nos vamos a la cama. La segunda va más allá: ‘noves mans trobaran / secrets al teu cos’”, advierte. Serrat se fijó en aquella, la virginal, en su homenaje a la ‘cançó’, ‘Banda sonora d’un temps, d’un país’ (1996). “Me encantó que la eligiera, claro, aunque me sorprendió que titulara su disco con la canción de Raimon. ‘Hombre, no os habéis hablado en tanto tiempo, ¿y ahora, esto?’, le dije, y me contestó que en la vida hay que barrer siempre para adentro, no para afuera”.

Pero, para Joan Ramon Bonet, la joya de esta antología es la toma en directo de ‘Nova cançó de s’amor perdut’, que excepcionalmente cantó en el concierto de su hermana en el Palau Sant Jordi, en 1997. “Me transmite una emoción muy especial”, confiesa este cantautor retiradísimo, que se cansó también pronto de navegar y que acabaría asociando su destino al arte fotográfico (el libro ‘Joan Ramon Bonet. Fotografia 1973-2008’ ofrece una amplia selección de su trabajo) sin apenas volver a coger la guitarra ni a sentirse tentado por el escenario. “Las decisiones se han de tomar sin mirar atrás”.